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Rubí Arana: Rubí Arana y sus misterios


Por: Helena Ramos

Periodista cultural, poeta


Parece una flor exótica: una abundante cabellera rizada color girasol, profusión de adornos, ropas llamativas, sonrisa grana, fragancia vehemente. Un look difícil de clasificar: airoso y atrevido a la vez. Una no se sorprende al saber que es poeta –aunque sería descaminado pensar que todas las integrantes de este gremio necesariamente tienden a la singularidad en el vestir– pero, en definitiva, no espera que fuese la única mujer nicaragüense iniciada en la masonería, con todas las misteriosas formalidades que esto implica.

Nacida en 1941 en Masaya, en una familia no precisamente intelectual, desde muy niña se interesó por la poesía y el esoterismo. Fue una atracción tan precoz que ni ella misma acierta a explicar a qué se debía; la atribuye, al menos en parte, a la influencia de Manuel Maldonado (1864-1945), poeta, orador, político liberal, jurista y adepto de las ciencias ocultas. Rubén Darío lo llamó “crisóstomo fogueado”; los vanguardistas granadinos le decían “hipopótamo en brama”.

“Él era como un segundo abuelo en mi tiernísima infancia, de él escuché los primeros poemas, los que aprendí inclusive antes de que aprendiera a escribir. También le escuché a él de viva voz hablar del espiritismo… Y recuerdo que mi tío Federico García, que entonces era senador de la República y el ser más materialista que he conocido en mi vida, se burlaba del doctor Maldonado”. Parece que aquellas conversaciones sembraron en ella las primeras semillas de la curiosidad. Además, el médico que le ayudó a venir al mundo fue el doctor Aarón Tuckler: masón, teósofo y espiritista. Rubí está convencida de que no se trata de mera coincidencia.

Revelación en el zaguán

Comenzó a estudiar literatura esotérica en la adolescencia, de 13 ó 14 años: “Siempre rechacé a la Iglesia católica romana como doctrina, llegando a la conclusión de que Dios no existía. Tenía mucho miedo a la muerte y casi no podía dormir de tanta angustia hasta el día en que mi vida se transformó. Un primo mío, que era piloto de la Fuerza Aérea, murió en un accidente; fui al entierro y como estaba aburrida entré al zaguán y vi en el suelo un libro viejo y sucio, sin pasta y abierto boca abajo. La primera página decía “Prolegómenos”, y era El libro de los espíritus. Tenía un dibujo muy lindo de las hojas de vid que siempre se utilizan como símbolos místicos. Entonces me dije: ‘Aquí mismo voy a leer esto, para ver por qué la Iglesia prohíbe todas estas cosas’”.

Se trataba de una obra célebre del pedagogo y espiritista francés Allan Kardec (1804-1869), escrita en forma de preguntas y respuestas y publicada por primera vez en 1857. En el polvoriento, cálido silencio del zaguán la jovencita leyó las siguientes líneas:

“Dios y el infinito. 1. ¿Qué es Dios? Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas.

2. ¿Qué debe entenderse por lo infinito?
Lo que no tiene principio ni fin; lo desconocido, porque todo lo desconocido es infinito.

3. ¿Podría decirse que Dios es lo infinito?
Definición incompleta. Pobreza del lenguaje de los hombres que no basta para definir las cosas superiores a su inteligencia. Dios es infinito en sus perfecciones. Decir que Dios es lo infinito equivale a tomar el atributo por la misma cosa, y definir una que no es conocida por otra que no lo es bastante.

4. ¿Dónde puede encontrarse la prueba de la existencia de Dios?
En el axioma que aplicáis a vuestras ciencias: no hay efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre, y vuestra razón os contestará. Para creer en Dios basta pasar la vista por las obras de la creación. El universo existe; luego tiene una causa. Dudar de la existencia de Dios equivaldría a negar que todo efecto procede de una causa, y sentar que la nada ha podido hacer algo.”

Al devorar lo que ahora define como una “explicación razonable de los misterios de Dios” Rubí quedó convencida y perdió el miedo a la muerte que tanto la había martirizado.

