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Rosario Murillo: ROSARIO MURILLO primera MUJER POETA en Latinoamérica y quizás en el mundo que ocupa el cargo de Primera Dama


Por: Alberto Cuadra

Periodista y poeta nicaragüense


ROSARIO MURILLO primera MUJER POETA en Latinoamérica y quizás en el mundo que ocupa el cargo de Primera Dama
ROSARIO MURILLO ES LA PRIMERA MUJER POETA EN LATINOAMERICA Y QUIZAS EN EL MUNDO QUE OCUPA EL CARGO DE PRIMERA DAMA


Por: Alberto Cuadra M

Independientemente de su alta posición como primera dama de la República de Nicaragua, hoy, no vamos a referirnos a ese cargo político que ocupa la poeta Rosario Murillo Zambrana, al lado de su esposo, el comandante ciudadano Daniel Ortega Saavedra, actual mandatario nicaragüense, sino que nos vamos a referir de ese quehacer poético que muy pocos nicaragüenses conocen, porque nunca han querido interesarse en conocer a sus valores culturales.

La primera dama nicaragüense comenzó a levitar con el verso desde muy joven,(1973) poesía que después fue creciendo o cultivando, quizás por la influencia que tuvo del poeta nacional de Nicaragua Pablo Antonio Cuadra, con quien trabajó siendo su secretaria durante muchos años en la sección de La Prensa Literaria. Es la primer mujer poeta en latinoamerica o quizás en el mundo que ocupa el cargo de primera dama.

Fue con el poeta PAC, que la poetisa Rosario Murillo Zambrana, comenzó a destacarse en ese medio de comunicación cultural que llamaron “Unversidad de Bolsillo”.La poeta en mención allí fue donde se relacionó con la mayoría de los poetas nicaragüenses y también con destacados escritores extranjeros, con los que mantuvo después relaciones culturales.

Su pasión por las letras fue en aumento y con el tiempo creció rítmicamente con el verso, al tiempo que daba lectura de poesía al aire libre en el Camino de Oriente con en el grupo “Gradas” de quien fue fundadora (el 10 de Mayo de 1974) junto con los destacados poetas, Guillermo Menocal, David MacField, Wiston Curtis y los pintores Efren Medina, Alfonso Ximenes, Genaro Lugo y el canto-autor nicaragüense Carlos Mejía Godoy, sumándose posteriormente otros escritores que después en un escrito aparte daremos a conocer con los postulados del manifiesto.

Fue en la redacción del diario Barricada que tuve contacto con ella, lugar donde le entregué mi libro de poemas “LO QUE MUY POCOS ESCRIBIRIAN”con prólogo de Carlos Martinez Rivas, me impresionó mucho su humildad y su sencilles; cuando se lo puse en sus manos me di cuenta que estaba ante un ser de mucha armonía humana y es que así son los poetas, llevan ese caldo humano, y además, practican el bien común con los seres de la tierra, aunque en algunos casos lastiman su propia vida, como le pasó al poeta y cuentista misterioso Edgar Alan Poe, de nacionalidad norteamericana.

Hay que destacar que la poetisa Murillo Zambrana, se preparó intelectualmente, habiendo estudiado en Suiza e Inglaterra donde asimiló perfectamente el francés e inglés, y bajo el cielo azul y blanco en 1951, nació en Managua Nicaragua, esta escritora nicaragüense .

Fue en los años 80 que obtuvo el premio de poesía joven “LEONEL RUGAMA” y por esa época fue directora del suplemento “VENTANA” del Diario Barricada y estuvo en el cargo de la Asociación Sandinista De Trabajadores De La Cultura (ASTC) fue diputada y titular del Instituto de Cultura de Nicaragua, entre otras ocupaciones.

La poetisa en mención, escribió algunos ensayos. “El país que soñamos” (2001) “Las esperanzas misteriosas”(1990) y después se publicó “PLENA PRIMAVERA”. Entre sus libros publicados destacan “UN DEBER DE CANTAR” (1981) “SUBE A NACER CONMIGO” libro en prosa y poesía (1977) ediciones del pez y la serpiente y “WALTAYAN” poesía(1975) también de ediciones del pez y la serpiente.

La poesía de esta primera dama de la nación nicaragüense , se entreteje entre lo social y lo político, provocada por una fuerza de mucha energía motivacional en el entorno de su mundo poético y dentro del marco del mundo exterior que se presenta a diario en la vida del ser humano, recuerda en su poesía a sus muertos, el Gral, Sandino, Carlos Fonseca y Leonel Rugama.

La poeta, también se revela contra el ambiente social, pero no logra safarse de él. La naturaleza, el amor y la muerte está también presente en su poesía atrapando diferentes emociones.

En algunos de sus poemas, marca el amor por la naturaleza y remarca en un verso “Quiero un árbol con flores”siendo sus versos destellos del vivir cotidiano, pues no ha escrito para ella y se podría decir que su poesía es para todos los seres humanos.

El resonar de su eco poetico es muy fuerte y captura multiples figuras literarias que hacen que su poesía sea la fuente para sus recuerdos. Sus poemas son como pequeños niños que le cantan a la vida y al amor tierno de la naturaleza y al hombre; se podría decir que generaliza en sus poemas el sentir de un pueblo al que llega con un lenguaje de muchedumbre.


Unos poemas:



NECESITO ARMAR EL CIELO CON MIS CANTOS


Necesito armar el cielo con mis cantos
asaltar los recuerdos
y hacerlos lluvia renovando el zacate.
Debo encontrar un nido para envolver el brillo de mis ojos
y un borbollón de agua clara
para lavar los cabellos y soltarlos al sol de la mañana
Voy a buscar un arco-iris perfecto
una canción que se ajuste a la locura del poema
un verbo que se haga carne
y un amor desconocido, infinito
que me deje como mago dominguero
alardeando de maravilla y misterio
Quiero un árbol con flores
una plaza con banderas y coros
una consigna concebida en el pueblo
y repetida hasta el eco
el rostro de Carlos Fonseca en el viento
un Sandino, un Rigoberto, un Rugama
quiero un amor con sujeto, predicado y fusil
un estribillo cercano
una oración colectiva, quiero al alba
estrenar estas manos, todavía nuevas y torpes
acercarme a la creación de este mundo
como sembrando flores, como regando cantos
sin asomos de vejestorio emplumado
sólo la cara al sol
con su montón de heridas
de mentiras
de tiempo.


Hombre, De Qué Nos Sirven Las Noches
de Rosario Murillo


Hombre, de qué nos sirven las noches
si hemos abandonado el amor
solo a su propia suerte
mudo y arrinconado como una anciana guitarra
que dejó de cantar.
Para qué sirve la brisa, este amarillo que encendimos
los barquitos de papel sobre el estanque del parque
los chingorros brillantes que dejamos
sobre la misma pared donde claváramos, ilusionados,
los sueños.
De qué nos sirve este montón de esperanza entre las manos
a qué jugar con gotas de rocío que nos empapen el cuerpo
con tardes que nos enciendan el pelo
a qué, si hemos perdido la tierra
y la batalla.



El autor es periodista y poeta nicaragüense
Cuadra_Alberto49@yahoo.com

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Miami, FLA. E.U. 2 julio 2016


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