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Gioconda Belli: El país de las mujeres

El país de las mujeres
Buenos Aires, Argentina: Norma. 2010

Descripción

Obtuvo el premio hispanoamericano de novela 2010 "La Otra Orilla" que otorga el Grupo Editorial Norma de Buenos Aires, conviertiéndose en la primera mujer galardonada desde su fundación en el 2005.

El jurado valoró el “humorismo de su sátira política, la notable inventiva de la trama y la destreza de la autora para mantener la tensión narrativa. En el panorama de la novela política latinoamericana, ampliamente dominado por figuras masculinas, esta novela es una divertida e inesperada provocación”.

Comentarios críticos

Lanzamiento del libro en la Alianza Francesa. Managua, Nicaragua, 22 de Oct. de 2010.

El país de las maravillas. La Matria de Gioconda Belli

Presentación por Sofía Montenegro

Nos hemos reunido aquí hoy en esta jovial ágora para darle la bienvenida a la imaginación y a la voluntad de poder al que nos conmina el Partido de la Izquierda Erótica, el PIE, desde el País de las Mujeres de Gioconda Belli. En nombre del grupo que fue fuente de inspiración de este libro y que en el relato conforman su Consejo Ampliado, compuesto por Milú Vargas, Ivonne Siú, Olga Espinoza, María Lourdes Bolaños, Malena de Montis, Rita Aráuz, Vilma Castillo, Ana Criquillion, Alba Palacios, la propia Gioconda y esta portavoz, quiero agradecerles su presencia esta noche, en la que -como todo lo que sucede en la novela- está a caballo entre la realidad y la ficción.

Los personajes principales son cinco espléndidas mujeres del imaginario país de Faguas, que crearon el Partido de la Izquierda Erótica y han llegado al poder por medio de unas elecciones y la ayuda de una erupción volcánica, cuyos gases dejan sin tetosterona a los hombres y por lo tanto, mansitos. En dos años de mandato, que es el tiempo en que trascurre la novela, las eróticas como les dice la gente, hacen una revolución civilizatoria con sus políticas públicas y el trastocamiento del poder, lo que motiva que las fuerzas reaccionarias masculinas conspiren y organicen un atentado contra la presidenta Viviana Sansón. ¿Sobrevivirá la presidenta? ¿Será derrocado el gobierno del PIE? ¿Cómo enfrenta el gabinete de mujeres la crisis? ¿Regresará la agresividad de los machos? Estos y otros problemas son los que tienen que enfrentar la presidenta Sansón, la Ministra de Defensa, Eva Salvatierra; la Ministra de las Libertades Irrestrictas Martina Meléndez; la Ministra de la Despensa, Rebeca de los Ríos y la Ministra de Información, Ifigenia Porta.

Para saber cómo se enfrentan a la situación tendrán que leer esta audaz, divertida y brillante utopía política, que en el desierto de lo público que es hoy Nicaragua puede muy bien constituirse en una alternativa con futuro. La novela esta repleta de personajes de nuestro tiempo, políticos corruptos, magistrados depravados, violadores de niñas y golpeadores de mujeres, pero también del mundo de la vida cotidiana y de la naturaleza exuberante y telúrica de Faguas, donde el volcán es un gran protagonista y cómplice del PIE.

La autora del País de las Mujeres ha dicho que este no pretende ser un tratado filosófico, ni un discurso, ni un nuevo testamento; que es simplemente una novela entretenida que se hace la pregunta esencial que alienta a menudo la ficción: ¿qué pasaría si…? En este caso: ¿qué pasaría si las mujeres ejerciéramos el poder político, desde la experiencia y la perspectiva femenina? ¿No habría un país mejor? Las feministas diríamos definitivamente que sí y aunque la poeta apele a nuestra candidez como lectores, no podemos llamarnos a engaño sobre la profundidad de la revolución copernicana del pensamiento y la acción que nos propone.

