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Christian Santos: Entre la Poesía y el Amor: Una mirada a la obra


Por: Dra. Eliana Vásquez

Catedratica del Departamento de literatura de la Pontificia Universidad Católica de Lima, Perú. Catedratica del Departamento de literatura de: La Universidad Ricardo Palma. Lima, Perú


-- El presente trabajo está basado en dos de los libros publicados por la poeta Christian Santos Agualuna, 1998 y Huella de amor, 2001.

Analizar la obra de esta poeta es hurgar en un mundo subconsciente lleno de pasiones, amores, un mundo descarnado, bello, es mirar a la naturaleza y principalmente a la mujer que habita este mundo.
En Christian Santos hay una nota: el universo femenino por el que transcurre toda su obra. La autora está lúcidamente consciente de esta condición que es confesión y canto.
Y me quedé pensando
en mi decisión de mujer
por vivir
por ser
por salir bajo la piedra
(Agualuna p. 11)
Nuestra autora recomienza una historia planteada desde siempre con el tema amoroso que nos hace ver que este sentir habita en todo ser humano.

Es así que nos habla de la creación humana pero desde un punto de vista más cotidiano.
Dios creó a la mujer
de trocitos de alga marina,
con pies de roca volcánica
y pensamientos profundos.
(Agualuna p. 9)

Esta mujer que nos presenta, es una mujer fuerte, capaz de sentir, pensar , de dar vida a otro seres; es quizá la propia poesía la que se apodera de este halo mágico de nacer para habitar entre nosotros cada vez más fuerte, más vigente, más cercana a los pueblos.
Es interesante resaltar que el yo femenino revela una gran soledad, pero al mismo al mismo tiempo parece disfrutar de esta situación.
En la soledad de mi ventana
venís a mi recuerdo
(Huella de amor p. 65)

El trabajo con la palabra llena de fuerza y expresividad toda su obra. Santos explora las diversas instancias de esta palabra hasta convertirla en su propia voz.
Es así una mujer despierta, mirando el mundo que la rodea y reconociendo en su tierra el hermoso paisaje y sus tradiciones.
Las aguas florecidas del roble
bajan por las húmedas
laderas llenas de raíces
(Huella de amor p. 67)

Es evidente que en el juego amoroso hay un cierto reproche por parte del yo femenino al hombre, es una forma de alzar la voz en aras a la igualdad de sentimientos. Los títulos de los poemas son importantes porque guían a una construcción semántica de la lectura es así que analizaremos algunos poemas del libro Huella de Amor.
En el poema Deslices y sueños se da la invitación al encuentro amoroso y a la ensoñación amorosa, es la propuesta del yo femenino al contacto iniciado por “él” hacia “ella”. Esa cercanía hace que el yo femenino construya la ensoñación natural en toda mujer.
Este poema tiene ciertas coincidencias con el poema Mi estrategia del libro Agualuna cuando nos dice
teniéndote a vos
en la mira de mis sueños
sea quizá
mi única estrategia

Así el mundo onírico se convierte en otra de las constantes que Santos construye para atrapar al amado como única herramienta posible. Es que en los sueños todo puede pasar, se pierden límites y fronteras.
Más adelante el poema Sesentamil pares de demonios sueltos, evoca perfectamente el tiempo, es decir sesenta puede referirse a los sesenta minutos que tiene cada hora del día, por lo tanto nos dice que “ella” piensa en “él” todas las horas del día, toda la vida, la sensación se hace concreta desde una perspectiva vitalmente femenina.
Elige el mar como propuesta de sueño, símbolo de lo profundo, muy ligado al poema Este mar que me arrastra de Agualuna

Este mar que me arrastra.
Todo este mar, la espuma.(...)
Este amor que me llama
este mar, mi martirio

pero es el sol el que florece a este yo femenino; sesentamil horas de amor, de gozar con el ser amado en el acto netamente erótico y fuera de él; es decir, se da la construcción de un amor excelso.

no poseyendo yo tu cuerpo
no poseyendo vos mi cuerpo
solo amando con sesentamil pares de demonios sueltos.

