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II Congreso de escritores y escritoras de Centroamérica por Miguel Ángel Chinchilla

Fecha: 15 agosto 2006

[Tuvo lugar en Tegucigalpa, Honduras del 8-11 de agosto, 2006]

Apenas estoy desempacando pero pensando en la redacción de esta nota, vengo de participar en el II CONGRESO DE ESCRITORAS Y ESCRITORES DE CENTRO AMERICA, clausurado ayer en la Universidad Autónoma de Honduras (UNAH). Asistimos cinco escritores salvadoreños: Luís Melgar Brizuela, Joaquín Meza, Miguel Ángel Azucena, Carlos Soriano y este servidor. Silvia Elena Regalado a última hora no pudo asistir por el fallecimiento de su mamá.

Todo comienza con Enrique Jaramillo Levy en octubre del año pasado, cuando él convoca al I Congreso en Panamá, de lo cual se hizo relación en su momento. Ahí se dieron los primeros pasos y se comenzaron a delinear los parámetros que esta semana han tomado forma en Honduras como estaba acordado, ya que en Tegucigalpa fueron aprobados los estatutos de lo que ahora en adelante se conocerá como Asociación de Escritoras y Escritores de Centro América, ADECA, un nombre demasiado parecido a ODECA, pero que sin embargo y anteponiendo cualesquiera diferencias históricas y morales, persigue el noble ideal de organizar al gremio a nivel regional, en un cometido casi utópico por lo difícil que se vuelve hacer coincidir a los escritores de Centro América en una organización. En dicha cita a la cual asistimos por lo menos treinta escritores de toda la región, la tercera parte del grupo era gente procedente de Tegucigalpa y San Pedro Sula.

El programa del II Congreso en la UNAH, estuvo compuesto de dos partes principales: 1-creación de estatutos y perfil de proyectos, y; 2- presentación de ponencias y reseñas de libros.

Acerca de la creación de los estatutos, debo decir que se trabajó arduamente sobre una propuesta elaborada por Honduras, lo cual volvió expedito el proceso de capitulear y articular el documento. De tal suerte, el jueves 10 de agosto por la mañana, se estaban aprobando en Asamblea General dichos estatutos que daban vida a la ADECA.

Objetivos primordiales de la nueva asociación regional serán fomentar y promocionar en el Istmo la circulación de los grandes clásicos de la literatura centroamericana, así como también fomentar y promocionar la distribución literaria de los asociados.

La delegación salvadoreña que asistió al Congreso tuvo destacada participación y los cinco que estuvimos nos sentimos complacidos ya que el esfuerzo de consolidar una organización de tal magnitud, es un proceso apenas iniciado pero que a la vuelta mínima de un trieno deberá estar arrojando resultados nunca antes vistos en el área centroamericana.

Entre las actividades principales a diseñar y ejecutar en el futuro inmediato, puedo mencionar: la creación de un sitio Web, la producción de programas radiofónicos, la creación de la caravana “con el pito y el tambor” que recorrerá toda Centro América desde Guatemala a Panamá y viceversa, y la instauración regional del premio ADECA para narrativa, poesía, teatro y ensayo, entre otros.

La Comisión Coordinadora de ADECA quedó conformada de la siguiente manera: por Guatemala, Luís Aceituno (propietario) y Gloria Hernández (suplente); por El Salvador, Miguel Ángel Chinchilla (p) y Carlos Soriano (s); por Honduras, Galel Cárdenas (p) y Claudia Torres (s); por Nicaragua, Vidaluz Meneses (p) y Henry Petrie (s); por Costa Rica, Leda García (p) y Evelyn Ugalde (s), y; por Panamá, Enrique Jaramillo (p) y Alondra Baldano (s). La sede de la Asociación será Honduras por un período de dos años.

Sin lugar a dudas el II Congreso de Escritoras y Escritores de Centro América, fue todo un acontecimiento ya que se cumplió con el gran objetivo de fundar la asociación. Este año el artífice y anfitrión del II Congreso en Honduras fue el doctor Galel Cárdenas, quien posee una vasta experiencia en estos asuntos de gerenciar eventos de orden académico y literario.

Por tres días -reseñó la prensa de Honduras- Tegucigalpa se convirtió en la capital de la literatura centroamericana.

El próximo congreso que será el tercero, se tomó la decisión de realizarlo en Nicaragua, ya que los hermanos y hermanas nicas son los escritores mejor organizados en la región.

Recuerdo aquí momentos excepcionales del II Congreso: 1- la actitud de resentimiento y furibundez del escritor Donaldo Altamirano durante la primera Asamblea General, quien casi sufrió un infarto por causa de su exaltación y cólera supina, lo cual le generó el apodo de “Donaldo el furioso”. Posteriormente Altamirano ha enviado un correo donde confiesa sentirse avergonzado por su mal comportamiento, pero sin embargo en el mail no se disculpa por las ofensas proferidas en contra de la Asamblea General; 2- La emoción infantil de Leda García al concluir el agotador ejercicio de revisar los estatutos y corregirlos; 3- El emotivo recibimiento que nos brindó el pueblo de San Juan de Flores conocido como Cantarranas, a través de su alcalde, Ing. Francisco Gaitàn, que incluyó un suculento almuerzo, un acto público amenizado con música de marimba en el parque del pueblo y la entrega de diplomas a los escritores como huéspedes distinguidos; 4- El clima optimista y de camaradería que privó a lo largo del evento, y; 5- La clausura del Congreso que concluyó con la lectura de la Proclama Centroamericana de Tegucigalpa, la cual contiene un llamado al cese de la barbarie en el medio oriente.
El horizonte se muestra entonces colmado de expectativas y mucho trabajo por hacer, en lo personal tengo frente a mí una veintena de libros y revistas para leer, obtenidos por canje o cortesía durante el evento, seguramente escribiré y publicaré dos que tres recensiones de algunos de estos títulos, lo cual también es una forma de promocionarnos entre nosotros mismos, porque como bien reza el dicho popular, la caridad comienza por casa, sobre todo en casa nueva como este proyecto titulado ADECA, semilla hoy árbol mañana, según el empeño que se le haga ¡Abur!

MIGUEL ÁNGEL CHINCHILLA AMAYA
San Salvador, sábado 12 de agosto de 2006.