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Colectiva: Década de los Noventa -¡Dichosas son...!


Por: Fernando Silva

Narrador, Poeta, Filólogo


Década de los Noventa -¡Dichosas son...!
El canto alentador de un pájaro que se deja oír ya empezada la tarde por ahí en el monte, cerca o lejos entre la tibieza del paisaje, diciendo —...¡dichoso fui...!— canto breve que ahora quiero ponerlo como una nota de augurio al referirme a un grupo de muchachas poetas que como noticia literaria de comienzo de Año Nuevo quiero escribir ahora. A ellas les paso el canto del pájaro, así: —¡dichosas son...! Apunto en seguida los nombres: Karla Sánchez, Isolda Hurtado, Blanca Castellón, Carola Brantome y Yaoska Tijerino. He escogido, por el momento, los nombres de estas cinco poetas queriendo empezar de manera directa escribiendo noticias literarias que me pueden servir al mismo tiempo para mentar aunque sea sólo de paso al gusto literario; y explico que al decir «gusto literario», me estoy refiriendo a mi propio gusto por la POESÍA.

Por eso lo que yo diga sobre estas «dichosas poetas» será lo que a mí me gusta de la poesía que ellas hacen. "Hacer" es el verbo más hermoso. Es el mismo misterio creativo. Para poder ordenarme voy a ir simplemente señalando como la aguja de una brújula que se desliza hacia los puntos cardinales, lo que a mí me parecen estas mujeres poetas. Cada una de ellas, sus personas, sus caras, sus semblantes. Así pues, lo hago como si dibujara al lápiz sus perfiles. Esto será lo primero que voy a hacer. Quiero que puedan ser vistas así como son ellas; que las conozcan personalmente, primero; claro que en su propia dicha de poetas, se entiende... verdad...?

BLANCA CASTELLÓN (Estoy viendo en su libro «FLOTACIONES» su fotografía). Noto su cabello que cae sobre su frente, como una pequeña cortina que toca al lado el claro de su oreja, dejando que en la fotografía pueda aparecer su mirada tranquila, que le da la gracia a su rostro, y que en seguida con la mano izquierda lo detiene en la barbilla. Su POESÍA: al comenzar su libro ella empieza usando versos pequeños que siempre indican un casi temor de soltar el vuelo. Su expresión está determinada siempre sin encontrar tropiezos; sin embargo deja por fuera, a veces, lo que pudiera desarrollar mejor todavía con todo el ánimo que lleva. En los capítulos siguientes va desenvolviendo su manera propia de tocar las imágenes como cosas que cubre con su pensamiento hasta dejarlas puestas en el lugar de su mundo. A veces aligera su decir, como un canto que se corta en el momento que ella guarda con seguridad lo que en su interioridad rumoran sus palabras.

KARLA SÁNCHEZ (Estoy viendo su retrato que aparece en su libro) "A luz más cierta" - Esa fotografía deja ver el rostro ladeado, casi como si se asomara. Los ojos hacen juego con el momento de sonreír, que además, indica una consciente manera de ser como a ella le parece bien. Su POESÍA: Lo primero que me ha tocado en esta mi pequeña misión de apuntador literario es ir de sorpresa en sorpresa. No es mi culpa. Es más bien mi propósito. Lo digo cuando abro el corpiño de este libro de POESIA «A luz más cierta». Aquí hay más motivaciones de lo que uno puede imaginarse. Por ejemplo, desde el principio el poema «Locura congénita», es un poema herido que está dentro de símbolos que no creo yo que sea conveniente tocar. Esto lo digo para señalar todo lo que la poesía suya da en qué pensar: es una poesía que sin precaución enseña un temor cultivado; pero en el mundo poético el temor es un sentimiento indócil que no se da, sino que se deja al margen como una sombra. La poesía de Karla Sánchez toca el símbolo como si lo hiciera con una guitarra imaginaria donde sus manos generosas cambian las notas. Es una poesía que con mucho tiento está siendo recurrida por la bondad de llegar a una difícil y especial manera de ver todo lo que ella creó o crea sólo en el fondo, donde se refleja su mirada junto a las imágenes que ella misma encierra como agua entre sus manos.