Pero su deseo de descubrir cosas prohibidas no desapareció. Por eso escrutó las enseñanzas de los rosacruces y del maestro ocultista Papus (seudónimo de Gérard Encausse, 1865-1916); alrededor de 1960, ya viviendo en Managua, se incorporó a la filiar capitalina de la Gran Fraternidad Universal, una organización mística y filosófica, instituida en 1948 en Venezuela por Serge Raynaud de la Ferriere (1916-1962).

“Todas esas zarabandas…”

Además de los misterios, a Rubí le atraían las musas: en 1960-62 participó en el elenco del Teatro Experimental de la Escuela Nacional de Bellas Artes y trabó amistad con los miembros de la Generación Traicionada, uno de los grupos literarios más interesantes y controvertidos de aquellos tiempos. En 1962 su extenso poema “La lluvia es hija de Dios como todas las cosas” vio la luz en la edición No. 13 de la revista literaria Ventana (1960-63), fundada en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) por Fernando Gordillo (1941-1967) y Sergio Ramírez (1942). Aquella publicación resultó ser todo un chasco, porque el texto fue modificado sin consentimiento de la autora; Rubí quedó muy contrariada y dejó de publicar por varios años.

En 1963 se estableció en Mérida, Yucatán, donde ese mismo año ingresó a la Logia Teosófica Oriental Peninsular de Mérida, a la cual había pertenecido Augusto César Sandino (1895-1934). Después se trasladó al D. F.; allí se unió a la Gran Fraternidad Universal de aquella ciudad, se integró al mundo de la fiesta brava y se relacionó con poetas tan notables como la costarricense Eunice Odio (1919-1974) y el nicaragüense Ernesto Mejía Sánchez (1923-1985).

Admite que en ese entonces “llevaba una vida más bohemia que intelectual”, conducta por la cual Mejía Sánchez y Odio no dejaban de recriminarla. “Eunice siempre vivió peleando conmigo, dado que quería una cosa formal: que yo escribiera, que publicara, que fuera una verdadera intelectual, y yo no quería, por cosas de la juventud. Me atraían más los toreros, la guitarra de David Moreno, todas esas zarabandas en las que muchas veces me acompañó Ernesto Mejía Sánchez. Él fue muy complaciente conmigo, pese a que no le conocí por ningún poeta sino por mi mamá, Zoila Rosa García de Arana, que me dio su teléfono, porque él era de Masaya.”

“Palabra: nuestro amor era eso…”

Al regresar a Nicaragua a inicios de 1967 reanudó su amistad con los traicionados y terminó casándose con uno de sus más ilustres representantes: Roberto Cuadra López (1940), hijo del pintoresco Ramiro Tipitapa Cuadra Vega y sobrino de una constelación de escritores: Manolo (1907-1957), Luciano (1903-2001), Abelardo (1904-1993) y Josecito (1914), vivito y a veces coleando, todos ellos hijos de Josefa Vega Fornos (1879-1920), una poeta truncada y olvidada, cuya historia merece ser contada aparte.

Aunque lo anterior no tiene nada que ver con Rubí, insisto en los detalles para resalar que el enlace era de alta alcurnia literaria; lamentablemente, Roberto Cuadra, por razones del destino y de su personalidad, hasta la fecha no ha publicado libro y es apenas recordado en Nicaragua.

Rubí es amiga del pintor y poeta nicaragüense Omar D’León (1929) y atesora un dibujo suyo de aquella época en el cual la joven pareja se halla en un trance erótico soberbio, sacratísimo. Ella parece sacerdotisa, o diosa, pues ya entonces percibía la dimensión sagrada de la sexualidad. Uno de sus poemas, “Mariposa profunda”, dice: “Se es exacta una actitud sagrada/de abrir esa profunda mariposa/al rito del falo la delicia el tantra…”

A finales de los 60 y principios de los 70 Arana estuvo a cargo de la Página de la mujer, el hogar y la moda de Novedades Cultural, suplemento semanal del diario Novedades, sin tomar sus actividades periodísticas demasiado en serio. También formaba parte de la Gran Fraternidad Universal de Managua y escribía poesía. Con el tiempo su matrimonio se resquebró, así que en 1974 se marchó a Miami decidida a rehacer su vida allí. Años después, su ex esposo también se mudó a aquella ciudad; como las tempestades pasionales quedaron atrás, ahora son excelentes amigos.

