revista


Edición No. 8 / diciembre - diciembre 2004

8

Créditos:

Año III, edición No. 8

Directora: Christian Santos

Editora: Helena Ramos

Consejo Editorial: Ana Ilce Gómez, Angelita Saballos, Conny Palacios, Daisy Zamora, Gioconda Belli,Gloria Gabuardi, Isolda Hurtado, Karla Sánchez, Nydia Palacios, Rosario Aguilar,Vidaluz Meneses.

Responsables de secciones

Poesía nicaragüense: Helena Ramos
Narrativa nicaragüense: Christian Santos
Literatura de jóvenes: Marta Leonor González
Crítica literaria y ensayo: Nydia Palacios
Poesía centroamericana: Isolda Hurtado
Entrevista: Angelita Saballos
Reseñas de libros: Helena Ramos

Imágenes de portada y contraportada:

Pinturas de Ilse Ortiz, Tiempo, vida vuela (óleo sobre tela)y Doblones (óleo sobre tela, 1997)

Ilustraciones en las páginas internas: Pinturas de Ilse Ortiz de Manzanares
Diseño: ARTE & Creación / Rodrigo Cabrales / Impresión: Gráfica Editores

Esta publicación ha sido posible gracias a la cooperación de HIVOS de Holanda.
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EDITORIAL: Levantar vuelo por Christian Santos

Escribir y alcanzar calidad suprema: ¡excelente! Pero lo vital es expresar lo que ilumina, quema y arranca a pedazos el alma, a pesar de los obstáculos que a través de los siglos enfrentamos las mujeres; al escribir y publicar, vamos superando los prejuicios sexistas.

Un ejemplo en este batallar ha sido Elfriede Jelinek, ganadora del Premio Nóbel de Literatura del 2004, a quien el jurado de la Academia Sueca galardonó por “el fluir musical de voces y contravoces en sus novelas y obras de teatro, que con extraordinario celo lingüístico revelan lo absurdo de los clichés de la sociedad y su subyugante poder”.

A estas alturas de siglo, cuando desconocer la fuerza del surgimiento de las mujeres ya no es posible, y a pesar del trabajo para incentivar y sostener esa lucha, residuos de esta negación quedaron develados durante el VI Encuentro Internacional de Escritoras “Inés Arredondo” en Guadalajara, México, que se llevó a cabo bajo el lema “La crítica de y para la obra escrita por mujeres”; al reunirnos, presentar y escuchar ensayos, poemas, novelas y cuentos, confirmé que compartimos la misma búsqueda para combatir el silencio. Sin embargo en uno de los auditorios que rebosaba de escritoras de calidad reconocida, y de personas estudiosas de la literatura, en una mesa que buscaba “la participación del varón en unión de la palabra femenina y lograr así la reunificación”; presidida por varios catedráticos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, algunos preguntaron quién era Elfriede Jelinek para haber merecido ese galardón. Ante ese alarde de menosprecio, Eve Gil, novelista y autora de la columna cultural “La Trenza de Sor Juana” del periódico mexicano Excélsior, les preguntó: “Si internacionalmente se considera que los mejores autores que ha dado Austria son Thomas Bernhard y Elfriede Jelinek, ¿por qué todos saben quién es Bernhard y han ignorado quién es Jelinek?... ¿Por qué en más de cien años de Premios Nóbel, solamente nueve mujeres han ganado el de literatura?” Sólo hubo profundo silencio...

Aunque como podemos ver, quedan abiertos y solapados signos del sistema patriarcal y andocéntrico en la familia y en toda sociedad, lo peor quizás es lo que nosotras mismas no hemos podido superar. Sobre este tema reflexionamos en el mismo Encuentro Internacional de Escritoras, luego de haber escuchado la ponencia titulada “La misoginia femenina en la obra y para la obra escrita por ellas” de la poeta mexicana Marisela Ríos. Me llamó la atención su análisis sobre el hecho que algunas escritoras “por el temor a la competencia (...) ven con malos ojos las cualidades de otras”.

