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Daisy Zamora: La poesía de Daisy Zamora: Espejo y retrato de la vida de las mujeres


Por: Nadine Lacayo Renner

escritora nicaragüense


La poesía de Daisy Zamora: Espejo y retrato de la vida de las mujeres
A las seis de la mañana el perro grande me ladra ronco para abrirle la puerta, salir y caminar. Se la abro y yo me quedo con mi café en la mano. El vecino sale en su carro, misa, mar o deporte, no se para dónde va. Enciendo una candela aromática y tiendo la cama con el rojo edredón. Salgo atrás, me asomo al verde intenso de mi jardín que me deslumbra en estos meses. Siento un fuerte aire de libertad, pero veo una hilacha de nostalgia en la tenue flor de jazmín que está en suelo. Regreso a mi libro de anoche: El hombre que amaba a los perros, y me vuelvo a dormir.

De nuevo el perro grande me ladra ronco pidiéndome entrar, me despierto, salgo, abro y alegremente me queda viendo: Venez, s’il vous plaît, le digo, y agradecido entra. Un pitito en mi celular, es un mensaje de mi amiga Elena por WhatsApp, trae una foto encuadrando un trozo del follaje del enorme chilamate de su casa que muy a su pesar tendrá que dejar: Una mirada desde mi cama, – me dice – una puerta abierta en mi cuarto y un corazón nostálgico que te acompaña. Vuelvo, no a Leonardo Padura, sino al último poemario de Daisy Zamora, y me veo retratada ahí, entre muchos de sus versos, en que también encuentro a Elena y a todas las mujeres.

Cierro un instante el libro, me acuerdo de la foto del inmenso chilamate que tendrá que dejar mi amiga, y también, de la mariposa nocturna que anoche deje ir hacia su oscuridad. Vuelvo al libro y leo y leo, lo cierro de nuevo y pregunto a nadie: ¿Que mujer sensible que deja a un chilamate solitario con sus recuerdos de casi la mitad de su vida esparcidos bajo su sombra no llora frente a él y le dicen que está loca? ¿Qué mujer de mi edad y la de Elena o más joven o más vieja, no agota su paciencia frente a recelos machistas trasnochados y no ahoga sus vanas ilusiones para preservar entera su libertad y seguir andando ligera por la vida? ¿Qué mujer no se ha sentido condenada a lo largo de su vida, o calificada de “impertinente” o de “burra ”, por el papá o la mamá, los hermanos, el novio, el amante o marido, los amigos, el partido y la sociedad entera solo por mostrar su inteligencia y su capacidad? Los versos de Daisy Zamora me responden.

Termino el poemario, otro café, salgo a la terraza, el perro grande indiferente se echa a mis pies, y yo esta vez le pregunto al cielo que está plomo: ¿Cuántas mujeres no han optado deliberada y pertinazmente por la soledad debido a la envidia que provocan en los hombres e incluso en otras mujeres por tener un nivel intelectual y cultural que según éstos “les amenaza”? ¿Qué costo no han tenido que pagar cientos de miles de mujeres que han luchado sin reservas y a codazo limpio por su independencia, autonomía y libertad ? Alicia jamás viajó al País de las Maravillas,

Y sigo: ¿Qué mujer, cuando era niña, adolescente, jovencita o mayor, no sintió alguna vez en la vida la mirada lasciva de unos ojos que la desnudaron sin piedad solo por ser mujer de la que cualquiera se siente con el derecho de apropiarse? ¿Qué mujer, desde muy joven, no se ha sentido presionada por su familia entera para ser “perfecta”, hacer lo “correcto” y lo “decente” cumpliendo con el destino que le tienen preparado que es casarse con el mejor partido y luego parir hijos las veces que Dios mande? Sin escopeta no entro al bosque, dijo Caperucita,

Muda como el perro adormilado y el cielo gris, se me instala en las neuronas el jueves pasado que fui al PAC: Se encuentra cerca de la casa de Elena, y llego respirando su nostalgia por el colosal chilamate que deja solitario ahora que abandona esa casa, no se lo puede llevar. El árbol, según las palabras de mi amiga, quedará ahí, solo, solito, triste sin ella, sin los fantasmas que poblaron esa casa, sin el estruendo que armábamos hasta hace unos días sus amigas desde hace mas de treinta años en la terraza sentadas en butacas ordenadas bajo sus frondosas ramas y sus largos bejucos. Es que ese enorme árbol es de verdad, realmente tiene vida, está hecho de sabia y clorofila, con hojas que tiene haz, nervios y envés, da una sombra generosa que durante un largo trecho de su vida arropó a Elena, a “Raymundo y todo mundo”. Y a ella, como es mujer, le da pesar por el desamparo en que lo deja, y lo peor es que ignora si el destino le dará permiso para continuar cobijando con su sombra sus recuerdos, o acaso llegue el hacha y lo derribe de una vez.

