revista


Edición No. 24 / octubre - diciembre 2010

24

Créditos:

Presentación - Ángela Saballos

Poesía – Selección de Isolda Hurtado
Poemas de Claribel Alegría

Narrativa - Claribel Alegría
Casa de huéspedes
Mi cabellera perdida

Conversaciones - Ángela Saballos
Claribel Alegría

La Mujer en el arte - Texto por Vidaluz Meneses
Claribel Alegría fotografiada por Margarita Montealegre, Rossana Lacayo y María José Álvarez

Mirada crítica - Nydia Palacios Vivas
La Malinche y Cenizas de Izalco de Claribel Alegría, un acercamiento al problema de género

Ensayos
-El detén de Claribel Alegría por José Michel Oviedo
-Una crítica sobre la obra de Claribel Alegría de Mario Benedetti
-La mujer que tiene corazón de lis por Gioconda Belli
-Nominación de Claribel Alegría al premio internacional Neustadt por Daisy Zamora
-Una forma de ser transparente por Milagros Terán
-Claribel Alegría: Cuando la poesía ofrece testimonio de una vida por Magda Zavala

Agenda Cultural

Expedientes especiales ANIDE
-Hermanas de tinta por Yolanda Rossman y Martha Cecilia Ruíz. En referencia a Taller /Encuentro con escritoras de Bilwi, Costa Caribe de Nicaragua.
-II Congreso de Escritoras Centroamericanas por la paz 2010, por Andira Watson. Congreso convocado por la Asociación Nicaragüense de Escritoras (Anide).

Vitrina de Libros / Helena Ramos

Antología Poética de Claribel Alegría - Selección y Notas de Isolda Hurtado

Entré al corazón de la poesía de Claribel Alegría en un recorrido sonoro, limpio, anhelante y tristón; así su gracia, así su canto. Esta brevísima antología cronológica inicia en el siglo XX con poemas de su primer poemario Anillo de silencio en 1948, cuando la poeta tenía 21años. Se regocija en sus más de quince poemarios y varias antologías y concluye en el siglo XXI, con poemas inéditos, a sus 87 años risueños.

Las correspondencias de la vida siembran y cosechan asombros. “¿Es que la vida es sueño?” se pregunta ella tras el epígrafe de Calderón de la Barca, en el último poema de la muestra. Así fue que en el 2002, para inaugurar el primer número de la revista ANIDE, con complicidad y alegría, compilamos ella y yo, lo que titulamos: “Antología de Poesía Nicaragüense. Distintas generaciones literarias de mujeres: 22 voces y estilos”. Por derecho propio, triunfante, ella abrió esa muestra. Ocho años después, tras un período editorial intenso, destaca esta edición No. 24, Oct.-Dic.2010, en homenaje a ella, cuando celebro con júbilo esta compilación personal de 24 poemas sobre la obra de la poeta, amiga y Presidenta Honoraria de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) quien nació un 12 de mayo de 1924.


Déjame entrar


Déjame entrar en tu dolor,
no romperé el silencio.
Llevaré rosas frescas que lo aromen
y mi amor como una lámpara.

Para tu cielo oscuro
guardo fuego de estrellas,
pájaros encendidos
y reinos de nubes blancas.

Déjame entrar;
Esperaré hasta que me abras.
Estoy sola en la sombra
y la ronda del viento muerde.


Canto de estío


Tengo llenas de arenas las sandalias,
anoche anduve sola por la playa.
Los sauces se doblaban en el viento
y una estrella alumbraba mi camino.

El horizonte triste me miraba…
La noche abría surcos en la sombra,
recogía las flores encendidas
y mojaba en la espuma su corpiño.

Yo corría empinada tras su gracia;
me quedé sin verla entre la niebla,
el agua, silenciosa y atrevida,
borró las huellas de sus pies descalzos.



Sonetos de Amor

5

Quiero decirte, amado, la poesía
que se nos da en el pan, el lecho, el canto,
la primavera audaz, el dulce llanto
del niño que despierta para el día.