En los Estados Unidos Rubí publicó su primer poemario, Emmanuel (Miami: Editorial SIBI, 1987), que no circuló en Nicaragua.

Masones nicaragüenses son machistas

En los EE.UU. también tuvo mayores oportunidades para proseguir sus estudios esotéricos. Se instruyó en metafísica, asistiendo al Centro de Estudios Allan Kardec. Pertenece a la Logia Teosófica Familia Amor. En 1989 fue iniciada en la Gran Logia Mixta de Lengua Española, antes Logia Marie Deraismes (1828-1894), feminista francesa fundadora de la masonería mixta.

Rubí Arana considera muy importante el hecho de ser una verdadera masona y no una “hija de acacia”, expresión que designa a esposa o hija de un masón que no recibe la doctrina y únicamente hace tareas ancilares.

“Antes de venir al Festival Internacional de Poesía de Granada de este año, hice una moción para que me dieran una plancha, o sea, un documento para solicitar algo a otra logia masónica, porque yo quería hablar con masones nicaragüenses para saber si hay mujeres interesadas en incorporarse. El Dr. José Wenceslao Mayorga, que es un maestro masón, se interesó e hizo las averiguaciones, pero resultó que los de aquí se oponen totalmente a que hubiera una rama de mujeres”, manifestó Rubí con irritación.

Misterios masónico

No es el propósito de este artículo ahondar en los polémicos arcanos de la francmasonería, que para algunos es una herramienta de manipulación política y “la actualización del paganismo antiguo y del gnosticismo”, y para otros, “un movimiento religioso ético”, “una institución de carácter iniciático, filantrópico y filosófico, fundada en el sentimiento de fraternidad”.

Sin embargo, es importante consignar que a inicios del siglo XX en Nicaragua la masonería estaba en auge y muchas destacadas personalidades del ámbito político y cultural pertenecían a esta organización. Según narra el ya mencionado José Wenceslao Mayorga en su artículo “Darío en la Gran Logia Masónica de Nicaragua”, el autor de Cantos de vida y esperanza fue admitido el 24 de enero de 1908 a la logia Progreso de Managua. “La concurrencia se convirtió en una gran pompa para la masonería nicaragüense, llegaron representantes de todas las logias de Centroamérica y en especial las de Nicaragua, tales como los de la Veteranos Número Cinco de Managua, la Diriangén Número Seis de León, la del Rey Salomón de Corinto, las de Granada, la Julio César de Masaya y también de la Costa Atlántica.”

Darío no avanzó mucho en la jerarquía masónica, lo cual, según la opinión de Rubí, puede deberse al hecho que los ritos de iniciación para cada grado son intimidantes, y, como sabemos, nuestro gran poeta carecía de fortaleza anímica para enfrentar esta clase de pruebas.

En nombre del hijo

Arana está convencida de que las doctrinas esotéricas y la poesía están intercomunicadas. “Hace tiempo escribí un poema que todavía no he publicado, llamado “Números y Poderes”; en ese tiempo yo no conocía con profundidad la cábala de los números pero resultó que la intuí antes de haber recibido la doctrina. Entonces llegué a la conclusión de que los conocimientos están en el espacio y que las personas las podemos captar, y que también tenemos algo como una memoria genética de la historia, el inconsciente colectivo de Carl Jung (1875-1961).”

Rubí es madre de una hija y de dos hijos varones; el mayor de ellos, Roberto, fue asesinado frente a su propia casa en Miami cuando tenía 18 años. Aquella tragedia está reflejada en numerosos textos de sus poemarios In nomine filii (Miami: edición personal, 1991) y Príncipe Rosacruz (Miami: Proyecto II, 2007).

“En la masonería el Grado 18 se conoce como el de Rosacruz; mi hijo tenía apenas dieciocho años, y el libro se llama Príncipe Rosacruz, porque él tiene la vida del número. Yo no escogí el título, iba a ponerle Huellas rituales, pero cuando le mencioné lo del Príncipe Rosacruz al escritor cubano Rolando Jorge, que me ayudó a hacer la selección, él se aferró y así le pusimos. Los elementos oyeron mi sentir oculto. Y luego George Riverón, joven poeta cubano y un gran artista del diseño gráfico, hizo la portada a partir de una foto de mi hijo, el diseño es más simbólico todavía, y no fue propuesta mía, todo viene de arriba.”