Con ese sentimiento llego a la tertulia cultural, a pesar de la frialdad que en el camino me exijo para enfrentar lo que había previsto: torear al tráfico infernal de las seis y media de la tarde. El estacionamiento está atestado, acomodo el carro afuera y entonces subo. No soy la Reina Sofia y comprendo que el tiempo no tiene porqué sentir respeto por mí, y me quedo atrás, en el único asiento vacío que encuentro. Justo cuando me siento, termina el protocolo inicial.

La poeta comienza hablar. La veo de largo con su gran rancho de pelo blanco y grande como el de un león siberiano. Parece además, una lampara encendida bañando al auditorio de luz plata, y sobre todo veo en ella a una mujer llena de vida en negrilla, de esas que han caminado por la vida arrancándose del alma todo cuanto les estorba, y cuidando cada día ser ellas, ellas mismas, volviendo a sí mismas, como dice en ese momento la poeta al referirse a todas las mujeres. Se encuentra sentada al centro, flanqueada por otras dos poetas más jóvenes en poesía y en edad: Martha Leonor González y Alejandra Sequeira.

La veo tranquila, sin ningún disfraz de falsa seguridad, limpia su cara sin mácula como de cera, mejor dicho, como tallada por las manos de madame Tussauds, sin esas máscaras que las celebridades, – y más cuando es una mujer– suelen colocarse para ocultar su vulnerabilidad por la desnudez que seguro sienten al mostrarse en público. Y es que en realidad, una mujer poeta con sus versos “indiscretos”, es decir, “feministas, eróticos y desafiantes”, no hace otra cosa que ponerse en evidencia por su “impertinencia” y provoca y molesta al mundo, aunque estos sean versos inspirados en las tragedias y alegrías de “la vida de la gente” o “humanista”, como ella misma dice en ese preciso instante en que la escucho, e inspirados en las vida de las mujeres especialmente, ya sabemos: excluidas, subordinadas, apropiadas, violentadas, abusadas y sirvientas siempre de los otros. Blancanieves se negó a ser sirvienta de los enanos,

Entre las cabezas atentas de la gente sobresaliendo de las filas de las silletas, logro advertir otro abundante charral, en este caso marrón, casi rojizo, como el de otro león pero africano: es el de Gioconda Belli, otra grande de la poesía “transgresora” e igualmente “escandalosa”, que si hubiera nacido en el tiempo de la Santa Inquisición, hubiese muerto ahorcada. Mas allá diviso la cabeza de Michelle Najlis, que es otra de las “peligrosas”, pelo cortito, entrecano, que agudiza su perfil de erudita, que se fue al amor y a la “izquierda”, y como otras quedó definitivamente condenada.

Más para allá, algo perdidas distingo a otras más: a Isolda Hurtado, a Blanca Castellón, Angelita Saballos. Para acá, cerca de mí veo a Christian Santos junto a Elena Rounova, le guardan asiento a Mariela Corriols que llega tarde.

¡Ay dioses del Olimpo, ay santos de los divinos óleos de Marín y de los olvidados versos burlescos y malditos de Juan Chow!, me digo esto al confirmar que ese cuarto esta atestado de poetas mujeres de los setenta y otras de los ochenta o noventa y del futuro, no sé. Solo hace falta Ana Ilse que no sale, Claribel que tampoco sale y Vidaluz que ya murió. Y por supuesto que faltan mucho mas, no sé: Carola Brantome que ignoro dónde está, Milagros Terán que no vive aquí, Isolda Rodríguez que no la vi, Linda V. Valle que no llega esas “cosas”, y seguro un montón más desde que murieron a las que llaman precursoras: Carmen Sobalbarro, María Teresa Sánchez, Mariana Sanson, y seguramente más.