La novela de Gioconda Belli es un relato épico, mítico, utópico y político, cuyas milenarios rastros pueden verse el día de hoy en la Acrópolis de Atenas. En el frontispicio oeste de las ruinas del Partenón, en el grupo escultórico que representa la batalla de las Amazonas contra los griegos, desde donde los nombres de sus reinas destronadas, Hipólita y Pentesilea, han reverberado durante siglos hasta nuestros días. Es una utopía cómica que se enraiza en las comedias de Aristófanes, Lisístrata y la Asamblea de las Mujeres, pero que las trasciende y supera. La utopía de Lisístrata es discreta porque se propone buscar la paz, por la vía de negarse a tener relaciones sexuales con los hombres, mientras que la utopía de la Asamblea de las Mujeres es absoluta, puesto que deben actuar como hombres para hacerse con el poder y establecer un comunismo primitivo.

La utopía de Gioconda reúne en las mujeres del PIE la estirpe de Lisístrata y Praxágora, actuando en la época del Internet en democracias incompletas, devaluadas y empobrecidas, anunciando la llegada de un nuevo tiempo y la mayoría de edad de las mujeres como actor social y político. Pero ya no como remedos de hombre, sino como mujeres que resignifican las marcas de su opresión: la maternidad y la ética del cuidado, rechazando que las cualidades de lo femenino sean una debilidad. “Ya hay mujeres presidentes. Eso no es novedad” –dice Viviana- “lo que no hay es un poder femenino. ¿Cuál sería la diferencia? Yo imagino un partido que proponga darle al país lo que una madre al hijo, cuidarlo como una mujer cuida su casa; un partido “maternal” que blanda las cualidades femeninas con que nos descalifican, como talentos necesarios para hacerse cargo de un país maltratado como este. En vez de tratar de demostrar que somos tan “hombres” como cualquier macho y por eso aptas para gobernar, hacer énfasis en lo femenino, eso que normalmente ocultan, como si fuera una falla, las mujeres que aspiran al poder: la sensibilidad, la emotividad.”

Gioconda nos convoca a pensar diferente y a rebelarnos contra lo mismo -lo patriarcal autoritario sea de derecha o de izquierda- y a romper con el binomio dominio-sumisión en que se han fundamentado los regímenes pretendidamente revolucionarios del siglo XX y que es la razón de su fracaso. Ella nos propone un proyecto político regido por las leyes de la vida y desde el humanismo feminista, como una cosmovisión liberadora de las mujeres y humanizadora de los hombres. En esta ficción política contemplamos el paso de la utopía de la revolución traicionada en que las mujeres luchamos por una “Patria libre o morir” a la de la lucha por una Matria libre y feliz, que como diría la filósofa española, Victoria Sendón de León, puede ser “el horizonte de lo posible” si cambiamos de lógica y si salimos del patrón androcéntrico de pensamiento y de una política destructiva repleta de padrastros, padrotes, patrones y matones.

Cambiar el principio de realidad, del Tanatos, la muerte, que marca el instinto autodestructivo de los seres humanos y rector de la cultura patriarcal, por el principio complementario y contradictorio de Eros, que es el instinto de la vida y el placer. Principio vital que ha sido subordinado al orden social y al trabajo, para orientarlos hacia la ganancia y la competencia, convirtiendo a los humanos en seres unidimensionales, violentos, aburridos e infelices. “La gente de Faguas se cree libre porque no reconoce la jaula que tiene en la cabeza” le dice Viviana a Martina convenciéndola que se haga cargo del Ministerio de las Libertades Irrestrictas y ésta se declara cobarde en señal de buena salud, dado que en Faguas “por tantos años el culto al heroísmo había animado a la gente a morirse por la patria. El martirologio era una patología que se repetía de generación en generación. Los muertos eran respetables pero los vivos valían un carajo.”