Hablando del mismo comportamiento asimilado durante los siglos de dominio masculino, la poeta y parlamentaria panameña Gloria Young de forma contundente expresó en su ponencia, publicada en el suplemento cultural Gente del diario El Mural de México, que, definitivamente, es “el lenguaje con que aprendimos a nombrar las cosas, y que al leer y escribir nos permea de tal manera que somos nosotras mismas las que muchas veces sin pensarlo nos hacemos invisibles”.
En el momento cuando me tocó clausurar dicha mesa de conferencias, comenté que aun cuando se nos provoque y actuemos con ese aprendido temor, debemos esforzarnos por superar esos patrones inculcados.

Sin permitir que el temor nos remita al silencio, tenemos que enfrentarlo escribiendo más y mejor, porque, como dijo, la historiadora y antropóloga española María Milagros Rivera, en su artículo “Miedo a escribir, “la comunicación es vital para la potenciación de las mujeres”.
Desde nuestra revista de escritoras, reforzamos la superación a siglos de marginación y aridez humana. En esta edición seguimos sentando precedentes dando a conocer valiosos trabajos de nuestra mejor poesía, narrativa y critica literaria, como es el ensayo seleccionado por la catedrática de literatura del Ave Maria College, Dra. Nydia Palacios, sobre la novela Sueño del ángel de Gloria Elena Espinoza, escrito por el especialista en Literatura Latinoamericana, Dr. Luis A. Jiménez, de la Florida Southern College, quien afirma que esta autora con delicada precisión presenta en su libro una “versión originalísima del discurso de la locura”.

¡Pues bien! Que nuestro oficio y actitud nos sigan llevando a levantar vuelo... publicando el solitario trabajo de las creadoras, y dejar impresa en nuestra revista, la huella de la mejor literatura nicaragüense y centroamericanas.

Laureles: Nueva voz en la cuentística centroamericana

El Concurso de Literatura Centroamericana Escrita por Mujeres “Rafaela Contreras” fue instituido en el 2003. Convocado por la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE), es patrocinado por el Centro de Investigación para la Realidad de América Latina (CIRA) e HIVOS de Holanda.

Su primera edición fue dedicada a la poesía; este año de 2004 le tocó el turno a la narrativa breve, género con excelentes exponentes en la región. Igual que en la ocasión anterior, el “Rafaela Contreras” contribuyó a promover nuevos valores, otorgando el premio a María del Carmen Pérez Cuadra (Jinotepe, 1971), una autora hasta esa fecha inédita en libro.

Acta del Jurado del Concurso Centroamericano de Literatura Escrita por Mujeres “Rafaela Contreras” 2004, género de cuento

En la ciudad de Managua, a las diez horas de la mañana del día 20 de septiembre del año dos mil cuatro, reunidas las integrantes del jurado conformado por las escritoras Carola Brantome, María Gallo y Gloria Elena Espinoza de Tercero, después de haber leído siete textos originales recibidos conforme a los requisitos establecidos en la convocatoria, acuerdan por unanimidad otorgar el Premio Único al libro: Sin luz artificial/Narraciones, considerando los siguientes criterios:

1. El dominio preciso de la técnica
2. La novedad en la temática
3. La trascendencia de su mundo creador al presentar novedosas perspectivas experimentales al público lector.

El libro fue presentado con el seudónimo Mari Carmen Temprano, que al abrir la plica correspondió a María del Carmen Pérez Cuadra, de nacionalidad nicaragüense.

Firman Carola Brantome, María Gallo, Gloria Elena Espinoza de Tercero.