Sabe a tierra invernal, a lejanía,
el nombre que nos cubre con su manto.
En mis horas de sombra y de quebranto
es un lirio que alumbra mi sequía.

Por todo eso te quiero. Por tu acento,
tus párpados de luna, tu estatura,
la gracia de tu blando movimiento

al tenderse tu cuerpo como un río.
Cuando el mar se me cierra en noche oscura,
es tu voz la que encauza mi navío.


9

Con mi voz más reciente, voz desnuda,
Enseñaré tu nombre a los rosales,
a la aurora del viento en los trigales
y al sueño de la hiedra que se anuda.

Porque es de amor su estirpe y porque escuda
se lo dirán al mar los litorales.
De tanto oírlo en sílabas plurales
También lo aprenderá la piedra muda.

Saldré a estrenarlo ahora que es estío,
bajo el radiante sol que transfigura
y colgado del cielo es todo mío.

Mío como tu beso, grano vivo,
del que habrá de nacer la flor madura
que presiente mi cuerpo fugitivo.



Monólogo de Domingo


Las cinco de la tarde.
¿Qué haré con la alegría que delira mis venas?
No me gusta este cuarto.
Tiene cuatro paredes que me ocultan la luz.
Saldré a buscar el sol
y me verán las gentes constelada de cantos,
volcándome,
escapándome,
desligada del tiempo.
Tengo el peine, el pañuelo y la llave.
No me hace falta nada.
Las escaleras gimen cuando salto.
Pobres abandonadas que se quedan en casa
bajo el sombrío abrazo del silencio.
¿A qué ese gesto extraño?
(Una mueca burlona rozándome la cara.)
Todo huele a domingo.
Los árboles han cambiado de estatura
y expresan a la brisa alegremente.
Hay una nube gris.
Ya pasará esa nube.
Quiero un cielo claro, iluminado,
como imagen de mi alma.
Esta tarde mi alma está de fiesta.
Me mira el sol, me mira y se enrojece.
¡Los ojos del portero!
¿Qué deseas de mí? iba yo a preguntarle,
mas la palabra terca se concentró en mudez.
Encendido de ruidos el tranvía.
¡Cómo arrastra su gloria por las calles!
¡Cómo esperan su paso!
Huele a fruta podrida y a sudores el tranvía.
Me bajaré en seguida.
¡Los ojos del portero!
Es cosa de echarle en el olvido.
Verdes, blancos, violetas, escarlatas.
Las palomas en grupo ungen de amor la tarde.
Una mujer encinta perpetúa el paisaje.
¡El cielo encapotado!
¿Irá a llover acaso?
El portero, el portero.
¿Dónde lo he visto antes?
Sus labios finos, juntos,
y su piel amarilla
y su anillo de oro.
Cuánta gente en las calles.
Caminaré hacia el norte,
donde acaba más pronto la ciudad.
Casas… tiendas…casas…
Una ronda de niños en el parque.
Ha crecido la hierba
y amorosamente los recibe.
Cómo se oyen los pies sobre la acera.
Clap, clap, clap.
Ya sienten la fatiga.
Horizontal el pie
como el sueño y la tierra.
Qué pronto el cielo oscurecido.
Ni una estrella visible.
El viento se desata
y resbala en mi cuerpo.
¿Quién dijo que la noche es maternal?
Todo rueda al vacío.
Ni una estrella en el cielo,
ni un rincón en el alma, iluminado.
Esa es la calle. Sí.
6ª. Avenida Sur.
Ya comienza a gotear de los tejados.
Las paredes de lágrimas, tatuadas.
Se me cierra la noche.
¡Qué arañada la casa!
Entre todas las casas la más vieja.
Clavados en la puerta están los ojos.
Tartamudea el aldabón en el pasillo.
Las rodillas, temblando.
Alguien se acerca, alguien,
como a través de un túnel.
Se ha entornado la puerta.
¿Quién se esconde y me mira?
Es su rostro, su rostro.
Un escalofrío y otro.
No. A mi cuarto no.
Entraré a la cocina a calentar los pies.
No, mejor a mi cuarto.
El gemido temblón de la escalera.
¿Habrá llamado alguien?
No se atreven los ojos a volverse hacia atrás.
¿En dónde está la llave?
Se ha perdido la llave.
No.
El cuarto está vacío.
¡Y qué sucia la alfombra!
En mi rostro su gesto desencajado y gris.
Qué ademán tan hambriento cuando extiende la mano
de pordiosero altivo.
Adivino, adivino.
Se vistió de portero
y acecha las entradas,
las salidas.
Quizá será esta noche.
¿Cómo, cómo Dios mío?
Tengo miedo. Estoy sola.
Los senderos, los ríos
me aguardan en sus brazos.
Tengo una cita antigua
con el rosal del parque,
con las lilas, la ceiba
la sutil telaraña.
Me buscas. Sí. Me buscas.
Olfateo tu aliento.
No quiero despertar en tus tinieblas,
más allá de las horas.
¿Será tiempo de huir?
Por la puerta de atrás, sin hacer ruido.
Dejaré los zapatos.
Todo. Todo lo dejo.
Otra vez la escalera.
Parece lleno de uñas el pasillo.
¿Quién ensombrece el patio?
¡Algo se ha estremecido!
Pero no hay nadie, nadie.
Se restaña la sangre.
Qué largo el viaje sin regreso.
Por mezquino que sea,
un rincón en el mundo.
Se ha entornado la puerta.
Estoy equivocada.
Se ha entornado y rechina sin haberla alcanzado.
(Es tu mueca burlona rozándome la cara).
Me anuncia la derrota.
No puedo irme, no.
Me quedaré en tu casa
y subiré corriendo la escalera.