Contra esta necrofilia es que opone el PIE su propuesta erótica, que apela a una vida auténtica de acuerdo con la razón gozosa y que en la novela se llama “felicismo”, definido como “un estado donde las necesidades esenciales estén resueltas y donde el hombre y la mujer, en plena libertad, pueden escoger y tener la oportunidad de utilizar al máximo sus capacidades innatas y adquiridas en beneficio propio y de la sociedad”. De acuerdo con esto, la reinvención de la política por las mujeres apuesta por la libertad como objetivo principal, no sólo a la igualdad, pues no se puede ser libre en el dominio o desde la sumisión, de ahí que un ministerio clave del gobierno sea el de las Libertades Irrestrictas, dedicado a promover leyes, comportamientos, programas educativos y “todo cuanto fuera necesario para inculcar el respeto a la inviolable libertad de mujeres y hombres dentro de la sociedad”, incluyendo claro está, los derechos sexuales y los reproductivos, entre ellos, el aborto. La guapa y voluptuosa Martina para escándalo de homófobos y beatos, es lesbiana y promotora del concepto de Cuidadanía, una noción basada en la ética del cuidado (Gilligan) y no sólo en la ética de la justicia (derechos) para un nuevo modelo de acción ciudadana sustentado en la solidaridad y la amistad, así como en la responsabilidad individual y colectiva.

Para subvertir la realidad, el PIE propone una economía a escala humana, en función de las necesidades tanto materiales como sicológicas de las personas y grupos y una serie de audaces reformas que tienen como eje del desarrollo “la felicidad per cápita” y no el crecimiento del Producto Interno Bruto: reformas al sistema democrático, reformas laborales para terminar la segregación familia-trabajo, reformas al sistema educativo, sistema de rendición de cuentas para el manejo del capital y los fondos públicos, productividad para autosuficiencia alimentaria y energética, reforma al sistema tributario. Se trata dice la Presidenta de Faguas de “medir la prosperidad no en plata sino en cuánto más tiempo, cuánto más cómoda, segura y feliz viva la gente”, advirtiendo que “cómo atender a los hijos y el hogar sin que esto signifique desventajas y la interrupción o fin de la vida laboral de la mujer es el reto no resuelto de la sociedad moderna.” Por eso puso al frente del Ministerio de Economía o de la Despensa, a una intrépida y capaz economista, Rebeca de los Ríos, para establecer las medidas de reconversión, inversiones, finanzas, crédito y empleo. Y además de una reforma tributaria para mejorar el presupuesto nacional, se propuso vender todos los mortíferos cacharros del ejército.

Pero ciertamente como este cambio no se va a dar sin resistencias masculinas y para enfrentar las estrategias anuladoras de los hombres de achicar y ningunear a las mujeres, las Eróticas constituyeron un poder ginecocrático, donde todo el gabinete incluyendo las fuerzas armadas quedaba integrado sólo por mujeres. La presidenta Sansón le explicó a la gente que esto “era como cuando en el béisbol había jugadores que se quedaban en el dog out. Las mujeres necesitaban que los hombres se quedaran en él temporalmente, porque aquel partido lo tenían que pichar, batear, cachar y correr las mujeres.”

Por ello se plantea además, una resocialización de los hombres en oficios domésticos, crianza y maternidad así como aplicar una política de cero tolerancia a la violencia sexual y de género, tomando la draconiana decisión de exhibir en las rotondas a los violadores metidos en unas jaulas y de tatuarles una V en la frente para que la gente los reconozca. Una medida envidiable que a lo mejor hubiera impedido en Nicaragua que la gente votara por un violador para presidente y que encima aspira a ser reelecto, tras cometer violaciones políticas múltiples a la Constitución y la ciudadanía.

Subvirtiendo la realidad impuesta por la política y el mercado, desde el principio feminista de que “lo personal es político”, las Eróticas proponen una biopolítica que rompa la división público-privado, facilite el desarrollo individual y colectivo, e integre tanto el feminismo de la igualdad como el de la diferencia. La Matria imaginada por Gioconda Belli y operacionalizada en el gobierno del PIE en lo macro y en lo micro, arriba y abajo, esta dotada de una visión ecológica, puesto que revienta las artificiales barreras que nos separan, dividen, enfrentan y excluyen, en tanto propone una relación de interdependencia e interacción entre todas las cosas, que tiene como eje organizador y transversal la libertad humana y la radical democratización de la sociedad, como método pacificador y redistributivo del poder. El ejercicio de un poder de este tipo cumple así una función ecológica pues conduce a la colectividad hacia una supervivencia en el tiempo, al mantener una eficaz adaptación al medio y optimizar las relaciones intra e intercolectivas, puesto que nutre con su savia optimista a todo el cuerpo social y provoca el reverdecimiento de las energías y esperanzas de todos, en contra del derrotismo, el cinismo y el victimismo en el que estamos hundidos. Es como si nos dijera que todo lo que el hombre y la cultura ha dividido y fragmentado, la Matria debe volver a reunir o religar.