Cuento: A brand new me por Maria del Carmen Pérez Cuadra

Para mi amiga venezolana
(que también es amiga
de mi amiga chilena
y mi amiga argentina)

Pues qué te digo vale, él es muy amable, tan caballero, tan dulce; él me saca a todas partes. Bueno, eso sí, yo soy bien independiente, para eso tengo mi coche, si mi carrito nunca me abandona, siempre está allí para lo que se me presente, pero la verdad, ahorita no tengo trabajo, el que trabaja es él, y la verdad lo que gana no nos alcanza para nada, pero aún así de vez en cuando hasta vamos a un conciertico, que a una velada, aunque si me preguntaras... pues yo preferiría ir al cine a ver una película de Jackie Chang, o a una fiesta repleta de muchachos jóvenes, tú sabes bien de esas cosas, si yo ya no soy una catirita, pero tampoco soy una vieja... chama, ya tú ves... pero para qué, vale, él es bueno; aunque ¿sabes? a decir verdad, para qué te voy a decir que no si sí, él tiene sus vainas, pues sí las tiene, es natural, si así somos todos los seres humanos. Me acuerdo que una vez a él le entró de pronto la onda de que le gustaba el Quinteto Cova Villegas, tú sabes de esos asuntos, si tú eres medio esnobista también, se te mira en los gustos que tienes para engalanar tu casa, con jarroncitos de vidrio llenos con pétalos de rosas secas, tapices, cosas viejas que exhibes para dar la impresión que eres una culta coleccionista, y por supuesto el libro de buen gusto que dejas tirado por allí para que todos los que te vengan a visitar vean que eres ilustrada, que estás leyendo una cosa buena, no te creas, si yo también vivo devorando Vanidades, Cosmopolitan y todas esas revistas que la orientan a una, pues para no quedar como la más tonta ignorante. Pues te decía que cómo es de extremista mi marido, si un día que nos fuimos a visitar a una amiga se portó mal, la verdad es que todo estuvo divino, comimos muy rico, si hasta llevé unas arepas que yo misma cociné, con mis propias manos, y que les encantaron a todos, para qué, platicamos bastante, hasta me regalaron unos cupones para hacer ejercicios gratis durante una semana en un gimnasio de primera categoría, no te creas, tampoco nuestra visita era sólo para hablar y nada más, yo estaba buscando mi cuponcito, a lo mejor hasta me conseguía otros y así me gastaba el mes en el gimnasio sin pagar un centavo, bueno, te decía que él en verdad estuvo bien lindo delante de mi amiga y de la otra gente que allí estaba pero lo malo fue que él en cuanto se dio cuenta de que mi amiga tenía el disquito ese que te digo revuelto con uno de Mercedes Sosa, Calle 54, uno de Fito Páez y uno de un tal Yanis, para qué quiso más, chica, casi se me adelanta y llega a nuestro apartamentico antes que yo, sólo para llegar a romper el disco suyo en mil añicos... bueno, ésas eran sus intenciones, menos mal que lo detuve.

A veces él me hace caso, pero no te creas, eso no es casi siempre. Esa vez lo convencí de que no destruyera el CD, que el hecho de que la tipa esa de mi amiga tuviera el disco no significaba nada, que él era el único que de verdad sabía el valor de esa clase de música y ya estuvo, que él no comprara nunca al tal Yanis, que comprara a Serrat y listo, no hay problema, pero él es un coleccionista de discos de vinilo, que adora los elepés antiguos, es decir un apasionado de verdad, no un superficial y vulgar esnob, al final me hizo caso, la verdad yo no sé nada de eso, cualquiera se debe dar cuenta, pero sí puedo ver lo que es un esnobista de verdad, y uno neurótico que de veras sufre por sus gusticos; basta con decirte que su película favorita es High fidelity, y es una cosa que la ve en serio, sin ninguna ironía. Entonces te decía que después de lo de la visita a mi amiga él decidió no escuchar nunca más a Cova Villegas. Pero mira vale, eso no es nada, ya te dije que él es un amor, muy amable, muy inteligente, qué te digo, él casi es un genio, bueno, al menos comparado conmigo, y yo no soy ninguna burra, yo tengo un Ph.D en Herbología Satánica.

