critica_literaria


Colectiva: Década de los 90 -Sandinismo y Poesía en Nicaragua


Por: Manuel Quiroga

Escritor español


El escritor español Manuel Quiroga comenta la antología “Nuevos poetas de Nicaragua” (2004), del crítico, también español, José María Mantero, que fue publicada en la Colección Esquío de Poesía, por la Sociedad Cultural Valle-Inclán, en colaboración con Xavier University:

Asistí el 19 de julio de 2004, en Managua, a los actos que conmemoraban el vigésimo quinto aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista. Los discursos de los líderes, encabezados por Daniel Ortega, la participación de los extranjeros invitados, entre los que destacó por su reticencia el invitado cubano, la alegría de los nicaragüenses que siguen esperando la Tierra Prometida y el sentido de fiestas de toda la jornada contrastaban claramente con la realidad del país.

La realidad es que la derecha, llamada liberal, sigue gobernando un país donde la pobreza llega a todas partes, la suciedad es notoria en las ciudades, los parques, los ríos, etc. El etcétera también tiene como protagonista a la clase política, gente bien vestida y que maneja lindos discursos, pero absolutamente negada para solucionar los problemas del país, enclaustrada como está en sus privilegios vergonzantes y en su dialéctica de la inutilidad.

Pero, pese a todo, Nicaragua tiene poetas. Los tuvo antes del sandinismo y los tiene hoy. Y de esos poetas, no de la miseria en que viven muchos nicaragüenses o de las carreteras hechas pedazos o de los autobuses decrépitos, quería hablar hoy, porque un profesor de Lengua y Literatura de la Xavier University de Cincinnati, Ohio, José María Mantero, ha reunido en un precioso librito a los nuevos creadores de la lírica de la esperanza, como son estos “Nuevos poetas de Nicaragua”, entre los que el profesor Mantero ha incluido a Gustavo Adolfo Páez, Isolda Hurtado, Blanca Castellón, Porfirio García Romano, Karla Sánchez Barreto, Juan Sobalvarro, Nicasio Urbina, Erick Aguirre, Carola Brantome, Pedro Xavier Solís, Milagros Terán, Marianela Corriols y Marta Leonor González.

Así que estábamos en el triunfo del sandinismo, 19 de julio de 1979. Pero el l5 de febrero de 1990 el FSLN perdió unas elecciones que ganó una rara oposición dando al traste con los proyectos culturales y sociales que parecían estar en marcha después de arrancar al país de las garras del somocismo.

Desde 1990 las cosas han cambiado bastante, aunque se mantenga aún la ilusión por un futuro donde el arte, la educación y la cultura lleguen a todos.

Mantero dice que “La revolución sandinista había fomentado en Nicaragua la identificación de ‘cultura’ con ‘revolución’ y ‘política’, para crear una unión teóricamente irrompible entre los artistas y el pueblo, y deshacerse de distinciones jerárquicas entre un arte ‘alto’ (léase ‘culto’) y un arte ‘bajo’ (léase ‘popular’). Como preguntó Tomás Borge: “¿Qué sentido tiene un poema que no sea asimilado, recreado por el pueblo?”.

Así que las experiencias de Ernesto Cardenal en Solentiname, la de los combatientes contra Somoza, la de los educadores del pueblo o las experiencias de la costarricense Mayra Jiménez con sus talleres de poesía fueron parte de la base para el nacimiento de una lírica post sandinista que vendría a reivindicar un mundo diferente.

“Los poetas abarcados en esta colección-- señala Mantero-- nacieron a partir de 1950 y, aunque es muy posible que tengan vivencias y recuerdos de la revolución sandinista, la mayoría no participaron en ella. Aunque la poesía sandinista usaba frecuentemente la naturaleza para detallar el trasfondo de la lucha revolucionaria contra el imperialismo--por ejemplo, las batallas en el norte montañoso del país durante la década de los 80--, actualmente los poetas post sandinistas la utilizan como vehículo para detallar el estado interior psicológico”.

Estamos ante una antología bien estructurada, correcta, donde aparece el poeta con su amplia visión del mundo, gracias a la muestra de sus versos y con el antecedente de su breve biografía.

“Ten presente/ el Sur y la estrella/ el árbol de tu vida/ los versos de abril/ los amores/ rencores/ y olvidos”, proclama Gustavo Adolfo Páez (1954). Isolda Hurtado (1957) escribe: “Máscaras reclinadas al vidrio/ para ver el otro lado/ del vértigo/ en silencio/ gritan”. De Blanca Castellón (1958) elegimos: “Confecciono alas nuevas/ a mi dignidad y la dejo volar”. Porfirio García Romano (1958) suscita: “El invocar al sueño no mata realidad./ Ni la escapa. Ni la deglute./ Falla pensar en eso. Porque el invocar/ el sueño es también parte de una realidad”. Karla Sánchez Barreto (1958) dice: “Crecieron como círculos concéntricos/ llegaron muchos,/ permanecieron,/ hasta que la onda expansiva/ de su simpatía/ no toleró mi silencio”. Juan Sobalbarro (1958) manifiesta: “Nubarrones de pobreza curten el día/ alumbrado con luces de cantinas;/ el lodo punza zapatos rotos”.

Todo ello forma un conjunto agradable donde lo importante es la poesía, aunque no deje de tener valor el fondo de preocupación social o de invención afectiva que resuman los poemas.

Además del estudio introductorio, el volumen contiene una interesante bibliografía de obras consultadas, muy de apreciar para conocer la actualidad de la poesía sandinista y del devenir cultural de Nicaragua.

* Tomado de Papel-Literario, Revista Digital de Literatura y Crítica Literaria
http://www.papel-literario.com

El Nuevo Diario. Sección Cultura. Managua. Domingo 31 Julio, 2006. 31 julio 2006