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Edición No. 10 / octubre - diciembre 2005

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Poesía: Homenaje a Pablo Antonio Cuadra por Vidaluz Meneses

El 4 de noviembre del 2005, se cumplieron noventa y tres años del natalicio del poeta nicaragüense Pablo Antonio Cuadra Cardenal (PAC); -Granada, 1912- Managua, 2002-. Poeta. Ensayista. Narrador. Dramaturgo. Crítico de Arte y Literatura. Fue uno de los principales miembros del Movimiento de Vanguardia nicaragüense. Director de Cuadernos del Taller San Lucas. Codirector y luego Director General del diario La Prensa. Fundador y Director de La Prensa Literaria. Director de La Prensa Literaria Centroamericana. Presidente de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Director de la revista literaria y el sello editorial El pez y la serpiente. Miembro de la Junta Directiva fundadora de la Universidad Centroamericana (UCA), la primera universidad privada (jesuita) que se establece en Centroamérica; fue Decano de su Facultad de Humanidades y Director de Extensión Cultural. Rector de la Universidad Católica «Redemptoris Mater» (UNICA). Premios: Centroamericano de Poesía Rubén Darío (1959); Poesía Hispánica (1965), Rímini de Italia (1986), Gabriela Mistral de la OEA (1991), y Nacional de Humanidades (1999). Declarado Ciudadano del Siglo en el año 2000. Doctor Honoris Causa por la Universidad Americana (UAM), Managua, 2001.

Publicaciones: Poemas nicaragüenses, 1934. El jaguar y la luna, 1959. Poesía (selección. 1929-1962), 1964. Poesía escogida, 1968. Tierra que habla, 1974. Esos rostros que asoman en la multitud,1976. Cantos de Cifar y del mar dulce, 1979. Siete árboles contra el atardecer, 1980. Obra poética completa (7 vols.), 1983-1989.

Como promotor literario, PAC tuvo un amplio sentido de apertura hacia el trabajo poético emergente, tanto de hombres como de mujeres, de la segunda mitad del siglo XX; así lo reafirma la crítica literaria Dra. Nydia Palacios: “Es justo reconocer que sin su magisterio y la divulgación de sus poemas en La Prensa Literaria, la generación de los años sesenta, en especial las mujeres, no habría tenido el impacto que produjo esa década, la lírica que expresaba los momentos históricos que se estaban viviendo”.

Socias de ANIDE se sumaron al homenaje, in memorian, que en su honor fue organizado por el Instituto Nicaragüense de Cultura. Le sigue una muestra de poesía escrita por mujeres.

“En la búsqueda de lo absoluto, Michele Najlis y su poesía mística” Conversaciones con Ángela Saballos

Michèle Najlis ha trascendido de la vehemente vate de la pasión humana en «Como la tormenta, amor, como la tormenta», a la arrebatada poeta del amor místico de su último libro, La Soledad Sonora, publicado por el Centro Nicaragüense de Escritores (presentación prevista para Enero, 2006) y que también será publicado en Austria en ese mismo año.

Casi cuarenta años han pasado entre ambas publicaciones para este cambio de una Michèle de los movimientos insurreccionales desde los sesenta y setenta en Nicaragua, a la teóloga y mística que ahora es. Sin embargo, pese a que el ojo de la lectora casual establece una diferencia entre ambos momentos, ella insiste en que todo es parte de lo mismo y que desde los catorce años, que empezó a escribir poesía, quería atrapar el Absoluto en su palabra.

Su más nuevo poema escrito este mes, “Poeta”, presenta esta propuesta: «Cultivó la palabra para encontrar aquella que pudiera nombrar el Absoluto./ Cuando finalmente se encontró con Ello, comprendió que ninguna bastaría/ para decir Su nombre./ Desde entonces cultivó el silencio».

Por ese silencio comprendido en la parquedad y precisión con que maneja el idioma, es el argentino Jorge Luis Borges un poeta que la inspira, tanto como lo hace la enseñanza de lo sonoro de la palabra, el ritmo y la melodía del maestro Rubén Darío. Y a la par, la música barroca, los cantos gregorianos, Mozart. Michèle Najlis estudia la Biblia y la Teología de punta, la de avanzada. La práctica mística le permite encontrar y escribir esa poesía austera, «con más silencios que palabras, o con apenas las necesarias palabras para que se oiga el silencio».

Mujer estudiosa, disciplinada, de profundo sentir, de inteligencia privilegiada, de una cultura vastísima, Michèle Najlis escapa del diario raciocinio y de la lógica común, pues aunque, «nada de lo humano me es ajeno», como diría Terencio, ella ha escalado tantas etapas de iluminación mística que es difícil aprehenderla con un instrumental solamente técnico.

Su planteamiento holístico la llama a rechazar la división que puede hacerse de una persona, de ella como poeta, de ella como mujer, de ella como mística, de ella como dirigente revolucionaria, de ella como pensadora de sus tiempos. Michèle Najlis señala que en todos esos espacios ella es ella misma y en todo está su espiritualidad, su humanidad sagrada, Dios.

