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Consuelo Mora Benard: Aspereza y afirmación


Por: Helena Ramos

Poeta, periodista cultural, investigadora literaria


Nació en Granada en 1981 y lleva apellidos ilustres; pero ha vivido siempre en Managua y no se identifica anímicamente con la Gran Sultana ni con sus tradiciones de familias bien. Está escribiendo poemas desde los siete años. En 1999 participó la fundación de la academia literaria Carpe diem, conformada en la Universidad Americana (UAM) de Managua. Debutó, como muchas autoras de su generación, durante un multitudinario recital Entre líneas, que tuvo lugar en mayo del 2000; publicó por primera vez en julio del mismo año en la revista literaria 400 Elefantes. Tomó parte en el grupo Mayagna, que en el 2001 se fusionó con otra agrupación de artistas jóvenes, Literatosis.

En sus inicios la poesía de Consuelo Mora se distinguía por su lirismo rico en imágenes. Luego se fue tornando cada vez más cáustica, áspera e intencionadamente liosa. La propia autora define el ambiente de sus escritos como “sofocante”. Una poesía mordaz, inquisitiva, nada reconfortante, cuya áspera complejidad formal –que incorpora elementos visuales– reflecta las vivencias de una generación postutópica.
Actualmente forma parte de Literatosis y conduce un programa radial Lanú, de perfil científico-filosófico-cultural, en Radio Pirata (99.9 FM).
Durante dos años estudió Arquitectura en la Universidad Americana (UAM) y está cursando la carrera de Comunicación Social en la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua.

Equipaje

Aunque no tenga aquello que deje marcas en las miradas nuevas
o que se les baje el volumen a mis gritos
y se le suba a la gravedad para paralizar mis movimientos

Aunque no firme en tres trazos
no se me deje dormir para no soñar

Si se me prohíbe ser (porque es sinónimo de brillar de un lado)
o reír con todo mi rostro

aún creo en el sol nuevo
en el desnudo de las almas
en la lluvia que cae sin filtro

en una camisa al revés llena de óleo
y en una carcajada mochila al hombro.

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Ceño fruncido
frente a una vela
que tenue
habla de fulgor.
Eso es pregunta.

Respiración jadeante
frente a un camino oscuro.
Es tarde.
Acuoso, confuso.
Duda.
Confuso, inexplorado.
¿Pánico?
Inexplorado, hermético. ¿No hay salida?
El grito.

Dedos se enllavan entre sí.
Manos nerviosas
–intimidación–.
Miradas desviadas.
¿Por qué?

Egos fracturados
ideas sumergidas
palabras enterradas
en viciados cubículos…
NO. NO. NO.

Ver la vida con un marco
los rostros con un velo
la tristeza sin dolor
y el despertar
será
pregunta.



Plup plup plup

Un hombre
con un saco de agujas
destruye
el símbolo de la noche.
Javier Payeras


¿Cuánto más meterte para llegar a mi nivel?

Las cosas que se agarran con pinzas
o agujas
metales como espejos
se meten
en la piel suave o salen
si todo es uno
todo líquido
rebalsa
el mundo
te ciega
100 veces
3 puntitas
regadas
cilindros
graduados –todo es mente–
¿Y eso existe?

La pausa ni viene
metal va
mental
el piso se escurre
el todo líquido
cuenta regresiva
válvulas succionan
van. ¿Mental?
¿Unimos poros? ¿Cavamos más?
Zuuuuuuum y no hay nada.

Todo es soltar el brazo.
Agarrarse al suelo.
Desconectar las piernas.
Oír goteo y sentirse gota.
Y gotear.


a J. M.

Miedo. No poder traducir la corriente en la que vas arrastrando piedras sin agarrar una... eso.

Y también... la idea de
una escalera improvisada que corre en humo... pero la idea de

un fin.

Fin diferente en cada voz que he tenido. Que has tenido.

¿Y si algún día –como esta noche de ropas blancas y asfixiantes,
de cortinas muertas expectantes–
encontramos una nota común?

¿Qué tal si quedaron células muertas de mi piel
en algún cuarto de tu organismo
musical y sin sangre viva?

No importa.

