critica_literaria


Milagros Terán: Poesía nicaragüense contemporánea: Isolda Hurtado, Conny Palacios, Milagros Terán


Por: Rick Mc Callister, Ph.D

Catedrático Delaware State University.


Una de las muestras de la grandeza de una literatura es la diversidad de estilos. No puedo imaginar tres poetas más diferentes que Isolda Hurtado, Conny Palacios y Milagros Terán, las que comenzaron a publicar poemarios en los años noventa. Demuestran diferencias profundas en cuanto a la formación, las influencias, la temática, la prosodia y la persona poética. A pesar de sus diferencias, lo que tienen en común es el hecho de que son relativamente jóvenes y por tanto me interesa mucho la continua evolución de su voz y estilo personal.

Isolda Hurtado

Isolda Hurtado demuestra una gracia lírica y musical con un ritmo que pone las imágenes poéticas a bailar. Experimenta con la prosodia a crear versos polirítmicos que reflejan la fusión de elementos que formaron las culturas centroamericanas. Es una poesía juguetona que debe mucho a la sinestesia modernista. Su primer libro, Silencio de alas [1999], tiene muchos ecos de la lírica de Juan Ramón Jiménez; sobre todo los bosquejos coloridos y rítmicos de la naturaleza que fluyen y desvanecen como las imágenes quinéticas y efímeras de un nickelodion.

“El pescador” [1999: 15] empieza con una sugerencia de romance español, pero de repente se convierte en una oda anisosílabica, cuya alternancia de sílabas, uso de aliteración y yuxtaposición de imágenes produce un mecer, un vaivén al compás de las olas y el tiempo que lleva al lector a través de un atardecer hasta llegar al muelle.

Baila el bote río arriba
a la caza del ocaso...

...Reflejan las estrellas
río abajo.

“Alegría” [1999: 50], con una prosodia que ultiliza un silabificación con múltiples de dos y alternación de vocales, es una joya quinética que le recuerda un juguete de cuerda.

Saltarina amaneciste
alma mía

Sobre las hojas del patio
y el aroma de los mangos
levita este aliento
que dejó la lluvia

y después
seguiste soñando.

“Júbilo” [1999: 71], con su baile de versos cortos y largos, es una oda que rodea como un vals, terminando con un fade out en “luz”.

Será el horizonte
música al corazón
y la palabra
luz.

Su segundo poemario Florece el naranjo [2002], es una obra de sinestesia que incorpora pinturas de Fernando Silva.
“Florece el naranjo” [2002: 7], el poema titular, presenta el ritmo como un diálogo vital y creador a todo nivel y de todos los temas:

Es hora de prolongar el ritmo donde reposas silencio
crear vértigos
tal vez el horror
afilar la ironía
morirme de risa de mí misma
acariciar los bordes del mutismo a pura palabra.

...Allí donde todo es mío y nada tengo
florece el naranjo
cuando el polvo barre la tarde.

“Granada” [2002: 11] es un buffet de sinestesia lleno de colores, aromas, sonidos y ritmo que alude a las pinturas de Fernando Silva:

Estática naturaleza
de azules y ocres abrasada

en altas y bajas partituras
inaugura el ave su coro...

...Plata alumbra la luna
en móvil punumbra

aquella
Granada.

“Tiempo” [2002: 34] empieza un péndulo de versos largos y cortos contando los altibajos de la vida para terminar en un tictac de enumeración:

No hay dolor sin espina
ni alegría en la risa cuando es triste motivo
apenas lamentos
apenas alegres momentos
y mi alma sostenida de una estrella
queda.

Así las horas ariscas me enamoran
revelándote vos
desnudo
inquieto
victorioso
amante
trotamundos

tiempo.

El último poema, “Parque de los monos” [2002: 71-72], nos enseña de modo gracioso que nosotros los humanos contamos con muy poco dentro de la grandeza de la creación. Encima del vaivén de la vida cotidiana “Un mono chilla acurrucado bajo el alero carcomido del kiosco” y que más allá de los grandes contornos de la historia "Una mona chilla desde el campanario de la iglesia de enfrente”. Más importante que el tiempo de los hombres es el ritmo natural del cosmos: “A lo lejos el Mombacho encendido ruge al Gran Lago / Tiembla.”

