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Colectiva: Las cartas sobre la mesa. Antología generación de los Ochenta. Poesía nicaragüense

Las cartas sobre la mesa. Antología generación de los Ochenta. Poesía nicaragüense

Carlos Calero y Carlos Castro Jo

San José, Costa Rica: Uruk Editores, S.A.. 2012
ISBN: 978-9968-664-51-6

Descripción

El interés por difundir esta antología de poesía nicaragüense circunscrita, en la medida de lo posible, al periodo de los años 80 al 90, se apoya en el criterio de que no existe el más mínimo interés que pueda malograr esta vocación de rescate y memoria poética, en un país horadado por las paradojas más vivas que pueda tener una geografía de contrastes y búsquedas, en la dinámica trágica de su pasado y el presente, y porque aún no encuentra respuesta firme a su derrotero histórico.

No pretendemos, por gustos arbitrarios, invisibilizaciones fronterizas, prejuicios políticos ni afinidades estéticas, excluir a nadie, porque de esta forma vedamos la oportunidad a un escritor o escritora de mostrar su trabajo poético que, a fin de cuentas, es patrimonio de la literatura nicaragüense. También respetamos la opción estética de los antologados, aunque no dejamos de ser suspicaces con el valor y rigurosidad para seleccionar este corpus de textos poéticos.

Debemos indicar que si algún poeta visible de los ochenta no saliera, es porque el propio poeta no quiso, o nos fue imposible rescatar sus textos. Con esto, este volumen se torna sitio y punto feliz de reencuentros, vértices, emergimientos y desbordes de prácticas literarias de los poetas, en buena parte vigentes hasta la fecha, y con bibliografía publicada respetable.

El lector podrá encontrar, en esta antología, una diversidad de voces y estilos que sorprenden, no solo por su oficio sino por el mundo personal y búsquedas, para proseguir el trajín escritural nicaragüense de los poetas que algunos llaman “maestros”.

Vale la pena recalcar que en la década de los ochenta, durante la Revolución Sandinista y la guerra entre sandinistas y los llamados contras, la gran mayoría de la juventud nicaragüense participó activamente; con esto pospuso sus sueños y aspiraciones profesionales para dedicarse a forjar una Nicaragua nueva.
Los poetas jóvenes de entonces, que en tiempos de paz se hubieran dedicado a estudiar, leer, escribir y publicar, estuvieron en los diferentes frentes de guerra. Por eso a veces, pareciera que la poesía nicaragüense se estancó durante esa época. Pero como se muestra en esta antología, este no es el caso.

En concordancia con los poetas, Erick Aguirre, Santiago Molina Rothschuh, Carlos Castro Jo, Manuel Martínez y Carlos Calero, hemos prefijado una lista de otros poetas a los cuales hemos incluido como parte de nuestra generación: William Valle Picón, Pedro Xavier Solís Cuadra, Ariel Montoya, Gustavo Adolfo Páez, Alba Azucena Torres, José Mendoza, Bosco Centeno, Gloria Gabuardi, Carlos Pacheco, Álvaro Rivas, Marianela Corriols, Anastasio Lovo, Isolda Hurtado, Danilo López, Juan Centeno , Juan Carlos Vílchez, Nicasio Urbina y Yelba Clarissa Berrios Molieri. Esperamos que algunas de las voces meritorias no se nos haya escabullido en el imprevisto filtro de la desmemoria.

La poesía, desde Rubén Darío y algunos contemporáneos suyos y sucesores inmediatos, le ha dado a Nicaragua un sello de marca en la historiografía del texto poético universal; a esto sumado el gran aporte de la vanguardia con sus vértices europeos y norteamericanos, y el sustrato de intención por lo nacional y popular.

Como toda generación o grupo, la de los ochenta se convierte en icono de la vivencia temporal y vivificadora que se interna en las experiencias más profundas de la vida de un país y su historia; es, además, la consecuente versión que plantea una época de contemplación, testimonio y militancia; recreación o revelación del ser nacional, si es que pudiera atisbarse un asomo en la ontología del hombre y mujer nicaragüenses, en tanto expresión de identidad y búsqueda sisífica y diogénica del bien y sentido común de una convivencia social y política en ciernes.