De mil poetas mujeres habla Luis Rocha desde los sesenta, pero estoy segura que no las contó bien, y que aquí mismo donde estoy esta noche, hay otras poetas mujeres. Me llamo como me llamo que muchas están en la cocina, y además pienso en las que terminan arrugando el papel y haciendo puntería con el cubo de la basura.

Todo ese mujeral de poetas que estoy viendo, están atentas, concentradas, riendo y disfrutando a la Zamora. Y la Zamora, contestando a diestra y siniestra todas las preguntas inteligentes que le hacen, y también otras que siempre salen de “cajón”. La escucho compasiva en las respuesta, seria otras veces aunque sin reglamento, rigurosa y divertida, sencilla y espontánea, dulce e irónica, todo eso a la misma vez. No sé cómo hace.

Termina el evento, como bien lo saben yo me escabullo entre la aglomeración y me voy. De vuelta a mi casa que no tiene un chilamate a quien llorar, manejo en las fluidas calles a esa hora de las ocho y media de la noche. No tengo prisa y no necesito al reloj. Repaso todo lo que escuché de boca de la poeta, llego y me duermo, pasa el viernes sin novedad, pasa el sábado: un par de reuniones y en la noche dejo ir la mariposa, y mi amiga Elena, sigue llorando por su chilamate. Espero este domingo para publicarles esto en mi blog, lo que Daisy Zamora me autorizó: Dos poemas de su último poemario ” Como te ve tu hombre” y un resumen de su biografía literaria. Aquí les va.


Requisitos para ser reina de belleza



Para aspirar a la corona

se necesita tener un cuerpo espléndido.

Además, lucirlo ante el jurado

sabiendo qué mostrar y qué ocultar

para que los hombres queden ávidos.



El maquillaje impecable.

Al máximo ojos y boca

que reflejen al mismo tiempo

sensualidad y candor/ingenuidad y lujuria.

Dientes blanquísimos son imprescindibles

así como abundante cabellera, corta o larga

pero cuidada y lustrosa.

(No puede olvidar que encarna un sueño.)



Alguna historia romántica que contar:

Novios que se oponen o esperan,

padres envanecidos que la alientan y admiran,

ilusiones de infancia que al fin se cumplen, etcétera.

Estudios y proyectos personales

con cierto aire intelectual, y sobre todo,

mostrar sensibilidad ante los males

que aquejan a la humanidad.

(Niños hambrientos y maltratados, injusticia social,

crisis económicas y guerras.)



La Regla de Oro es responder a todo

pero dando a entender que su cultura es mayor.



Ya en el estrado, caminando de frente

se debe resaltar el pubis

y al darse vuelta

dejar al público borracho y enardecido.



Pero todos estos requisitos

serán insuficientes

si la dueña de ese cuerpo espléndido

no lo reparte espléndidamente.



Cuentos de hadas


Blancanieves se negó a ser sirvienta de los enanos y no le permitieron entrar en la casita.

La Cenicienta demandó por maltrato a su madrastra.

Sin escopeta no entro al bosque, dijo Caperucita,

después de que el lobo la siguió por primera vez.

(Su abuela nunca abría la puerta sin asomarse antes.)



Piel de Asno se atrevió a denunciar el incesto de su padre.

La Sirenita no murió de amor. Tampoco se ilusionó

con que un príncipe se casaría con ella.

Cuando la Bella conoció a la Bestia, lo quiso tal cual era,

sin esperar milagros de ninguna clase.



Ricitos de Oro ni se atrevió a probar la sopa—

los osos la habrían devorado de inmediato.

La Princesa del Guisante no aceptó dormir

sobre tantos colchones, y les gritó que si dudaban

de su linaje, se fueran todos al infierno.



Alicia jamás viajó al País de las Maravillas,

y la Bella Durmiente se acostó, aburrida,

porque nunca le permitieron hacer lo que quería.



Estos son los cuentos, hija mía.

La vida se encargará de contártelos.

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RESUMEN LITERARIO DE DAISY ZAMORA

Poeta, escritora, promotora cultural y traductora. Obtuvo dos licenciaturas, en Psicopedagogía y en Psicología, por la Universidad Centro Americana (UCA) de Managua. Estudió pintura y dibujo en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), y un postgrado en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE).