The unloving


Con los ojos vacíos
va midiendo las cosas.
Su soledad es hueca:
no hay en ella ventanas,
ni resplandor de llanto.
Mirad su cuerpo ciego
y os dolerán los huesos.
El canto se despluma
y en su voz se destroza la risa de los niños.
Traje arrugado es:
marioneta del viento
eludiendo el sepulcro,
tropezando,
cayendo,
contra un fondo sin luces.



Solitaria condena


Aquí había un vergel
con un árbol,
seis pájaros,
el sol.
Tensa de vida te esperaba
y no llegaste.
Quise guardar el árbol
con sus hojas,
levanté un muro
contra el viento,
fui áspera
y fui tierna.
No llegaste.
Los pájaros
se impacientaban.
Sentí miedo
y los detuve.
Quería guardarlo todo para ti.
No llegaste
y no llegaste.
Cayeron las hojas
entre pájaros muertos.
El árbol se convirtió
en mesa,
en silla.
Me cerraron el cielo
los ladrillos
y se extinguió la magia.
No te espero más.
Sin embargo,
qué falta me haces.
Todas las mañanas
en mi celda
me siento a recordar.
Lo hago por costumbre,
porque sí,
por ver si revive el vergel
que gastó el tiempo,
la sequía,
mi afán de resguardarlo.
Casi puedo a veces
ver tus hojas,
oír tu canto,
sentir tu sol.



Historia de amor


Regocíjate conmigo en el recuerdo.
Deja que yo te nombre las avenidas claras,
los árboles,
el río,
por donde tantas veces pasearon nuestros ojos,
y también el pañuelo
y la ventana.

Ahora que es otoño,
y el viento, como entonces,
se puebla de colores,
resurges y te veo
con tu abrasada frente,
y tu voz armoniosa,
y tus cabellos.

Yo era dos grandes ojos buscándote en los [rostros,
pero llegaste tú
y fui salto de río
coronado de espuma.
Llegó después la hora
en que se abrió mi carne,
y salió de la sombra nuestra hija
con sus frágiles manos
y su llanto.
Y nos vimos en ella complacidos,
Desnudos de palabras.