Mito contra mito

La poeta reconoce que durante la mayor parte de su vida no estaba interesada en las teorías feministas pero en la práctica se atenía poco a los altos y limitaciones que el sexismo impone a las mujeres. Su búsqueda del conocimiento esotérico que durante siglos nos fue vedado y su visión de la sexualidad como una revelación misterial son ejemplos del desacato. En Príncipe Rosacruz, por medio de un extenso y denso poema “A Sara, la mujer del patriarca”, Rubí inicia además una reelaboración mítico-histórica –y harto irónica– del proceso de instauración del patriarcado, que arrebató el poder a las mujeres y a las deidades femeninas.

“La historia de ese poema viene desde la primera vez que leí la Biblia y reparé en la figura de Sara. Empecé el poema varias veces pero nunca se me dio, nunca, quién sabe por cuántos años, tal vez casi medio siglo. En 2006 fui a una tienda donde venden herramientas y accesorios para labores caseras y cuando salía de allí vi venir a una judía sucia y harapienta. Me fijé en ella sin pensar en Sara pero de repente mi vino a la mente esta línea: ‘Sucia te presentas, mujer estelar, ante la historia’ y me di cuenta de que es sobre Sara. Entonces, me acordé de tantas poetas nicaragüenses de la Asociación Nicaragüense de Escritoras que yo adoro y que son feministas…. Yo no, todavía no soy feminista, yo adoro a los hombres… Pero hace poco una amiga mía me explicó precisamente las bases del feminismo, me dijo que no era lo que yo pensaba y que hay un feminismo brush, o sea de labios pintados… Por fin me di cuenta de que mi poema sobre Sara es un juicio contra Abraham y es la base del feminismo.”

“Los libros dicen que la estrella de cinco puntos es el símbolo antiguo de la mujer, pero durante muchos siglos la ponían como un símbolo satánico, porque fue tergiversado cuando apareció el judaísmo. Por eso hablo de la ‘derrocada estrella’ y digo que Abraham fue ‘el gigoló más viejo de la historia’, porque él vendió a Sara por mil monedas de plata, ‘mil monedas/sonando sobre el tiempo’… Trabajé en el poema durante varios meses, con mucha alegría y energía, estoy muy satisfecha y no lo veo tan atrevido dado que esa es mi verdad.”

Ofrenda

Después de desempeñar durante largos años oficios muy diversos y bastante originales –podemos mencionar, a modo de muestra, los de gurda de seguridad y vendedora de joyas– Rubí Arana está retirada; todavía trabaja a tiempo parcial fabricando arreglos florales y es la babysitter de sus nietos. Todos los días, desde la una hasta las cuatro de la mañana, se pone a escribir y a corregir sus poemas, pues cree que la inspiración debe encontrar a una trabajando.

Otra pasión suya que requiere de tiempo, esfuerzo, paciencia e perseverancia es la promoción cultural. A finales de los años 80 y principios de los 90, junto con otros poetas latinoamericanos afincados en Miami, perteneció a la Trova Cubana del Exilio. Fundó y coordinó el Clan Yahgro (1988-93) –nombre compuesto por los iniciales de algunos de sus integrantes–, una peña literaria que funcionaba en el Centro Interamericano de Miami Dade Community College. A partir de 1992 se dedica a promover la literatura nica por medio de la Feria Internacional del Libro de Miami y desde 2002 funge de Coordinadora del Programa de Autores Nicaragüenses.

Hace 15 años fue invitada por su amigo, el escritor cubano Ángel Cuadra (1931), a representar en la feria a la ciudad de Miami. “Ángel dijo que quería ponerme con la poeta cubana Carilda Oliver (1924), pero al fin por las cosas de la política no llegó a traerla, y le propuse que me pusiera con otras dos escritoras nicaragüenses. Me preguntó a quién yo quería que invitáramos, y di los nombres de Ana Ilce Gómez y Gioconda Belli; Gioconda no llegó, puso un pretexto, después otro, creo que ella temía ir a Miami por una reacción violenta que podía haber, pero Ana Ilce propuso a Daisy Zamora, y ella aceptó con una gran alegría. Nos dieron el local más amplio pero la gente estaba sentada en el suelo, nuestro recital fue un éxito rotundo.”