=========================== 0 ==================================
Conny Palacios

La poesía de Conny Palacios es un profundo viaje emocionante que le lleva al lector a la alegría, a la desesperación, a la traición y a la fe. Es precisa en su técnica y siempre acierta en su puntería. Sus versos demuestran que ha empapado muy bien las influencias de los poetas maestros de los siglos diecinueve y veinte. Su combinación de emoción y brillantez técnica recuerda a Octavio paz, Pablo Antonio Cuadra, Ana Ajmatova, Irina Tsvetaeva y Czeslaw Milosz.

Sus primeros dos poemarios, Exorcismo del absurdo y Percepción fractal [1999 A, B] aparecieron como secciones de un solo libro. Como explica la narrativa “Lo que Homero no cantó” [1999B: 26-27], los dos libros están infomados por la añoranza de Calipso por Ulises cuando las dejó abandonadas. Son poemas de una belleza extraordinaria y de una sencillez directa y engañadora. Es una brillantez, sin embargo, que zozobra.
Canta de un amor que desgarra, dejando el alma en pedazos. Como Prometeo sufrió por haber traído el fuego a los hombres, en “Vivo” [1999A: 11] Calipso tiene que pagar por haber entregado el amor:

VIVO . . .
en espera del buitre
que en abrazo espasmódico
picoteará mi corazón.

“I”, un poema que sólo lleva un número indicando su primacia tanto como su soledad, comienza con un epígrafe fenomenalista de José Ortega y Gasset “Más, la realidad es un simple y pavoroso “estar ahí”. Así que este patrón existencialista arraigado en dasein sirve de aviso para los dos volúmenes:

La realidad
es un vacío
que me aterra.
Sus ásperas columnas
son sombras movedizas.

La realidad
tiene un rostro informe
de multitud
y
sus clavos
laceran
mis entrañas.

Poemas como “Tu llamado” [1999A: 16] exploran la embriaguez del amor, la transformación serpentina, la rendición por completo a un estado más básico:

Y mis oídos se afinan
mis manos se adelgazan,
el corazón enmudece.
Y espero . . .
sobre mí,
tu sombra proyectándose.

El amor es una fusión, o más bien fundición, de seres, como se ve en “Cuando nuestras miradas se funden” [1999A: 32]:

el ángel tutelar del cosmos
. . . . . . . . . . . .
nos guía por caminos de silencio,
y nos adhiere su luz y transparencia.

Después de un amor tan cálido, la separación es abismal. “Mi desolación” [1999A: 46]: y “Tu ausencia” [1999A: 47] son poemas gemelos que atestiguan el carácter épico de su amor. El primero enseña que mientras el amor es breve, la añoranza es eterna:

y en la pira del dolor
mis sueños atados,
arden
sin consumirse.

En el último poema de los dos vemos el ciclo de la luna como hoz desgarradora y espejo burlón del amor perdido.

Tu ausencia
es
presencia rota,
crespúsculo que se desgaja,
luna que se consolida.

Percepción fractal sigue la misma pauta apasionante de Exorcismo del absurdo pero agrega un tono más filosófico que empieza con el primer poema, el ars poética “Escribo versos” [1999B: 9]. El hecho de sufrir nos recuerda que estamos vivos.

Escribo versos . . .
Para eternizar los momentos
que le dan cuerpo a la vida,
aquéllos que nos queman,
aquéllos que nos hieren.

“Para enhebrar versos” [1999B: 11] nos enseña que lo existencial es objetivista, que uno puede ver con el corazón y así dejar un récord de lo observado.

Me es sufieciente
entrar descalza
al corazón de mi pupila.
Silencioso templo donde invoco
el resplandor dorado,
que un día
vi temblar
en la ingrimitud
del paisaje blanco.

La única cura de tanto sufrimiento es el descanzo eterno, como vemos en “Caronte, amigo” [1999B: 80]:

Caronte, amigo,
estoy cansada . . .
de tanto sostener la tierra
con la yema de mis dedos,
. . . . . . . . . . . .
Estoy presta . . .
Ven con tus remeros . . .
Quiero cruzar el ancho río . . .