«El pensamiento dualista de la cultura occidental que nos colonizó pone lo sacro aquí, en el momento de la oración y lo demás allá, el resto del día. Pero es importante recuperar la vivencia del tiempo sagrado. Hay que recordar que todo el tiempo es sagrado. La vivencia de la espiritualidad indígena, tiene esa noción de lo cotidiano sagrado», explica Michèle.

Sin embargo, a pesar de su crecimiento espiritual, Michèle señala que ni aún ahora ella puede atrapar en su palabra lo Absoluto, pues «nada lo puede reflejar. Podemos tener vislumbres, atisbos, la naturaleza misma es revelación de lo sagrado, pero no se puede nombrar. Los místicos lo hemos ido viendo con mucha claridad; todos los que han alcanzado esa experiencia mística, al final te dicen que no se puede nombrar».

«Es algo que te deja balbuciando, porque • lo que es •, no se puede nombrar. Es más allá de una imagen, más allá de una sensación. Uno se queda sin palabras, balbuciando como niños, porque no se alcanza a nombrar y de ahí viene una visión de Dios que te envía a referirse a Dios por todo lo que no es, y no por lo que es, porque lo que es, no lo podemos decir. Y ahí está la paradoja: ¿porqué el místico siente la necesidad de hablar de esa vivencia? Porque es una vivencia de amor, porque hablamos del Amado», continúa la poeta Najlis.

-¿Cuánto creés que lográs transmitir esto a los demás?
-Siento que trato de estar lo más plenamente posible en cada cosa que hago que es una característica del místico; estar entera en eso. No lo logro. Es muy difícil, y que si eso logra enriquecer a otras personas no lo sé, pero sí sé lo que otras personas me enriquecen a mí.

-¿Qué aportás a las nuevas generaciones como poeta mística?
-Yo me considero aprendiz; yo me considero una persona en búsqueda y discípula de los místicos antiguos y contemporáneos. Tengo una enorme gratitud por todas y todos. En cuanto a mi relación con las jóvenes poetas, yo confieso que estoy aportando muy poco. Me absorbe el trabajo en el Valdivieso, que me gusta muchísimo. También me absorbe tiempo el cultivo de ese espacio de silencio.

-¿Es ese tu espacio más importante?
-Es que volvemos a lo mismo, volvemos a la dualidad; es que es lo mismo; no hay separación. Yo digo que en la medida que una ama a Dios sobre todas las cosas, te das cuenta que todo es Dios y todo está en Dios y todo vive en Dios.

-¿Y la salvación?
-La salvación está aquí y ahora. La eternidad es un No Tiempo.

Mística practicante, Najlis ha dedicado años a encontrarse consigo misma. La meditación Zen, la oración profunda, ese viaje diario al calado de su ser, le permite el reencuentro consigo misma, pues la agitada vida actual, los acontecimientos monumentales vividos en Nicaragua la hacen «ir dejando pedazos de mí misma. Por eso siento la necesidad de recogerme y volverme a centrar en lo que creo importante, y así no me diluyo. Sin ese espacio de la meditación, no sirvo».

El primer libro de poemas de Michèle, El Viento Armado, fue publicado por la Universidad de San Carlos en Guatemala en 1969; 2da. edición, Editorial Nueva Nicaragua, 1982. A éste le siguen Augurios. Editorial Costa Rica. San José, 1981; Ars Combinatoria (aforismos y cuentos) Editorial Nueva Nicaragua. Managua, 1989; Caminos de la Estrella Polar, (prosas poéticas). Editorial Vanguardia. Managua,1990; Cantos de Ifigenia, poesía y cuentos, Universidad Centroamericana/ Editorial Vanguardia. Managua, 1991 y La Soledad Sonora, ANE/CNE/NORAD. Managua, 2005.

La mejor estudiante siempre cuando niña en el Colegio de la Asunción, con sus largas trenzas y sus hermosas facciones Michèle invariablemente encarnaba a la Virgen María en las veladas escolares. Criada como correspondía a la hija de unos ricos comerciantes judíos franceses radicados en Nicaragua, Michèle y su hermano Pierre crecieron sin privación alguna. Pero como ya era revolucionaria desde entonces, en plena adolescencia antes de bachillerarse, fue profesora de secundaria. Entonces amó y fue amada apasionadamente y se integró al movimiento insurreccional nicaragüense, la revolución que continúa crepitando en su corazón.

«En el noventa fue la derrota (no sólo de un gobierno) de todo un proyecto de vida que teníamos desde chavalas. Organizamos todo nuestro sistema de vida en torno a hacer la revolución. De pronto se cayeron todos nuestros referentes, y en esa oscuridad, me acordé de aquellos Evangelios de los que nos hablaban las monjas de La Asunción y tuve la corazonada de que ahí había algo. Pasé seis años releyéndolos y comentándolos en Radio Universidad y me di cuenta que los Evangelios eran más subversivos que la revolución», cuenta Najlis.