Vicisitudes de la feria

“Al año siguiente yo me preocupé diciéndole a Ángel Cuadra ‘Que vaya fulano o zutano’; Gioconda recomendó a Lizandro Chávez Alfaro (1929-2006) y la feria me mandó llamar para preguntarme si Lizandro era comunista. Les dije que sí pero que era lo mejor que tenía Nicaragua, y que eso le servía a la Feria del Libro para quitar esa imagen de sectarios. El tercer año recomendé a Fanor Téllez y a Conny Palacios, y así fue de año en año, llamando a Ángel Cuadra y hostigándolo, hasta 1997, cuando invitamos a Francisco de Asís Fernández pero unos matamamas de la Embajada de Nicaragua hicieron correr un rumor para desprestigiar a Chichí, y esta campaña fue alentada por el periodismo nicaragüense de derecha; lo que ellos no saben ni entienden es la lucha para que Nicaragua de granito en granito participe en la feria. Ángel Cuadra le tuvo que decir a Francisco de Asís que mejor no llegara, y yo apoyé esa idea, temía que pasaba algo porque me enteré de que iban a llegar hasta con piquetes. Todo lo que se dijo era mentira, toda la feria lo sabe, pero ese año no hubo participación de Nicaragua.”

“Al año siguiente me ilusioné pensando que alguna institución nicaragüense más fuerte que yo, una poeta sin dinero, sin prestigio, sin nada, asumiera la tarea de traer a nuestros escritores a la feria, pero luego vi que nadie venía y volví. Me asignaron el cargo de coordinadora del Programa de Autores Nicaragüenses, porque ya me conocían, me respetaban y me querían en Miami. Vinieron varios poetas: Christian Santos, Plutarco Cortez, Jorge Eduardo Arellano, Yolanda Blanco, Isolda Hurtado, Danilo López, Horacio Peña… El año antepasado hemos llevado a Milagros Terán, Suad Marcos y María Esperanza Morales, aquello fue un éxito. Algunos nicaragüenses protestaron por la presencia de Suad porque a inicios de los 80 ella fue subdirectora del Sistema Penitenciario Nacional, dijeron que ella había sido torturadora, pero Suad contestó a los detractores con mucha dignidad, y fue la que más impacto causó con su poesía.”

El año pasado por fin asistieron las estrellas de primera magnitud: Sergio Ramírez (invitado por Alfaguara) y Gioconda Belli. “Sergio fue celebrado por todos, no le tocaron la parte política, solo al final se levantó un muchacho y les dijo a él y a Gioconda: ‘Son excelentes escritores pero les aconsejo que nunca se vuelvan a meter en política y que sigan escribiendo’. Fue una locura por ellos, Sergio le dio mucho realce al nombre de Nicaragua, e hicimos una recepción donde he visto realizarse mi sueño de que por el arte se unan los contrarios y que en el arte los adversarios políticos sean hermanos.”

Tanta caña que moler…

Siempre para promover y divulgar la literatura nicaragüense, en 2005 Rubí inició el Proyecto II, un encuentro de escritores que se verifica mensualmente en la librería Books & Books de Coral Gables. “Básicamente es un círculo de lectura, que también es un taller. Cada mes presentó un poeta nuestro allí, porque la poesía nicaragüense en el extranjero no tiene el mismo nivel de difusión que tienen otras literaturas. Creo que más bien es ignorada, y a veces hasta mal recibida.”

“Hace años Conny Palacios, con apoyo de Omar García, un poeta cubano que vive en Londres, se consiguió un patrocinio para una antología de poesía nicaragüense que todavía no ha salido porque alguien dijo que la poesía nicaragüense era muy mala y que era solo amiguismo. Así que creo que todos tenemos que luchar para que la gran literatura nicaragüense sea apreciada, disfrutada y gozada en el mundo entero.”

Semanario 7 Días. Edición 519 del 21 al 27 de Mayo del 2007. Managua, Nicaragua 21 mayo 2007