=============================== 0 ===============================
Milagros Terán

La poesía de Milagros Terán es de un erotismo cosmopolita. Su último libro Plaza de los comunes se concentra en el amor como la comunicación por excelencia como una reafirmación de la voz del pueblo en contra del dictamen opresor. Su lenguaje es, por lo general, sencillo y directo --aunque hay poemas como “Fin de siglo” que demuestran un hermetismo bastante vanguardista. Sus preocupaciones son principalmente populares y cotidianas aunque en unas pocas ocasiones son más bien nostálgicas, que progresistas: e.g. “Vivo en un país de papel verde”.

Las cinco divisiones del libro corresponden a la evolución del amor en cuanto a su fortaleza y sofisticación; empezando con el amor erótico ensimismado al principio de “Escaramuzas”, seguido por el amor del otro en “Calles y diversos”, el amor materno y familiar de “Columpios”, el amor universal de “Bahía”, hasta el amor como práxis en “Cosecha”.

El poema titular, “Común es el amor”, ofrece una plaza llena de emociones y sentimientos dialogantes y dialécticos. El amor es un juego de cogitos en el que bailan un par de razones, siempre atrayéndose, siempre empujándose [Deleuze & Guattari 1987: 131]: “Común es el amor en sus inicios / . . . Común cuando se desvanece”. Cada amor, según Ghérasim Luca, tiene en sí su propia traición, su propia locura [Deleuze & Guattari 1987: 134]. Es decir, hay que desechar la protección de las defensas del racionalismo egoísta. Como explica Terán:

. . . Frecuente la sonrisa,
la nostalgia de ayer, el futuro terror
y su placer, el motor de la vida,
la poesía.
“Común es el amor”

La poesía, como el amor, no es creada sino creadora [de Certeau 97]. Es un non-savoir no autorizado que rompe las fronteras del ego [de Certeau 30].
“Fin de siglo”, una re-creación del mito de Eros y Psique, es el poema más hermético del libro. Capta la dialéctica de la pasión en sus primeras etapas cuando es nada más que una simple búsqueda de la jouissance (o diversión) auto-erótica nomadológica:

Díganle sí que cuando el día muera
venga en la noche a visitar mi cama
y que cabalgue sobre mí
“Fin de siglo”

La sección “Calles y desvelos” comienza y termina dentro de plazas famosas de grandes ciudades imperiales. Demuestra la empatía humana tanto como su necesidad en un mundo de inocencia perdida --de relaciones quebradas y ciudades bombardeadas. Su ágape es un amor que exhorta que nos desenchufemos de nuestras comunidades naturales [Zizek 2000: 121]. Es un derrocamiento subversivo de jerarquía, un universalismo egalitario de la comunidad de parías [Zizek 2000: 123]. “Inocencia perdida”, ubicada en el Dupont Circle de Washington desmuestra el triunfo de un par de mujeres cuya amistad vence la tristeza de un matrimonio fracasado en un país extranjero. A pesar de haber descifrado la falsa ebullición de la capital del materialismo; esas mujeres “pasean del brazo”, ahora

princesas que se asoman desafiantes
al siglo veintiuno
sin miedo a la soledad ni al vino.
“Inocencia perdida”

La sección “Columpios” reafirma el papel de la mujer como el centro de la familia. No es, sin embargo, una simple mariolatría de la mujer como ser ideal sino un vaivén dialéctico de triunfos y fracazos. La corona de esta sección es “Maternidad”, una alabanza de los poderes creadores y divinos de la mujer:

Mi ombligo es el centro del universo
las cosas giran alrededor mío
y camino envuelta en una burbuja de energía.
Los dioses me protegen
-aun los que no conozco o he sentido-
van a mi lado, danzan alrededor.

Soy el centro
la cruz, la seña
que asoma de noche en la oscuridad
de los perdidos.
“Maternidad”

Cada cara de moneda, sin embargo, tiene su cruz, y Paul Virilio señala que:

El hombre es el pasajero de la mujer, no solamente en el momento de nacimiento sino también en las relaciones sexuales . . . la mujer es el medio que ha encontrado el hombre para reproducirse . . . llegar a la tierra . . . la mujer es el primer medio de transporte de la especie, su primer vehículo. [Virilio 159].