¡Oh, amado mío, amado!
hemos vuelto otra vez hasta el origen.




Aunque dure un instante

A Bud

Ahora,
mientras el río de obsidiana
nos refleja,
quiero hablarte de amor,
de nuestro amor,
de los diversos hilos
de su trama,
del amor que se toca
y es herida
y que también es vuelo
y es vigilia.
Sin él,
el verde de las hojas
no tendría sentido,
ni el farol de la calle
iluminando el agua,
ni la imagen ondeante
de la iglesia.
Mi amor es la escudilla
en la que tú dejaste una moneda,
la moneda tañéndome que existo,
la trenza que forjan las palabras,
el vino,
el mar desde la mesa,
los malentendidos,
los días
en que nos damos cuenta
que ya no somos uno,
que estamos alejados
irremediablemente.
Ayer,
desde mi exilio,
inventé que llegabas.
Salí del hielo,
espanté pingüinos,
desplacé a las estrellas
acechando tu desembarco.
Quería ayudarte a plantar banderas,
celebrar de rodillas
el milagro.
Ahí quedé
con mis señales.
¿Te sorprende mi vértigo?
Estoy hablando de eso:
de la alegre punzada
de saber que sí,
que de pronto es verdad,
que no estoy sola,
que estamos juntos bajo el árbol
con mi mano en tu mano,
que nos refleja el río,
que ahora,
en este instante,
en este ahora,
aunque dure un instante,
estás conmigo.




Florecen los almendros


Florecen los almendros
en Mallorca
y no estás para verlos.
De mi balcón anoche
los vi fosforecer.
Te llamé por tu nombre,
conjuré tu fantasma,
te perfilé de pétalos caídos
y una ráfaga de aire
te rasgó.


Otoño


Has entrado al otoño
me dijiste
y me sentí temblar
hoja encendida
que se aferra a su tallo
que se obstina
que es párpado amarillo
y luz de vela
danza de vida
y muerte
claridad suspendida
en el eterno instante
del presente.



Amor

A Bud

Todos los que amo
están en ti
y tú
en todo lo que amo.



Tamalitos de Cambray

(5,000.000 de tamalitos)
-A Eduardo y Helena que me pidieron una receta salvadoreña-

Dos libras de masa de mestizo
media libra de lomo de gachupín
cocido y bien picado
una cajita de pasas beata
dos cucharadas de leche de Malinche
una taza de agua bien rabiosa
un sofrito con cascos de conquistadores
tres cebollas jesuitas
una bolsita de oro multinacional
dos dientes de dragón
una zanahoria presidencial
dos cucharadas de alcahuetes
manteca de indios de Panchimalco
dos tomates ministeriales
media taza de azúcar televisora
dos gotas de lava de volcán
siete hojas de pito
(no seas malpensado es somnífero)
lo pones todo a cocer
a fuego lento
por quinientos años
y verás qué sabor.



Octubre


Octubre es el otoño en su esplendor
es el mes en que sale
el jabalí a cazar
mientras despeina el aire
a los árboles rojos
amarillos.
Octubre es la estación
de los crepúsculos
del amor entregado
de la nostalgia invadiendo
la alegría.
Es el mes de las viñas
de los sueños que arropan
envueltos en llovizna
de esa cita sin tregua
que en un recodo verde del camino
concerté con la tierra.



Saudade


Quisiera creer
que te veré otra vez
que nuestro amor florecerá de nuevo
quizá seas un átomo de luz
quizá apenas existan tus cenizas
quizá vuelvas
y yo seré cenizas
un átomo de luz
o estaré lejana.
No volverá a repetirse
nuestro amor.



Abandoné mis máscaras


Abandoné mis máscaras
y vuelvo a ser yo misma
vulnerable.
Apenas sé quién soy
no hay lazos que me aten
al amor
al deber
a la joven que fui
o a la muerte que aguarda.
Estoy a la deriva
sólo importa este instante
este presente
mi realidad huidiza
que me arrastra
y se transforma en otra
y me transforma
y la noche es la misma
y no te encuentro.