Ay, niña no me creas nada, era sólo para joderte y ver qué cara ponías, ¿ustedes también dicen esas palabrotas vulgares? Bueno, conmigo te vas a poner al día, te decía que esa especialidad ni existe, pero sí yo soy estudiada. Pues te decía que lo de la vez de la visita donde mi amiga no fue nada, si un día que andaba todo encantado escuchando a Ella Fitzgerald, Sara Vaughan, Billie Holiday, y una tal Mary J. Blige o no sé qué, porque hacía mucho que no las escuchaba, va y se me ocurre a mí poner un disquito de Dusty Springfield, y mira chica, ves esta cicatriz que tengo en la esquinita del ojo, no creas que se trata de una arruga prematura, bueno, seguramente alguna gente pensará eso, pero no, esto es un recuerdo del día en que él se enojó tanto porque yo no le avisé que le iba a cambiar el disco que él estaba escuchando por uno de baja categoría musical, porque eso es lo que él tiene, es demasiado selecto con sus gustos musicales; la verdad es que yo ni lo miré a él, como estaba allí todo recogido en el sillón de leer el periódico y yo estaba de espaldas, pues no había forma en que yo me diera cuenta de que él estaba allí, yo más bien creí que él estaba en el baño, entonces para no cansarte el cuento detuve el disco de Ella en Berlín en la parte en que ella se olvida de la letra de la canción Mark the Knife y comienza a improvisar divino, si hasta música folklórica, canciones de cuna y hasta a Stormy Weather mete entre las cosas que dice, y yo que pongo Just be close at hand de Dusty Springfield, pues claro, se enojó muchísimo, se puso rabioso de furia y me tiró con todas sus fuerzas el control remoto del equipo de sonido en la cara, yo creo que fue por accidente, producto del choque de nervios que le produjo la fuerza de su impulso esnobista, de ser tan cultico y eso, y mi ocurrencia de analfabeta musical, pues imagínate chica, de pronto aparezco yo en escena, ves, y hasta creo que me lo merecía, por lo menos hubiera puesto a Olga Guillot, a Chabuca Granda, a Chavela Vargas, o al menos a Lola Flores, pero no, de pronto voy saliendo yo con la Springfield.

Pero sabes algo vale, la verdad a mí ella no me parece tan mala cantante, pero él cree que es tan vulgar, a tal punto que si pones una emisora cualquiera allí está la Dusty cantando sus mierditas, y a él le gusta escuchar algo que no está sonando en cualquier parte, para que a él le guste mínimo debe estar sonando en una emisora o en programa para gente especializada. Si él no fuera tan rebuscado vale, te aseguro que sería un hombre perfecto, si tú lo ves así como que de un ladito hasta se parece a Johnny Depp, pero si lo ves de cerca, te das cuenta de que tiene los mismos ojos que Denzel Washington. Pero bueno, el caso es que luego del incidente hasta me pidió disculpas y todo, si me llevó donde un doctor amigo de él que me hizo unas puntadas geniales, si ya viste que apenas se me nota la marca de la herida, sabes chica, se me ocurre que los nicas y los venezolanos como que no tenemos acento vale, eso que dicen que nos diferencia a los latinos, si los ticos hasta le llaman “el dejo”, a mí me parece que nosotras no tenemos eso, ¿qué te digo vale? Mira creo que nuestros usos del lenguaje son bastante parecidos, ¿será porque somos mujeres? Pero ¿tú qué opinas de esto mi reina? ¿A ti cómo te va con tu media mitad?

Poesía centroamericana por Isolda Hurtado

Guatemala: CAROLINA ESCOBAR SARTI

Nació en Guatemala en 1960. Es licenciada en Letras con estudios especializados de Población y Desarrollo en FLACSO y una maestría en Literatura Hispanoamericana. Actualmente es docente universitaria y columnista de prensa. En el año 2000, obtuvo el Premio de UNICEF a la Comunicación que le fue entregado por Carlos Fuentes. Ha publicado tres libros de poesía: La Penúltima luz (1999), Palabras sonámbulas (2000) y Rasgar el silencio (2003). Su poema titulado “Perdones viejos”, la hizo merecedora del primer lugar en el Tercer Certamen Nacional de Poesía Musicalizada de Voces de Mujeres, 1996. Ha publicado en revistas culturales y periódicos de Guatemala, Estados Unidos, México, Francia y Alemania y ha sido incorporada en varias antologías. Su participación en eventos literarios la ha llevado a México, Argentina, El Salvador y Hungría.


