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Vidaluz Meneses: La serenidad del compromiso


Por: Helena Ramos

Poeta, periodista cultural, investigadora y crítica literaria


La serenidad del compromiso
Esta poeta pertenece al grupo de artistas cuyo quehacer no literario es tan extenso e intenso que a veces una se pregunta a qué hora escriben… Vidaluz Meneses, aún sumida en un sostenido activismo, ha sabido preservar la identidad literaria. Su obra, parca y concentrada, con sabor a cauta ironía, constituye una de las ineludibles referencias en la poesía de la promoción literaria que despuntó en la década del 60.

Nacida en Matagalpa el 28 de mayo de 1944, durante su infancia recorrió la mayor parte de Nicaragua porque su padre, militar de carrera, estaba constantemente transferido.
"Desde niña tuve vocación literaria; cuando estaba en primer grado, en el colegio Ramona Rizo de Matagalpa, donde la directora fue doña Lucidia Mantilla, lideresa conservadora y maestra de generaciones, ella nos estimulaba a escribir composiciones para el Día del Árbol, de la Madre, en las fiestas patrias, etcétera." Vale la pena mencionar que doña Lucidia también escribía poesía, que muy poco se dio a conocer porque en ese entonces, las condiciones sociales eran poco propicias para que las mujeres manifestaran su creatividad.

Vidaluz empezó a escribir de una manera más constante y conciente a los 14 años. Es cofundadora de la Academia Literaria Azarías H. Pallais del Colegio La Asunción de Managua. A inicios de los 60 debutó bajo el seudónimo de Vime en el suplemento semanal del diario La Prensa. En el 64 se vinculó con el grupo literario Presencia -asentado en la ciudad de Diriamba- de inspiración cristiana radical y fugaz existencia, que publicó una única edición de revista homónima. Con cierta frecuencia se afirma que Meneses surgió como poeta en el seno de esta agrupación, pero ella misma tiene otro criterio: "Fue muy efímero, no tuvo la menor importancia. La única razón por la que lo menciono es porque fui y me reuní con ellos una vez".

En 1968 Vidaluz entró a trabajar en la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua. Se inició como secretaria de la Facultad de Derecho y llegó a ser Directora de la Librería Universitaria, Jefa de la Hemeroteca y promotora del Cine Club. En 1978 obtuvo en ese mismo centro de estudios su licenciatura en Humanidades con mención en Bibliotecología.

El compromiso político principió para Meneses con los cursillos de cristiandad, que la impulsaron a tratar de armonizar sus creencias religiosas con la práctica social. Ya que en ese entonces la UCA estaba en constante ebullición, la poeta se insertó en las luchas sociales. En 1975 vio la luz su primer poemario, Llama guardada. Paulatinamente, las inquietudes de Vidaluz en cuanto al papel de las mujeres en la sociedad se han ido acrecentando. Su anterior mansedumbre –"Obedecí todas las reglas y los ritos de mi generación"– se trocó en cuestionamiento.

En 1975 tomó parte en el panel sobre la liberación femenina, llevado a cabo por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) para celebrar el primer Año Internacional de la Mujer. En 1977 participó en la conformación de la antisomocista Asociación de Mujeres ante la Problemática Nacional (AMPRONAC), y empezó a colaborar con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Perteneció al equipo fundador del Ministerio de Cultura, instituido por el Gobierno sandinista, y de 1979 a 1985 ejerció en esta entidad los siguientes cargos: Directora de Patrimonio Cultural, Directora General de Bibliotecas y Archivos, Directora de Fomento del Arte, Directora de la Biblioteca Nacional Rubén Darío y Directora de la revista Nicaráuac, órgano oficial de la institución. De noviembre de1986 a abril de 1988 se desempeñaba como Viceministra de Cultura en funciones. En unas cinco ocasiones participó en los cortes de café y algodón y se definía a sí misma como "eficiente retaguardia" de la Revolución.

"También estuve en la Brigada Cultural Leonel Rugama. Del 20 de mayo al 6 de junio de 1983 estuvimos en Nueva Segovia: Ocotal, Somoto, Condega y la Unidad Militar La Limonera de Jalapa, lugar fronterizo adonde llegó la Junta de Gobierno. Hubo nueve ataques en esos días. Regresamos por San Pedro del Norte y Somotillo."
Vidaluz asumió todos estos compromisos sin militar en el Frente Sandinista; su condición de simpatizante la libraba de la rígida disciplina partidaria. En medio de todas aquellas actividades, no dejó la pluma y en 1982 publicó su segundo poemario, El aire que me llama.

En 1989 Meneses apoyó la organización del Movimiento Ecuménico de Mujeres. En 1990 laboró en la Asociación para el Desarrollo de Solentiname. En 1991 editó su tercer libro de poemas, Llama en el aire.
En 1991-92 ocupó la plaza de Jefa del Departamento de Arte y Letras de la UCA. Entre 1992 y 1996 fue Decana de la Facultad de Humanidades de dicha universidad, siendo simultáneamente profesora de arte y cultura nicaragüense. De septiembre a diciembre del 96 dirigió el Departamento de Cultura de la UCA y la revista Encuentro, publicación oficial de esta alma máter. En 1995-96 estuvo integrada al Consejo Asesor de la Biblioteca Nacional Rubén Darío.

Es cofundadora de la Coalición Nacional de Mujeres, conformada en 1996, y asociada de la Comisión Interuniversitaria de Estudios de Género, establecida en 1998. A lo largo de las décadas del 80 y el 90 investigó la contribución de las mujeres nicaragüenses a las distintas disciplinas artísticas, plasmando sus hallazgos en numerosas ponencias y ensayos.

De 1996 al 2002 fue Directora Ejecutiva del Centro Ecuménico Antonio Valdivieso; dejó el puesto porque ese año representantes de las organizaciones no gubernamentales de Nicaragua la eligieron una de dos enlaces nacionales de la Coordinadora Civil, que aglutina alrededor de 300 ONG’s y tiene relevante protagonismo en la palestra política del país. La obra de Vidaluz escrita durante la etapa postsandinista está recogida en el poemario, Todo es igual y distinto, editado en el 2002.

Sus poemas han sido traducidos al alemán, danés, francés, inglés, italiano y sueco. Representa a Nicaragua en el compendio, Y vamos haciendo camino, centésima publicación de la colección de poesía de la editorial española Torremozas, cuyo objetivo es promover la creación literaria femenina.

Abril casero

Abril casero y soleado
-Muerte por agua-
vaticinan unánimes los videntes.
Y parece que va a llover fuego del cielo.
Ya llueve fuego en la montaña.
Ni los gritos de parto nos llegan.
Pero la ciudad tiene la quietud de la muerte
y por la mañana sólo un corte de viento
seco y ronco partió el cielo en dos.
Dicen que desde arriba los vuelan.


Yo amanezco persiguiendo un canto

El día se tiene que resolver
y yo amanezco persiguiendo un canto.
La humedad de hoy no me sugiere
precisamente Dry Cleaning.
La grama no clama por su corte periódico
sino por mis pies hundidos en ella.
El patio me llama en el mango enano,
en la caña, en el plátano
y en el incipiente heliotropo
que ya asoma.

7 Días. Edición 441 del 20 al 26 de Septiembre del 2004 26 septiembre 2004