Dos alas en el vuelo


Fuimos una incauta
mariposa
dos alas en el vuelo
que se volvían una
en el reposo.



María Magdalena


Te amé Jesús
te amé
y tú también me amaste
entre todos los rostros
me buscabas
y me anhelabas cerca.
Me sedujo tu voz
la serena pasión
de tu palabra.
Sentí temblar tu carne
sentí temblar al hombre
cuando ungí tu cuerpo
con perfumes
y enjuagué tus pies
con mis cabellos.
Pude haberte hechizado
y no lo hice
me frenó tu mirada
tu renuncia
entre todos los hombres
fuiste el hombre
y no quiero curarme
de este amor.



Victoria

A Francisco Ruiz Udiel

Cuando me mates
Muerte

para mí
te habrás evaporado para siempre
yo
saltaré sobre mi cuerpo
y seguiré viviendo.



Dafne

Estoy enraizada
transformada en laurel
por haber rechazado
el yugo del amor.
No se mueve mi tronco
pero si sopla el viento
se estremecen mis ramas
y yo canto
y las hojas empiezan a bailar
y se encandila el viento
y las persigue
y las hojas se agitan
con más brío
quieren bailar
fugarse
se desprenden de mí
y gimo entonces
y caen aturdidas
sobre el suelo
y revivo el instante
en que dejé de pronto
de correr
me transformé en laurel
y enterré mi locura
para siempre.



Amor

Dura un destello
el amor
hay que avivar el tizón
y guardarlo
y resguardarlo
de las garras
del olvido.



Otredad

Me gustan los espejos
porque observo
a la otra
que se quita la máscara
y me reta.



KALI


Yo soy la diosa oscura
La perversa madre
compasiva
la espeluznante diosa que preside la muerte
escoltada por la risa
de un chacal.
De mi lóbrega boca
un torrente de sangre
se desprende
son filosos mis dientes
de mis orejas penden
esqueletos sonoros
y de mi cuello calaveras.
Soy la raíz del universo
soy su madre
el mundo es mi juguete
y con mis cuatro brazos
lo acaricio
y lo hiero.
Amo y odio
a la vez
protejo a mis hijos
de epidemias
terremotos
y tornados
pero también
los encadeno y los torturo.
Una faja de manos cercenadas
adorna mi cintura,
Construyo y destruyo
a mi capricho
esclavizo
y perdono
después de cada destrucción
guardo en mi seno
las semillas
abro en la tierra
surcos
las derramo
y sobre mi cabeza
una banda de pájaros
me escolta.


Haikú

Me soñé puente.
Doloroso aceptar
que soy muralla.



Selene

“Que toda la vida es sueño
y los sueños sueños son”

Calderón de la Barca


Duerme
duerme, Endymión
no quiero despertarte
con mis besos
déjame que te mire
déjame que te narre
mi odisea
tus ojos medio abiertos
se extravían
y yo sé que me escuchas.

Que me perdone Apolo
pero nadie alcanza tu belleza
tu máscara es perfecta
mas inerme
mis ojos se encadenan
a tus ojos vacíos
tu rostro es el vacío
empieza todo
a esfumarse.
Déjame que te diga
antes de que tu encanto
oscurezca el recuerdo.

Ayer al mediodía
me detuve en un puerto
y vi zarpar los barcos
y pronuncié tu nombre
de sílabas doradas.
No sólo es tu belleza
la que amo
cuando te vi en la cueva
amé la luz de tu mirada
tu ternura
la manera de hablarle
a tu rebaño.
¿Por qué pedirle a Zeus
ese sueño interminable?
¿Para guardar tu juventud?
¿Para ser inmortal?
Cada vez que despiertas
envejeces un poco
y te amo mucho más.
Sólo a ti te he amado
pero tú no me amas
Endymión
eres como las fieras
como el perro y el gato
como el pájaro errante
que fecunda las flores.
Cincuenta hijas
y jamás he sentido tu caricia.
¿Escuchas mi lamento?
Quisiera verte
desgarrado
enloquecido
atormentado
por tu propia tormenta
quisiera estrujarte
entre mis brazos
succionarte
convertirte en cántaro agrietado
por donde escape el llanto.