«Hay cosas que no hubiéramos hecho si no hubiéramos tenido el fermento de los Evangelios, porque el modelo de poder en los Evangelios es empoderar a todas las personas y no que se sometan a nadie. Así en el Apocalipsis el ángel le dice al Profeta que ahí solamente se dobla la rodilla ante Dios y que Dios está en las calles con la gente. Esa fue mi pista a seguir. Alguien podría creer que porque estoy en lo místico, en la línea teológica, he renegado de mis principios revolucionarios. Al contrario, he encontrado algo más radical y sin concesiones. Estuve muchos años estudiando teología», explica Najlis.

Tras estudiar primaria y secundaria en el colegio católico de la Asunción, en donde la conocí a los cinco años, Michèle estudió Ciencias de la Educación con especialidad en Filología para posteriormente estudiar Teología en el Seminario Bautista y en la Facultad de Teología del Instituto Intereclesial de Estudios Teológicos y Sociales (CIEETS) en Nicaragua.

La poeta Najlis fue catedrática en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), en la Universidad de Costa Rica y en la Universidad Centroamericana (UCA) de Nicaragua, así como asesora del Ministerio de Educación en donde publicó libros de español y literatura.

Ahora, sentada en su pulcra, luminosa y sencilla oficina del Centro Ecuménico Antonio Valdivieso, donde es la Subdirectora, vestida con una camiseta con el logotipo de Mafalda, del caricaturista argentino Quino, Michèle hilvana su agudo sentido del humor y ríe recordando nuestros momentos de infancia. Cuarenta años después, la revolucionaria Michèle habla del amor humano, del amor a sus tres hijos como el mismo amor sentido a Dios.

«El amor es una maravilla. Me enamoré varias veces y lo disfruté muchísimo. El amor a las personas es parte de ese amor a Dios. Amar a otra persona es amar a Dios», afirma Michèle.

«Me encanta el trabajo que está haciendo ANIDE. Es un trabajo de género, de amistad. Esto lo hacemos sobre todo las mujeres, pues el mundo artístico es muy competitivo, sin embargo entre los poetas acá hemos sido solidarios. Las reuniones en ANIDE son una fiesta. Me alegro de ver a las jóvenes impulsando la efervescencia cultural, promocionando», dice Michèle, quien actualmente es Presidenta de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE).

«El trabajo de talleres es muy importante. Vidaluz(Meneses), Daisy(Zamora), Gioconda(Belli) y yo, no lo tuvimos, pero sí el apoyo de poetas como Pablo Antonio Cuadra, José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal. A él le presenté mis primeros poemas. Tenía las manos heladas, miedo de enseñárselos, y di varias vueltas a la manzana antes de entrar a su casa, a pesar de que ya tenía la cita para conversar con él», recuerda.

«Me gusta mucho trabajar en los medios. Me gustaron mis programas de televisión, la radio, las columnas en el periódico. Gozo llevar la cultura adonde la gente está. Don Salvador Cardenal y Fidel Coloma me marcaron mucho porque ellos llevaban las obras maestras hacia la gente. Estoy disfrutando mis reflexiones teológicas en la radio», dice Najlis.

-¿Qué le decís a una joven que empieza a escribir?
-Debe darse permiso de ser, de disfrutar de la vida, pues a las mujeres nos cuesta darnos permiso de ser. Cuando saltamos esa barrera, descubrimos un mundo que nos está esperando y que nosotras estamos esperando y estamos construyendo.

-¿Y qué esperás de un poema?
-Quiero que no sobren palabras, que suene, que tenga ritmo, melodía; también que diga cosas importantes sin importar el motivo. Que no caigan en la trampa de que se inspiró y escribió, porque hay que ejercitarse para estar preparada para ese momento de la inspiración, sino, no podremos escribir, no vamos a poder hacer lo que queremos hacer.

-¿Y vos qué querés hacer?
-Quiero lo mismo que quería a los catorce años: lo Absoluto.

Managua, Diciembre 2005.-

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POEMA:


Tu nombre

“Tienes todos los nombres
¿Cómo te habré de llamar”
Gregorio Nacianceno

Tienes todos los nombres
¿con qué nombre, Amor, he de nombrarte?

¿Cómo decir tu nombre
si he quemado mis labios
mi sexo, mi piel, mis ojos
la palma de mis manos,
si he quemado mis naves
para que la memoria olvide
otro nombre que el tuyo
oh Tú, cuyo nombre
nadie puede nombrar?

¿Cómo decir tu nombre
si tejes el horizonte de sus letras
como el mar teje el alba cada día
como el viento teje el aire que respiro?

¿A quién he de quejarme
en esta soledad de amor herida?
¿Cómo decir mi queja dolorida
si tu nombre se escapa ?como el agua?
entre mis manos,
si tu boca rehúye
mi aliento enamorado?

Tienes todos los nombres
¿con qué nombre, Amor, he de nombrarte?



(del libro La Soledad Sonora)