1

No estoy.
Estoy CERRADA POR INVENTARIO
hasta nueva orden.

Vean las cortinas oscuras
que he colocado
para que nadie se atreva
siquiera a tocar.

Más cerca de la muerte
que entonces
necesito saber cuánto de mí hay
cuánta desnudez me queda.

Parada necesaria
para nombrar la propia vida
para revisar
los haberes y los saldos
del sentimiento.

Por favor no vengan
no toquen no entren
no vuelvan....
estoy rompiéndome el pico
sacándome las uñas
quitándome todas las plumas.

Cuando me brote nueva
nada esconderán mis alas.
Entonces vuelvan.
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El Salvador: DINA POSADA

Salvadoreña de origen, nacida en 1946, reside en Guatemala desde 1970. Colaboró por muchos años con la sección cultural de la Revista Dominical del diario La Prensa Gráfica de El Salvador. Dos poemarios publicados: Hilos de la noche-Poesía (1993) y Fuego sobre el madero (1996). Ha sido incluida en las siguientes antologías: Mujeres en la literatura salvadoreña (El Salvador, 1997), Voces sin fronteras (Wisconsin, Estados Unidos, 1999), Voces Nuevas (Madrid, 2001), Mujer, desnudez y palabras (Guatemala, 2002), Poésie salvadorienne du XX° Siécle (Suiza, 2002), Stigar/Senderos (Suecia, 2003). Es la principal compiladora de la antología de poesía hispanoamericana Palabra virtual. (www.palabravirtual.com) que incluye una muestra de 1.029 poetas, con 7.207 poemas.

Ha sido traducida al inglés, francés y sueco. Sus poemas han sido publicados junto a ensayos críticos sobre su obra en España, Estados Unidos, Francia, Suecia y Centroamérica.


Exploradoras

Tus manos
siempre encuentran en mi piel
una senda inexplorada
para zarpar con rabiosa gana
a la apetecida boca
del relámpago carnal

tus manos
saben evadir la rutina
cuando las pienso

se humedece mi memoria
e impaciente las aguardo.

(De Fuego sobre el madero)

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Honduras: DIANA ESPINAL

Nació en 1964 en Tegucigalpa, Honduras. Es licenciada en Literatura por la Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán”. Ha publicado dos poemarios: Eclipse de agujas (2000) y Tras los hilos (2004). Está inédito su libro Vida y obra del poeta Justo Pérez (1998–2004). Actual articulista de opinión del diario El Heraldo. Ha publicado en revistas literarias de Honduras, El Salvador y Nicaragua. Obtuvo una mención en el Certamen de Poesía 2003, auspiciado por la Embajada de España, la Alianza Francesa y el Ministerio de Arte, Cultura y Deportes de Honduras.

XII

Aquí
en el sinfín de corrientes sastres
completamente sordomuda
impasible
me dibujan a través del indicio
dos luces de hebilla
me ubican distante
justo en la frontera del añoro
zurcida
me envuelvo en instantes
en instancias
en instintos.

(De Eclipse de agujas)

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Costa Rica: JULIETA DOBLES

Nació en 1943 en San José, Costa Rica. Estudió Filología y Lingüística en la Universidad de Costa Rica y una maestría en Filología Hispánica, con especialidad en Literatura Hispanoamericana, en la Universidad de Nueva York, en Stony Brook. Ha sido representante diplomática de su país en Madrid, Jerusalén, ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York y ante la sede de la UNESCO en París. Formada en el Círculo de Poetas Costarricenses, ejerce la docencia e imparte talleres literarios a las nuevas generaciones.

