publicaciones


María López Vigil: Los dientes de Joaquín

Los dientes de Joaquín
Managua, Nicaragua: FundaciónLibros para Niños. 2005
ISBN: 99924-67-05-3

Descripción

Ilustraciones de Nivio López Vigil. 60 págs.

María López Vigil y Nivio López Vigil: Hermanos y amigos. Ella, también periodista. Él también arqueólogo. Han trabajado juntos, en yunta, varios libros, piensan juntos la historia y después, María pone las palabras y Nivio las imágenes.

La primera experiencia fue “Un Güegüe me contó”, ya un clásico de la literatura infantil en Nicaragua. Después, “Historia del muy bandido, igualado, rebelde, astuto, pícaro y siempre bailador Güegüense”. Luego, “La balanza de Don Nicolás Sandoval”.

Ahora, “Los dientes de Joaquín”. El muso de esta historia de amor, Joaquín, hijo de Carmen y Nivio y hermano de Nicolás, aparece oportunamente para la foto pelando los dientes.

En sueños y en agenda, María y Nivio tienen otros tres libros: “Ocho noches arrechas”, “La guía del pipián: Nicaragua 2099” y “Apocalipsis para quienes no quieren el fin del mundo”.
____________________

Comentarios críticos

María López Vigil, siempre entregada con firmeza a causas que valen la pena se dedica a uno de los oficios más nobles y más raros en estas latitudes. Ese oficio no es otro que el de escribir libros para niños. Digo raro porque hay que contar con los dedos a quienes lo ejercen; y es un oficio para el que se necesita ternura, imaginación y comprensión, herramientas imprescindibles que permiten viajar hacia el territorio de la infancia, tan a menudo vedado a los adultos por su propia culpa, pues igualmente a menudo se olvidan de que fueron niños.

Los libros infantiles tienen una doble vertiente, o son un espejo doble, el texto escrito y la ilustración de esos textos. En esto, María y Nivio López Vigil van siempre hermanados, en el sentido más literal, y las palabras le prestan hermosura a las imágenes, y viceversa, las imágenes iluminan las palabras. Eso se prueba con creces en Los dientes de Joaquín. Y quienes nos asomamos a este cuento, no podemos dejar de recordar que alguna vez perdimos los dientes de leche, y que a muchos, ya grandes, nunca les salió la muela del juicio.

Sergio Ramírez