Durante el período de los años ochenta al noventa, Nicaragua vive y se expresa en buena parte de sus vates, los avatares de una propuesta temática que rescata la experiencia militar y política como eje de sobrevivencia y resistencia cultural, ideológica y poética contra los intereses de las naciones imperiales y el proyecto cultural de una sociedad diseñada por las coacciones de la dictadura militar protagonizada por el somocismo.

Fue natural y comprensible esta épica, a veces panegírica y hasta dogmatizante, de algunos grupos y poetas que coexistieron (no solo de nuestra generación) a la par de otra forma de pensar el asunto político y cultural. Ahí estuvieron escritores convergentes y escasamente divergentes en el escenario cultural de la época.

Pensamos, aunque puedan haber otras visiones del quehacer poético, que no es muy atinado afirmar que la poesía acaba en Nicaragua con los años cuarenta, cincuenta, sesenta y hasta los setenta; que el hombro cultural se desgasta y rueda por los confines del vacío y la auto-contemplación de lo ya escrito por las generaciones antecesoras. La poesía no se agotará mientras exista el ser humano.

En nuestro caso, sucede que el elemento mediáticamente visualizado, como es lo natural, y hasta el contexto político-cultural, hace parecer que hemos caído en los linderos de una ruptura causada por el vacío, pero no, la poesía de nuestra generación está, por méritos propios, más viva que nunca, y nos alienta a concienciarnos de que sólo hay ruptura con la visión de que existe un pasado literario y estético en nuestro país, y no nos queda más que reasumirlo como el producto individual y colectivo de una poética nicaragüense.

Estamos también conscientes de que el texto o poema, como tal, hibrida de alguna manera la herencia con otros poetas de la generaciones anteriores; por ejemplo, a partir de la vanguardia por la migración temática y el gusto por la experimentación versal. El camino está en la posibilidad de descubrir otras sendas y experiencias del ejercicio, a partir de la memoria poética acumulada.
Esta antología invierte en sus aristas y apunta a que también los poetas de este periodo buscaron la visión de otros países, más allá de las normas y los cánones que podían incubar el espíritu del quehacer cultural oficial, con el afán político de dar oportunidad, voz y protagonismo, a los sectores más diversos y populares en el periodo de la victoria sandinista.

Con esta nota de presentación no se pretende elaborar ningún estudio sistematizado del fenómeno de esta época, que implica grupos y “movimientos”, instituciones culturales, lideratos y suplementos literarios; pero sí invita a los investigadores y académicos a orientar su crítica hacia este intersticio; así como a descifrar y consultar el oráculo de un destino desgarrador que ha inspirado a una nómina de poetas de los cuales tal vez alguno ha fallecido, o se han dispersado en el vórtice del magma donde el tiempo juzga y valida a los que se expresan en su poesía como sobrevivientes, y hoy son parte ineludible de la arquitectura de la poesía actual en Nicaragua.

También reconocemos que hay muchas maneras de nominar a los poetas y a la poesía: surrealista, exteriorista, romántica, ecológica, etc. En Nicaragua se acostumbra clasificar a los poetas por generaciones y, como ya se ha afirmado antes, esta forma tiene limitaciones. Una de ellas es que el año de nacimiento es realmente un accidente. Sin embargo los análisis generacionales son válidos porque sirven para estudiar las formas y los temas que prefiere una generación que está viviendo experiencias similares.

En esta antología hemos incluido a los poetas que comenzaron a publicar en la década de los ochenta, independientemente de su edad. Esperamos que los críticos literarios puedan encontrar material para sus investigaciones. En fin, este coro de poetas antologados, quizá, sea la versión nicaragüense de lo que alude Boris Pasternak en uno de sus poemas del libro “Mi hermana es la vida”: “no son otra cosa que descargas/de la pasión acumulada/por el humano corazón”.

Comentarios críticos

184 p. Incluye a 23 poetas (19 hombres/4 mujeres).

http://www.elnuevodiario.com.ni/suplemento/nuevoamanecer/2534