Durante miles de años
le di la vuelta al mundo
y nada me importaba
miraba y no veía
oía y no escuchaba
pero llegó el amor
abrió una brecha
y empecé a ver
a escuchar
a sorprenderme.
He visto tantas cosas:
cielos estrellados
cielos abismales
que amenazan hundirme
agujeros negros
que se escapan
golondrinas luchando
contra el viento
cataratas que explotan
y se sueñan
mares huracanados
el silencio en los mares
la desolada tristeza
del deshielo
desiertos que son sobres
y resguardan al sol
del mediodía.

Fui testigo del amor
y de la muerte
vi cadáveres de niños
y niños mutilados
que aún me sonreían
regalándome guiños
vi bombardeos
violaciones
incendios
fugitivos en trenes
sin destino
pero también vi rostros
transfigurados por el amor
escuché a poetas lisonjeros
celebrando mi brillo
me turbó el llanto de un niño
que iba entrando a la vida.
Vi el amanecer
y vi el ocaso
escuché a los pájaros
cantar
y a las ranas
croar
sorprendí al viento
enamorando a las estrellas
me sorprendió su ira contra el mar
contra los bosques
contra el fuego
vi leones
águilas
reptiles
ninguno alcanza la crueldad del hombre
pero ninguno ama
como él.

Quisiera que me amaras
Endymión
tu vanidad te absorbe
y no te deja ser
te miras a ti mismo
estás vacío
la tierra está agobiada
y qué te importa.
Es hora que despiertes
que florezca tu amor
adormecido
es hora de que sufras
que recojas tus lágrimas
incautas
y las veas verdear
en tu silencio.
Ven conmigo a mi ronda
cuélgate de mis cuernos
poséeme en el aire
acaricia mis senos
el planeta está a punto
de estallar
y el tiempo es un círculo
sin ojos
y la nada no existe.

Tu sopor me desquicia
tu vanidad estéril.
Duerme
duerme Endymión
clavaré mis palabras en tu pecho
y se abrirá la herida
donde el amor aguarda
y volaremos juntos
como esquirlas al viento
hasta que la fatiga
nos separe.
¿Es que la vida es sueño?
No hay muerte
sólo pasos
todo termina
cae
para nacer de nuevo.

Expedientes Especiales: Taller/Encuentro en Bilwi por Yolanda Rossman

A continuación reseña descriptiva escrita por Yolanda Rossman Tejada titulada: “Hermanas de Tinta, Unidas”, nombre históricamente acuñado en Anide para referirse a las escritoras del Pacífico y del Caribe de Nicaragua. Es ilustrada con fotos de Martha Cecilia Ruiz. Además, esta sección incluye una selección de Narrativa y Poesía de las costeñas: Sylviana Zamora Garth, cuento corto titulado: Momentos angustiosos y en poesía a: Ana Rosa Fagoth, Müller, poema Viento; Florence Ivette Levy (Florivette), poema Perder-Volver a vivir; Mercedes Tinoco E., poema Marin; Doris Chacón, poema Volverte a ver; Marta Hurtado Estrada, poema Mis primeros soles; Natalia Downs Andrews, poema Sentir viviendo.

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"El taller Hermanas de Tinta, Unidas, fue la culminación de una iniciativa de ANIDE surgida desde el año 2008 en cuya formulación participaron Isolda Hurtado, Myurel Soza, María del Carmen Pérez Cuadra (a quien debemos el nombre del taller), Andira Watson y Yolanda Rossman, enfocado a crear un espacio de intercambio con las escritoras del Caribe en su propio lugar de origen reconociendo el elemento común que nos une en la diversidad, en este caso, la expresión literaria y lograr incentivar, promover y difundir a las costeñas que han sido invisibilizadas por una historia de olvido y discriminación en las relaciones entre el Pacifico y el Atlántico del país.