Combatiente del Frente Sandinista de Liberación Nacional, también participó en el operativo de la toma del Palacio Nacional, sede del congreso Somocista, y fue directora de programación y locutora de la clandestina Radio Sandino. Después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista fue nombrada viceministra de Cultura del Gobierno de Reconstrucción Nacional. Posteriormente, se desempeñó como vice directora del Instituto Nicaragüense de Investigaciones Económicas y Sociales (INIES), y en la docencia universitaria. Fue editora de la revista de Ciencias Sociales Pensamiento Propio, nueva época, del Centro Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), y presidenta del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH). También, participó activamente en la fundación y organización de la Coalición Nacional de Mujeres de Nicaragua. Desde 1997 vive en San Francisco, California, Estados Unidos, y en Managua. Catedrática de la Universidad de California en Santa Cruz hasta el año 2005, y de la Universidad de San Francisco (USF) (2006-2010). Desde el año 2011 hasta la fecha es profesora de San Francisco State University (SFSU). Ha impartido cursos de verano en la Universidad de Massachusetts en Boston, y en la Universidad de Naropa en Boulder, Colorado. Pertenece al Centro Nicaragüense de Escritores (CNE), a la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE), y a la Red Nicaragüense de Escritores (RENIES). Sus poemas, ensayos, artículos y traducciones han sido publicados en Latinoamérica, El Caribe, los Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia y Vietnam. Su poesía ha sido traducida a veinte idiomas (alemán, austro-bávaro, búlgaro, chino mandarín, checo, eslovaco, español, flamenco, francés, hindú, holandés, húngaro, inglés, irlandés, italiano, portugués, turco, ruso, sueco y vietnamita) y está incluida en más de setenta antologías, así como en el Oxford Book of Latin American Poetry. Sus poemas han sido musicalizados por compositores de los Estados Unidos y Europa, y en Nicaragua por el compositor Ofilio Picón. Invitada por el productor y periodista Bill Moyers, fue presentada en la serie documental The Language of Life with Bill Moyers, transmitido por el sistema nacional de televisión (PBS) en los Estados Unidos.

Por su obra literaria recibió en Nicaragua la Orden Curie en las Artes, 2014. Su poesía obtuvo el premio del California Arts Council en el 2002, y en su país, el premio Mariano Fiallos Gil en 1977. Recibió un reconocimiento del Centro Nicaragüense de Escritores en el 2002, y del Nuevo Amanecer Cultural, suplemento literario de El Nuevo Diario, en 1992. En 2005 fue jurado del Premio Internacional Neustadt de Literatura. Su candidata, Claribel Alegría, obtuvo el galardón.

Poemarios: La violenta espuma (Managua: Ministerio de Cultura, 1981 (2 ediciones); 3ª edición: 1982); En limpio se escribe la vida (Managua: Editorial Nueva Nicaragua, 1988); Riverbed of Memory (San Francisco, California: City Lights Books, 1992, 4 reimpresiones); Clean Slate (Willimantic, Connecticut: Curbstone Press, 1993, 7 reimpresiones); A cada quien la vida (Managua: Editorial Vanguardia, 1994); Life for Each (Londres, Inglaterra: Katabasis Press, 1994); The Violent Foam, New and Selected Poems (Willimantic, Connecticut: Curbstone Press, 2002); Fiel al Corazón: Poemas de Amor (Managua: Anamá Ediciones Centroamericanas, 2005); Tierra de Nadie, Tierra de Todos, Poemas escogidos y poemas nuevos (San José, Costa Rica: Colección Casa de Poesía, 2007).

Editora de las antologías: Hacia una política cultural de la Revolución Popular Sandinista (Managua: Ministerio de Cultura, Colección Ocarina, 1982), La mujer nicaragüense en la poesía (Managua: Editorial Nueva Nicaragua/Unicef, 1992), y Lo que nadie más va a escribir, Antología de Talleres de Poesía, Universidad de California, Santa Cruz (California: Latin American and Latino Studies Department, UCSC, 2005).

Traductora (del inglés al español): Espejo de la Tierra, Poemas escogidos y poemas nuevos de George Evans (San José, Costa Rica: Colección Casa de Poesía, 2007).
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Presentación del libro Cómo te ve tu hombre. 27 julio 2017 Centro PAC-Hispamer. Managua.

https://nadinelacayo.wordpress.com/2017/07/31/la-poesia-de-d-zamora-espejo-de-las-mujeres/ 3 agosto 2017


Blog de Nadine Lacayo Renner
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