En “Dispersa”, Terán demuestra la certidumbre de la observación de Virilio:

Soy núcleo, eje, chofer.
estudiante y maestra,
esposamante, poeta.
Tantos sombreros para una sola
cabeza, que es así dispersa
no me encuentro,
y quiero.
“Dispersa”

Los poemas de “Bahía” demuestran una preocupación universal sobre una sociedad imperial que exhalta la enajenación del prójimo. Una bahía es una gran laguna que puede ser de añoranza como en “Vivo en un país de papel verde” donde anuncia que:

Vivo en un país de mujeres solas
y de hombres solos
que quieren encontrarse
pero cuando se ven sus ojos huyen.
“Vivo en un país de papel verde”

Rechaza el exceso de objets petits a, o semblanzas que prometan sin cumplir lajouissance a favor de valores pre-capitalistas [Zizek 2001: 22]:

Vivo lejos del sol
y de las salamandras
sin océanos, sin palmeras, sin Dios.
“Vivo en un país de papel verde”

“Cosecha”, la última sección, ofrece un replanteamiento del problema de la enajenación con un tono optimista:
Llora el universo.
Innumerables las palabras.
El horizonte es uno,
aguardo.
“El horizonte es uno”

“Vamos levantando caminos” ofrece una práxis basada en el amor universal hacia:
Los dolientes habitantes de cuerpos
esperando abriles que no llegan
tratando de atrapar los sueños
al otro lado de la puerta.

Vamos levantando caminos
soltando palomas
removiendo voluntades que quedaron
tiradas, esporádicas
una encima de otra.

Las tres autoras de este breve estudio están comenzando su carrera literaria. Y si han alcanzado tanta brillantez tan temprano es porque se han nutrido de la rica historia poética de su patria. Como el arco iris debe su belleza a su ramillete de colores, la diversidad de voces poéticas en Nicaragua promete una literatura de calidad mundial con fundaciones muy firmes.

* Catedrático Delaware State University. Disertación presentada en el XII Congreso Internacional de Literatura Centroamericana, CILCA en Liverpool, Inglaterra el 6 de abril, 2004.
________________________________________________________
Obras consultadas

Belli, Gioconda. “El ojo en la pluma: Milagros Terán y Mercedes Gordillo, dos mujeres poesía en ristre.” El Nuevo Diario [Managua] 27 abril 2002 [en línea].
Espinoza Gutiérrez, Lesbia. “La poesía de Conny Palacios.” El Nuevo Diario [Managua] 6 agosto 2001 [en línea].
Gilles Deleuze & Félix Guattari. Gilles Deleuze & Félix Guattari. Anti-Oedipus. Minneapolis: U Minnesota P, 1983.
------ A Thousand Plateaus. Minneapolis: U Minnesota P, 1987.
González, Marta Leonor. “Entrevista: Milagros Terán, amores comunes.” La Prensa [Managua] 18 agosto 2001.
Hurtado, Isolda. Silencio de alas. Managua: Decenio, 1999.
------ Florece el naranjo. Managua: PAVSA, 2002.
Navarrete, Felix Javier. “Plaza de los Comunes” Revista Decenio [s.f.] [en línea].
Palacios, Conny. Exorcismo del absurdo. Managua: PAVSA, 1999A.
------ Percepción fractal. Managua: PAVSA, 1999B.
------ Radiografía del silencio. Madrid: Torremozas, 2002.
Terán, Milagros. Las Luces en la Sien. Managua: Vanguardia, 1993.
------ Plaza de los Comunes. Managua: Anamá, 2001.
Urtecho, Alvaro. “Isolda Hurtado y su obligación de cantar” El Nuevo Diario [Managua] 18 febrero 2003 [en línea].

Disertación presentada en el XII Congreso Internacional de Literatura Centroamericana, CILCA en Liverpool, Inglaterra el 6 de abril, 2004. 6 abril 2004