Este taller perseguía además, motivar a las escritoras (narradoras y poetas) caribeñas a tener una participación más beligerante en los espacios existentes, haciendo conciencia de su estrecho vínculo con el resguardo de su identidad a través de mantener viva sus lenguas maternas, tradiciones orales, costumbres y sus relaciones socioculturales y económicas, considerando la creación poética y narrativa desde la pertinencia cultural y cosmovisión particular de cada uno de los pueblos indígenas (Miskitos, Mayangna, Rama, Garífunas) y comunidades étnicas (kriols y mestizos) en el caso particular, en Bilwi.

Le precede el hecho que ANIDE ha sido pionera en la promoción de espacios y acceso para las escritoras del Caribe nicaragüense desde el Pacífico, incentivando el uso de sus lenguas maternas tanto en su producción literaria como en oportunidades editoriales a través de los Concursos Literarios y de difusión en la revista ANIDE y en la página web, respondiendo con ello de forma concreta al reconocimiento de la diversidad multicultural y multilingüe del país. Es hasta en el 2010 que se logra conseguir el apoyo necesario para llevarlo a efecto y que fue aportado por COSUDE mas la solidaria acogida en sus instalaciones de parte de la Universidad de la Regiones Autónomas de la Costa Caribe de Nicaragua/URACCAN.

Finalmente el 6 de noviembre, se suman a esta aventura fantástica, además de las participantes en la formulación del proyecto, las escritoras Isolda Rodríguez, Vidaluz Meneses, Ninozka Chacón, Rosario Aguilar, Martha Cecilia Ruiz y Carmen Rossman, docente de URACCAN que nos facilitó el apoyo logístico en la región autónoma.

En una avioneta de la aerolínea nacional La Costeña enrumbamos hacia la ciudad de Bilwi, Municipio de Puerto Cabezas, Región Autónoma Atlántico Norte/RAAN, donde nos esperaban 15 mujeres de una diversidad cultural y lingüística fascinante (miskita, mestiza y kriol) que por primera vez participarían en un evento de este tipo: Mercedes Tinoco, Martha Hurtado Estrada, Brígida Zacarías, Benalicia Lucas, Silvania Zamora, Margarita Antonio, Doris Chacon, Ana Cantón, Jaqueline Choleth, Jhondra Zapata, Carmen Alfred, Natalia Downs Andrews, Yordina Lacayo, Florence Levy y Ana Rosa Fagot. Este fue sin lugar a dudas un taller sin precedentes donde estas escritoras y poetas noveles conocerían de la mano de Isolda Rodríguez y Vidaluz Meneses las principales técnicas de creación literaria: Poesía y Narrativa.
El evento dio inicio con un conversatorio muy ameno entre la escritora Rosario Aguilar, las participantes del taller y población en general que se personó en la casa museo Judith Kain.

Durante los dos días que duró el taller se dio un intercambio de doble vía sumamente enriquecedor entre las participantes caribeñas y las escritoras del pacífico, utilizando dinámicas grupales, conversatorios, clase presencial e intercambio de experiencias.
Los resultados del taller de poesía y narrativa fueron realmente satisfactorios, estableciéndose además el compromiso de mantener y promover los vínculos entre las escritoras y poetas de la Costa Caribe con las poetas y escritoras del pacifico, expresados en una Declaración final consensuada y aprobadas por todas y cada una de las participantes.

El taller culminó con una lectura de la producción literaria de las participantes incorporando las técnicas aprendidas y la entrega de sus respectivos diplomas, además del compromiso de publicar los mejores trabajos, en una Sección especial dedicada a la Costa Caribe en una de las ediciones del 2010 de la revista ANIDE y que hacemos efectiva precisamente en esta edición No. 24. Misión Cumplida!"