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Christian Santos: Poesía desnuda


Por: Mario Roberto Morales

Escritor, Premio Miguel Angel Asturias 2007, Guatemala.


Poesía desnuda
A propósito de Orígenes de sal, de Christian Santos
(Nicaragua: Impresiones y troqueles, 2005).

Los poemas de Christian Santos me han provocado siempre una sensación
originaria. Es decir, una transportación al sentido de simplicidad que se
encuentra siempre en las percepciones básicas de la existencia. Sus
constantes alusiones a elementos terrestres como el agua, el viento, los
colores y texturas del cielo, el sol, la luna, el paisaje, la piel, vienen
cargados de una sensual hondura contemplativa que conmueve el inconsciente
porque lo remite a sus instantes primigenios, a la anhelada quietud de la
trascendencia.

Igual que las pinceladas de los cuadros orientales, que
hacen una totalidad armónica del detalle plástico, sus versos permanecen en
la memoria como esos juncos que se doblan sin quebrarse y que, al
evocarlos, nos revelan significados que aunque no están dichos
explícitamente en los poemas, cobran vida en el silencio que sigue a sus
destellos.

La poesía oriental, cuya esencia contemplativa anima una
brevedad frondosa, le sirve a Christian para tejer, con los hilos de la
tradición poética nicaragüense inspirada en los poetas estadounidenses de
la segunda mitad del siglo XX, los collares de cuentas coloridas y los
claveles en el pelo que son sus poemas

Lujuria por la contemplación activa de la naturaleza, de la vida animal y vegetal.
Asombro ante el estallido brutal de los amaneceres.
Nostalgia infinita del presente que ella vive como eternidad.
Eso es la poesía de Christian. Una expresión que derrocha simplicidad (no simpleza), sencillez esencial, transparencia y pureza verbal primigenias, es la que le sirve para consignar su estupefacción ante el insondable misterio del mundo, que a ella maravilla a
cada instante.

Por eso, la sal de la que está hecha su poesía no es otra que la pura sal de la vida. Se equivocan quienes creen ver en estos versos debilidad e indefensión.

Detrás de la dulce sencillez que ve pasar con indiferencia las modas literarias, yace un telurismo ancestral, originario, básico y conformador de lo más fiero de los seres humanos. Por eso ella exclama orgullosa, sufriendo con entereza el dolor que constituye
el precio a pagar por vivir la vida con la intensidad y el gozo con los que
ella la vive: “En estatua/ de sal/ me/ he convertido/ no/ por mirar atrás/ sino/
por desnudarme/ sin piedad/ ante la vida”.

Poesía desnuda. Vida desnuda. Sin afeites, sin accesorios cerebrales.
Pálpito sensual en estado puro, como la sal. Así son los orígenes de Christian.
Sus orígenes poéticos. Sus pinceladas orientales que se aferran a la vida como un tigre
a su presa, y que se entregan sin condiciones como la presa a su devorador.

Articulo publicado en la Prensa Literaria, La Prensa, Managua 2007

1 enero 2017