En tus ojos en eso traduzco la vida. Pero el fin... sí es infinito.


Después con gotero

Huelo mar que gira a 45 revoluciones
que voy a ser yo después
cuando vos y yo no nos conozcamos
y deambulemos por ahí después del servicio, el pésame y el rip.
Para mí, va a ser mar a 45 revoluciones
con motores a propulsión.

Va a ser un caminar sin moverse
a capella, sin zapatos o arena que roce los pies.
El cielo sin cortinas,
aire como balas que zumban, entran por los oídos y riegan el cráneo.
Vos y yo acústicos,
aunque tu espacio, entonces, sea otro
y yo te crea parte del mío,
como pudiera pasar también en este hormiguero de imbéciles donde vivimos
entre escenas 2D y huellas occidentales.

Entonces vamos a parir tiempos imaginarios
corriéndonos de 1984 o de sus traducciones actuales
cuando cada década no se congelaba en puntos suspensivos o pausas
el agua se evaporaba y la arena inmensa quedaba sola sin nosotros.

El sol, a las 5 de la tarde, se iba desinflamando en tonos fríos.
Después, no nos podíamos ver las caras
y sólo rompían la noche las olas en tijeras.
Yo tenía entonces que ser poeta en promoción o devoradora de libros
y vos te tenías que ir en 60 días atrapando los años.

Vamos a parir tiempos gaseosos
volátiles y en expansión
que lo rieguen todo y nos dejen mudos,
amnésicos de rotondas
rótulos de neón
certámenes de belleza
y premios literarios.



Post mortem

¿Luz al final del túnel?

Hay que apagarla: posibles ataques terroristas.
El flash de una cámara forense, tal vez,
o una televisión que alguien dejó encendida.

¿Luz al final del túnel?

Yo le gano. Llego más rápido que ella a mí.
Soy la Gran Evolución.
Matarla. Si dios ni existe.

N E G R O.

¿Luz al final del túnel?

Esto no estaba en el libro. ¿Con qué letra comienza, con cuál termina?
Deletrear muerte. Calcular viaje, anotar caída.
Esto no estaba en el libro.

¿Luz al final del túnel?

Esperar señal divina –no mover párpados–.
Mirar al centro luminoso.
Lados son oscuros. Cuidado el mal traga.
Engaño satánico, es la boca del demonio. Se cobran hoy mis pecados.

¿Luz al final del túnel?

Es sol. Donde empiezo y termino.
Luz que no escribo. Centro de cohesión anónimo.
No importa.
Es mi poro abierto, me traga y me escupe.
Comprendo los trozos de ayer que no deletreé,
porque es mi propia gota de sudor,
mi retorno al comienzo irregistrable.


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Estaba tratando de juntar muertes irónicas sonrisas
filosofías congeladas
pedacitos de religiones trozos vidas sin sentido...
de revoluciones Buena lista de estupideces
para atrapar errores en su históricas y
mejor ángulo presentes
colgados de un clavo y que nos marcan como humanidad
distinguirlos por escrito en mal camino evolutivo...
con su respectiva consecuencia
bajo el brazo.

Digo... tal vez el camino se bifurcaba por ahí, tal vez era de noche que había que andar y dormir de día ¿¿¿???
quiero una visión aérea de todo lo que no debió ser
de lo que avivó el fuego
ver ondear el triunfo invertido
Restarle al socialismo
el bla bla fraternal
y robarle al liberalismo el sombrero pomposo de libertad que olvidó cuando dejó de ser joven idealista
¿Qué hay?

Yo
(sin escribir nada)
estaba nadando en ideas, atrapando palabras volátiles
(sin escribir nada)
el monitor de la computadora simplemente no encendía
(sin escribir nada)
se ataron mis intenciones
di 3 vueltas para cambiarme el casete mental.

¡¡De nada servían teclado y pantalla que tenía en frente!!
(se enterró el momento y se quemó todo)

Encontré un lápiz y papel en mi escritorio
Tan reales
rugosos
manchables
torcidos
como mi ego
humanidad absurda
poesía electrónica
y mis preguntas ciegas.
Las respuestas comenzaban a ser.

Revista 7 Días. Managua, Nic. Fecha: ------ 21 julio 2006