Los tres últimos versos invitan a la separación para la búsqueda y el encuentro consigo misma que se verá en el último poema del libro. Podemos seguir la lectura con el poema Sin Luna, ya que los tres últimos versos implican distancia por el hecho de la no posesión de los cuerpos. En Sin Luna se da la expresión de pausa- vacío y necesidad a la vez del otro.

necesito de nuevo
que tus brazos
tiernamente
me cobijen

Esa necesidad del otro se hace presente con suma claridad en el poema No hombre eso no basta, no basta el contacto erótico, ni el afán hedonista sino una búsqueda de satisfacción personal de mujer, que colme el sentido de su razón de ser humano, de existencia cabal y poética, sí en definitiva este juego con el amado se puede plantear como el juego con la propia poesía, con la palabra.

eso no basta
no basta porque necesito tu abrazo tibio
necesito tu beso suavemente
para volverme la vida

Es el contacto eterno para darle sentido a la vida de la mujer, es la necesidad de ella de sentir su esencia.

En el poema Una plegaria, se manifiesta la necesidad de este ser de poder encontrarse consigo en su totalidad en relación a la petición que le hace a la vida; la devuelve a su ser, debe buscarse en sí misma y no en el otro.
Es su voz, su nombre lo que quedará impregnándolo todo

Después de todo
solo debo regresar
a la certeza de mi nombre
y todo será redimido.

Continuando esta lectura vemos que en el poema Peregrino, el sol simboliza al hombre pero también puede hacer referencia al Dios Creador, es también la carencia del sentido de la existencia.
La misma naturaleza da la posibilidad de encontrarse a sí misma y darle sentido a su existencia. Es decir, es el hombre el que hace que esta mujer se encuentre aprendiendo que la conducta del hombre es sabiduría.

Si el hombre volviera (cosa imposible) ella podría aceptarlo en cualquier momento, nos propone el clásico mito de la mujer que espera cual Penélope al hombre amado.
El último poema Espíritu de río simboliza a la mujer que acepta su condición, que finalmente ha logrado encontrarse.
Desde el preciso instante
que entro en las aguas
Me doy cuanta que mi cuerpo mi alma
son espíritu de río.

Después de todo el tormento y la confusión del mundo real y onírico la esencia de ella hace contacto con las aguas y en ese contacto se da cuenta que ella es el espíritu de río, es el manantial, el agua que es la fuente de la vida.

Coincido con Teresa Anta San Pedro cuando dice que la poesía de Santos “es una entrega total de angustia, de alegría, de dolor y esperanza” de toda esta esencia se nutre la poesía, indaga dentro de esta mujer o yo femenino plateada en estos libros para desde ese punto de vista abordar sus momentos felices, tristes, de soledad, de nostalgia, es una clara radiografía del sentir de la mujer. Es que la poesía debe cantar al desamor, a la espera para salvar al mundo del caos y la destrucción. Todos estos poemas han nacido de una pluma febril guiada por esta profana inspiración que imprime ternura, pasión, amor, haciendo uso de un lenguaje frondoso y exuberante. Es la verdad de un sueño, ficción de una realidad, una pasión hecha cierta en el divino deliro que sólo da la poesía.
Finalmente, creo que en realidad “las mujeres en Nicaragua, han tomado por asalto la palabra”, como lo dice Carlos Chamorro, una muestra es Christian Santos, una voz nicaragüense para el mundo, una digna representante de la poesía nicaragüense, que nos obliga a quienes vivimos en otras latitudes a descubrir las coincidencias escrituararias que nos unen y eliminan todas las fronteras.


-- - Presentación en la Pontificia Universidad Católica de Lima, Perú y en la Universidad Ricardo Palma. Lima, Perú; 2001.

1 enero 2001