Fructífera poeta, con numerosos poemarios publicados, a saber: Reloj de siempre (1965; 4 ediciones), El peso vivo (1968; 3 ediciones), Los pasos terrestres (1976; 2 ediciones), Manifiesto trascendentalista (1977), Hora de lejanías (1983; 2 ediciones), Los delitos de Pandora (1987; 2 ediciones), Una viajera demasiado azul (1990; 2 ediciones), Amar en Jerusalén (1992), Costa Rica poema a poema (1997), Poemas para arrepentidos (2003) y Casas de la memoria (2003).
Galardonada con el Premio Editorial Costa Rica por Los pasos terrestres (1976) y Primer Accésit del Premio Adonais a su libro Horas de lejanías (Madrid, 1981); cinco veces merecedora del Premio Nacional de Costa Rica “Aquileo J. Echeverría” en el ramo de poesía, por sus libros: El peso vivo (1968), Los pasos terrestres (1977), Amar en Jerusalén (1992), Costa Rica poema a poema (1997) y Poemas para arrepentidos (2004). En el 2003 fue electa académica de número de la Academia Costarricense de la Lengua.

Lugar común

¿Que ya lo he dicho?
¿Que mis poemas han erguido ese árbol
a punta de metáforas en la mitad de un sueño?

¿Que aquel árbol de cas eternizado
por sus imágenes en el hogar de infancia,
atrapa mi memoria y la obsesiona
como un lugar común?
Es cierto.
Pero, ¿cómo ignorarlo?
Si allí está, vivo,
su tronco nítido, del color del ansia,
en aquel patio antiguo culminado de sombras
y de voracidades pajareras.

Pero, ¿cómo callarlo?,
si el murmullo continuo de sus hojuelas nuevas
enrojece y anima toda melancolía,
y ahí canta mi niñez,
poderoso reclamo que no quiere morir.

Pero, ¿cómo guardarlo?
Si el sol sigue bajando por su tronco,
cada tarde, esperando los niños que no llegan.

¿Y cómo silenciarlo?
Si su follaje alberga
las mil voces puntuales de mi vida
que se niegan a desaparecer,
y los diez mil sabores,
y las múltiples risas
que saltan de mi vigilia al sueño,
y de éste a mis mañanas,
como un desafío.

Entonces, este patio,
cercado hoy por la muerte,
vuelve a ser el de siempre, espejo de presencias,
y juegos inventados y caricias derruidas.

Es un lugar común este árbol en mi aliento.
Es una repetida imagen su presencia,
pero, ¡cómo lo amo, y qué callada y honda
su brisa en el gemir de tanto adiós!

(Del poemario inédito La casa cerrada)
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Panamá: EYRA HARBAR

Nació en 1972 en Almirante, Bocas del Toro, región caribeña en la frontera entre Panamá y Costa Rica. Licenciada en Derecho y Ciencias Políticas y master en Género y Desarrollo. Ha publicado los poemarios Espejos (2003) y Donde habita el escarabajo (Colección Cuadernos marginales, Universidad Tecnológica de Panamá, 2002). Participa activamente en recitales y encuentros de escritoras en su país. Ha obtenido el primer premio en los siguientes certámenes literarios: XV Concurso Literario Nacional del Instituto Panameño de Estudios Laborales (IPEL) del Ministerio de Trabajo y Bienestar Social (1995), V Certamen Literario Nacional “Demetrio Herrera Sevillano” de la Universidad de Panamá (1996) y el Concurso Nacional de Poesía “Gustavo Batista Cedeño”, convocado por el Instituto Nacional de Cultura de Panamá en el 2002.

Pronóstico

Como gitana le dije
que estaría conmigo
una noche de lluvia,
cuando el relámpago
estallara su candela
entre los bosques
y una carcajada de nube
rompiera su fuente
sobre el mundo.
Y estuvo a tiempo
la fecha y el cuerpo
para el amor.

(De Donde habita el escarabajo)