ISOLDA HURTADO (No tengo retrato de ella aquí a mano (la veo todos los días; es mi muy querida nuera). Es muy linda. Pequeñita como una mandarina, viva, graciosa y cuidadosa de todo aquello que no pueda convenirle. Su POESÍA: Es una poesía que no tiene dobleses; es como un pañuelo que saca de su cartera. Trabaja sus poemas con ahínco y tenacidad; sin embargo logra que aparezcan frescos y sin penas. Es una poesía meticulosa tratando siempre de guardar las distancias entre las oraciones y las figuraciones. Pareciera que a veces ella misma se dice cosas que luego ella misma se pone a contestar. Su poesía es un resumen de intentos, logros y aciertos que no son nunca casuales, sino que están referidos a su propia capacidad poética que viene siendo como un pequeño orgullo que la satisface.

YAOSKA TIJERINO No tengo un retrato suyo a mano (Es muy linda, sencilla, dulce cariñosa). Su POESIA: Yaoska hace una poesía como si fuera un acecho a su ingenuidad iluminada. Una poesía que está llevada con natural acierto en su mundo primigenio. Sus experiencias no pueden ser muchas; sin embargo lo que ella ve, toca, prueba, recoge y prefiere no le agrega después nada que no sean las propias predilecciones de su gesto poético, como quien canta con gracia una canción que le gusta. Lo que a mí me sorprende mucho, es que me da la sensación que en un poema suyo las palabras están tan frescas como si las estuviera haciendo con sus manos.

CAROLA BRANTOME. Tampoco tengo un retrato de ella . (Es una mujer con muchas gracias personales, animosa y gentil). Su POESÍA: Su libro publicado: "Más serio que un semáforo" -ese título es como un desplante- pero su poesía llega como una mirada que divisa exactamente lo que ve. En este libro cada poema se pone allí a decir todo lo que tenía que decir... y aquí y de allá y, que dándole vuelta pueden hallarse otras formas que están ordenadas en su tiempo. Se puede decir que en estos poemas no alcanza nada que no esté rodeado en su contorno. Es una poesía bien definida, con toda seguridad y con la justa gracia de ser así como es.

Escrito lo anterior me faltaba decir dos cosas más: a) Sobre una pregunta que me hicieron y b) Lo que digo ya en estos apuntes sobre la «poesía femenina». La pregunta es desabrida. Que... "para qué sirve la poesía". Yo respondo repitiendo el final de la misma oración: "sirve la poesía"; es decir que en el terreno seco del planteamiento, la poesía es la figura simple de un servicio social. Un poema, leído y gustado o no, establece una relación elemental entre una y otra persona; entre una época generacional y la otra, además de establecerse la realidad del instante de esa relación en espacio y tiempo, entre la persona que ahorita lee el poema y el que lo escribió en otro tiempo.

Qué ventajas pueden sacarse de la poesía? Eso depende de un solo factor: "el gusto". La segunda, es que si se da la "poesía femenina" como tal, en contraposición con la "poesía masculina". No; no es así. La poesía no puede verse como una contraposición, lo que se dice, tal vez es que hay poesía de un modo y de otro modo; pero la posición correcta es decir la poesía es un único modo de ser. En eso está contenido el razonamiento: la poesía que escribe una mujer sí, se diferencia de la poesía que escribe un hombre, por su ineludible ambientación real que trasciende, porque una mujer como tal, parte en el acto de su creación poética desde su propio espacio, desde su cuerpo, de sus inclinaciones y de su modo de ser femenino. La poesía que es un "único modo de ser", es entonces, también el único modo de ser en lo femenino. Hay un yo femenino que no podríamos negar; sin embargo después de todo, lo que vale es siempre una hermosa poesía, nada más.

El Nuevo Amanecer Cultural, El Nuevo Diario. Managua. 2 enero 1999