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María Lourdes Pallais: “Prisionera de mi tío”, muestra desde el interior a la extravagante dinastía Somoza


Por: Norma L. Vázquez Alanís

Periodista de México


“Prisionera de mi tío”, muestra desde el interior a la extravagante dinastía Somoza
La historia de la dinastía Somoza de Nicaragua, relatada desde el lado rosa de los recuerdos de una niña de su familia, Claudette, alentada por las evocaciones de su nana negra, Victoria, es el eje central de la novela “Prisionera de mi tío”.

En su segunda obra narrativa, la periodista y escritora María Lourdes Pallais comienza este relato cuando la protagonista, Claudette, tiene seis años, vive en Perú y recibe la visita de su Tío Tacho Viejo -vestida de princesa como en los cuentos de hadas- y éste le promete una vida feliz en Nicaragua.

Con un estilo ligero, pero con un manejo preciso del lenguaje que le da profundidad al texto, la autora retrata el círculo intrafamiliar y social en que se desarrolló el clásico cacique centroamericano, durante las primeras siete décadas del siglo pasado.

Entonces, el presidente era una especie de rey, y su familia, así como los allegados, eran su corte; sólo ellos disfrutaban de todos los privilegios y la riqueza, mientras el pueblo moría de hambre en la miseria y la opresión.

La narración en tercera persona le da agilidad a un contenido de por sí atractivo para el lector, porque le muestra desde el interior, con lujo de detalles, el fasto y extravagancias del clan Somoza, dignos de un cuento de “Las mil y una noches” -por cierto el libro favorito de la protagonista-, contrastantes con la extrema penuria del nicaragüense común, que sufría la dictadura de esa dinastía, aplastante contra todo aquel que se opusiera a sus órdenes o caprichos.

La autora intercala documentos reales, como telegramas, cartas, extractos de un libro del periodista nicaragüense Pedro Joaquín Chamorro y fragmentos de entrevistas realizadas recientemente a integrantes de la familia Somoza, para establecer el marco histórico de esta ficción, que no lo es tanto pues los habitantes de Nicaragua vivieron en carne propia aquella dictadura, a la cual derrocó en 1978 el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), del cual formó parte el actual presidente de ese país, Daniel Ortega.

“Quise recrear un mundo que no fuera ni histórico ni autobiográfico ni ficticio, pero que tuviera aristas de todos estos géneros”, señala en le prólogo la autora, y el lector lo agradece porque queda atrapado en la trama desde la primera página y no puede dejar la obra fácilmente.

En esta novela -que lamentablemente no está publicada en México y la única edición existente la hizo en Nicaragua el Fondo Editorial CIRA, en octubre de 2006- Pallais entrelaza las voces de la protagonista y su nana negra para tener las versiones del presente de la niña (finales de los años 50 hasta la muerte de Anastasio Somoza Debayle en el exilio, en Paraguay, en 1980) y del pasado que no vivió (cuando gobernó el país su tío Anastasio Somoza García, de 1937 a 1947, y desde 1951 hasta que fue asesinado en 1956).

De esta manera, la narración no es lineal ni aburrida, sino que despierta los sentidos del lector, invitándolo a la vez a reflexionar sobre el peligro social y político que representa un régimen dictatorial.

A quienes fueron testigos de esa parte de la historia les hace rememorar tiempos idos, y a las nuevas generaciones les revela cómo fueron aquellas dictaduras militares, hoy presuntamente ya extintas en Centro y Sudamérica.

“Prisionera de mi tío” abarca una parte de la vida de Claudette, quien desde niña es demasiado inteligente para su edad y con una naciente ambición tanto por el poder como por el dinero; a los seis años se da cuenta de los beneficios que representa tener una familia poderosa y rica, dueña de un país.

A lo largo de la novela el personaje central va descubriendo, poco a poco, que los miembros de esta casta viven atenidos a la dádiva del patriarca, convertidos en satélites de él solamente a cambio de su lealtad y, por supuesto, de la defensa a ultranza de su actuación política y de su actividad privada.

Claudette se deja deslumbrar por la figura tutora de su tío Tacho Viejo (Somoza García), tal vez porque la imagen paterna que ella registraba no era la de un protector, de un guía, pues sus progenitores estaban dedicados a la vida social que les imponía pertenecer a esa estirpe y se desentendían de sus hijos.

Su círculo familiar se cerraba con una abuela paterna, Margarita Debayle -por quien le viene el parentesco con los Somoza-, viuda refugiada en la religión, el espiritismo y sus pasadas glorias, y su hermano mayor, Juan, el único de la progenie consciente de que la dinastía gobernante de Nicaragua ejerce una dictadura sanguinaria.

La infancia de Claudette transcurre entre el mejor colegio para niñas de Nicaragua, su casa en un barrio residencial y el palacete de Anastasio Somoza Debayle, a quien ella llama el Tío Dios; el todopoderoso.

Así, llega a la adolescencia siempre siendo fiel tanto a la dinastía Somoza, como al bienestar monetario y social que implicaba en esa época ser de “esa sangre”, y rechazando los intentos de su hermano Juan por abrirle los ojos a la realidad que vivía el pueblo nicaragüense.

Ella quería seguir siendo feliz bajo el ala acogedora de su Tío Dios, pues según su nana Victoria era “una niña vanidosa y narcisista”; sin embargo, con el tiempo dos sucesos la hacen cambiar su visión de las cosas: el abandono de su hermano Juan de la casa paterna para unirse a los antisomocistas, y el postrer encuentro con su Tío Dios, poco antes de su derrocamiento en 1978.

La descripción de la visita que hace a su tío antes de partir al extranjero -más que por afecto familiar, por sentirse obligada pues le había conseguido una beca para estudiar en Estados Unidos- es el clímax de la novela.

Sólo un abuso sexual, que fue como una catarsis, la liberó total y definitivamente de aquel lazo de sangre.

“Prisionera de mi tío” -que incluye algunas fotografías de Anastasio Somoza Debayle- fue ganadora del premio único en el género novela, del Tercer Concurso Centroamericano de Literatura Escrita por Mujeres “Rafaela Contreras” 2006, convocado por la Asociación Nicaragüense de Escritores (ANIDE).

Existe la expectativa de que alguna casa editorial mexicana se interese en publicar esta excelente novela de 199 páginas, que presenta una visión muy particular de la realidad política, social y económica de un país centroamericano en la segunda mitad del siglo XX.

La primera novela de la escritora y periodista María Lourdes Pallais, “La Carta”, fue publicada en 1996 por la Universidad Nacional Autónoma de México dentro de su colección Rayuela, y en 1999 también la publicó en Nicaragua el Fondo Editorial CIRA.

Actualmente María Lourdes Pallais, quien tiene una maestría en periodismo por la Universidad de Columbia, es investigadora para el académico Sergio Aguayo, de El Colegio de México, y coordinadora del Portal de la Mujer, Noticias Notimex.

Post scriptum.- La autora de esta reseña agradece a la colega María Lourdes Pallais, quien la honra con su amistad, el compartir con ella su interesante novela y consentir que se comente para los lectores mexicanos.


-- Publicado en Yan Cuic Agencia de Noticas y Publicidad; México, D.F.: 25 Sept. 2007 http://www.yancuic.com/nota.php?seccion=10¬icia=7291

27 septiembre 2007