Es un proyecto para salir del liderazgo basado en la posesión de genitales masculinos, la inamovilidad, la demagogia, el señorío de hacienda y la arbitrariedad, y pasar a uno paritario, basado en el mérito y la probidad, la racionalidad vital, la igualdad de derechos y oportunidades y el derecho a la diferencia. Para edificar una democracia y justicia sustantiva que nos devuelva las libertades confiscadas, para tener gobernantes sometidos a las leyes y a los ciudadanos, permitiéndonos construir la auto-estima y dignidad de una verdadera república.

En “El país de Sísifo” escrito en los tiempos de la guerra y el huracán Joan, recordaba que el historiador inglés Arnold Toynbee hablaba de “las virtudes de la adversidad”. Decía Toynbee que el motor de la historia se encuentra en una categoría denominada “desafío-respuesta”, por la cual las sociedades avanzan o se estancan y perecen en virtud de la respuesta que son capaces de dar a un desafío que tienen ante sí. Tras el azote del Mitch, del gran huracán de corrupción y del retorno del autoritarismo, pareciera que ya no hay siquiera país y que Sísifo botó la piedra, quedando nada más un gran lodazal. Gioconda invoca las virtudes de la adversidad ante este desafío y nos conmina, Sísifos todos, a recoger la piedra, una piedra como la “lava del triunfo” del volcán de Faguas.

Hace unos 25 años un pequeño grupo de feministas revolucionarias prefiguramos en nuestras discusiones y reuniones casi clandestinas, la utopía política que aparece genial y socarronamente expuesta en El País de las Mujeres. Recuerdo el momento aquel en que la poeta, poseída por la inspiración y el entusiasmo, se subió al sofá en la sala del Partenón bananero como le decían a mi casa, anunciando que veía ya el inicio de su novela: una gran manifestación de mujeres aclamando a la presidenta electa del PIE. De alguna manera fue premonitorio, porque unos años después subió al poder la primera presidenta de la historia de Nicaragua, aunque ciertamente, no era del PIE. Esta es la primera vez después de tanto tiempo, que el Partido de la Izquierda Erótica tiene la ocasión de presentarse en público. Gracias a Gioconda, nuestra escribana-presidenta.

Retorciendo un poco a Foucault, podemos decir sin temor a equivocarnos que ya no se espera al emperador de los pobres, sino que estamos absolutamente hartas de él. Tampoco esperamos el reino de los últimos días, porque lo que el País de las Mujeres reivindica es la esencia concreta del ser humano y el cumplimiento de sus virtualidades y no nos importa si se trata o no de una utopía, sino de un proceso muy real en el aquí y en el ahora: la vida como objetivo político, el derecho a encontrar lo que uno es y todo lo que uno puede ser. El derecho a la vida, al cuerpo, a la salud, a la satisfacción de las necesidades, al amor, a la felicidad, como nos plantea Gioconda.

Las militantes del PIE, junto con Viviana Sansón y Gioconda podemos decirles esta noche, con la voz de Praxágora: “La felicidad de este país me interesa tanto como a vosotros, y me conduelen y lastiman los desórdenes de nuestra ciudad. La veo, en efecto, siempre gobernada por detestables jefes, y considero que si uno llega a ser bueno un solo día, luego es malo otros diez. ¿Quieres encomendar a otro el gobierno? De seguro que será peor”. Por eso, te pedimos que des tu primer paso hoy.

¡Ponéte de PIE, veníte con el Partido de la Izquierda Erótica!

¡Matria libre… y vivir feliz!


También publicado en Confidencial digital. 28 de Oct.2010
http://www.confidencial.com.ni/articulo/2187/la-matria-de-gioconda-belli