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Isolda Hurtado: Práctica de vuelo


Por: Julio Valle-Castillo

(Masaya, Nic. 1952). Poeta, ensayista, narrador, pintor, crítico de artes, editor, investigador Dariano. Miembro de Número de la Academia Nicaragüense de la Lengua, Ex Director del Instituto Nic.de Cultura 2006].


 Práctica de vuelo
Este primer poemario de Isolda Hurtado, Silencio de alas, lo primero que hace es negar al silencio porque está hecho de rumor y de voces; del rumor de las alas que al desplegarse, batir y alzar vuelo, desatan ese rumor, emiten sonidos, hablan. La poesía, por muy nutrida de silencio que esté, es la refutación del silencio; surge para romper el silencio. Se hace en la medida que es voz, habla, ritmo, comunicación transparente e inmediata.

De todo esto que acabo de enumerar hay en Silencio de alas: una voz suave, susurrada, es decir, lírica; un intento de formular un habla personal, propia; un ritmo que la obliga a la forma -verso, estrofa, combinación polimétrica- para hallar su libertad; y una gerigonza que acaso se dicta desde el inconsciente oscuro, desde lo más oculto del yo. Este juego paradojal o contradictorio de hablar desde el silencio, cantar callando o el silencio emisivo, me remite al cine mudo. Hay poemas como escritos en blanco y negro, algo que luego intentaré explicar. No en vano en “Paisaje de fin de siglo”, aparece un personaje de principios de siglo: Charles Chaplin, héroe del humor, ídolo de la poesía vanguardista; pero, aquí, en Isolda Hurtado, curiosamente la poeta apunta y precisa:

sin el bastón mi querido Chaplin
sin el bastón...

No es el payaso, sino el Chaplin triste, huérfano de madre actriz y loca, el niño con la mosca por bigote, trágico, o sea, lírico. De aquí acaso, el blanco y negro de estos poemas: melancolía, desesperanza, dolor con dignidad y pudor, sin escándalos:

Mudas las penas hacían ríos
nadaron libres
brazadas al corazón

Porque Silencio de alas es un libro de una lírica profundamente personal:

...cenizas
después de las llamaradas.

...Los pájaros
huyen despavoridos sin rumbo
sin selva
sin nido...

La lírica – poeta y poesía – requiere de música, de allí que estos poemas busquen, en medio de tanto uso y abuso del verso libre, de tanto informalismo, las dificultades de las rimas y del ritmo, las pausas y los acentos. La lírica es canto, no cuento.

El poeta o la poeta, su presencia en éste y en otros mundos, tiempos y espacios, un Chaplin hombre o un Chaplin mujer. ¿Quién, si no esta bellísima “Mimo vestida de negro”, que en el carnaval del mundo aparece de pronto y se hunde con la música de un saxo?.

Silencio de alas es voz lírica, habla, conjuro, palabra mágica que deja esa imprecisa, indecible, inquietante sensación de un hondo/ respiro, de un suspiro de una flor asombrada.

Isolda Hurtado se planta firme, los pies en ángulo, aspira y abre los brazos, no, los brazos se le convierten en alas. Va a volar y su vuelo, es su canto, su poesía. No hay tal silencio de alas, todo lo contrario, alas volando, hablando, cantando o danzando.

Publicado en El Nuevo Amanecer Cultural (NAC). El Nuevo Diario. 27 de Mayo/2000.

Palabras de presentación de Silencio de Alas, en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), Managua. 17 febrero 2000