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Milagros Terán: El erotismo en la poesía de Milagros Terán


Por: Nydia Palacios

Ph.D. Académica y Crítica literaria nicaragüense


El erotismo en la poesía de Milagros Terán
El erotismo en la poesía de Milagros Terán
Llegó con tres heridas:
La del amor,
La de la muerte,
La de la vida.
(Miguel Hernández)


¿Para quién escribo? Sencillamente suelto estas palabras
para que no me ahoguen,
para liberarme de ellas…
porque siento que me asfixian.
Las dejo ir a los cuatro rumbos del espacio, pero no se van…
en espiral violenta en el centro del universo,
se juntan y vuelven a mi, mofándose de lo que digo,
palabras burlándose de las palabras.
(Conny Palacios)

El amor ha sido el tema preferido en la literatura universal. Escritores y escritoras de todos los tiempos han abordado la estética amorosa a través de la historia de la literatura dejándonos un legado impresionante. Como sabemos el más lejano ejemplo de esta lírica es la griega Safo con una poesía femenina cuya lírica expresa los más bellos poemas de amor salidos de la pluma de una mujer. Siglos más tarde el soneto del inmortal Don Francisco de Quevedo “Amor más allá de la muerte” constituye un verdadero modelo que han emulado poetas delos siglos posteriores y qué decir de las églogas del gran Garcilaso de la Vega dedicados a su pastora Galatea y del siempre admirado, el inmortal Gustavo Adolfo Bécquer cuyas Rimas significaron la más alta poesía amorosa del romanticismo español. No podía faltar en esta breve introducción el nombre de nuestro Rubén Darío cuyos poemas, “A Margarita”, “Itte missa est” y los poemas dedicados a Leda, de gran aliento lírico, pueblan la mayoría de las páginas de sus libros desplegando un exacerbado erotismo tanto pagano como místico.

Pero el ejemplo más notable que registra la literatura es la Décima Musa, la sin par poeta mexicana Sor Juana Inés de la Cruz. Ella en su calidad de religiosa jerónima desautorizó a los poetas que le precedieron al cultivar una poesía de amor profano, algo insólito en el siglo XVII, realizó toda una transgresión en su posición de mujer y monja. En la historia de la literatura nicaragüense escrita por mujeres, sobresale la poeta nacida en León, María Milagros Terán perteneciente a la generación de los ochenta cuyos poemas son protagonizados por un sujeto amante que se identifica como femenino destacando el cuerpo indisolublemente ligado al deseo. Milagros se diferencia de las escritoras de los sesenta y setenta, quienes por medio de testimonios, narraciones y poemas se convirtieron en abanderadas de la revolución nicaragüense. Estas mujeres beligerantes contribuyeron en gran medida a dejar hondas huellas en la literatura de mi país.

Milagros Terán abre una nueva vía para hacer del erotismo una poética del cuerpo que reclama como territorio independiente, además en sus poemarios Las luces en la sien (1993) y Plaza de los comunes (2001) considera la sensualidad femenina como legítima en abierto desafío al canon androcéntrico que ha regido la creación literaria a lo largo de la historia. En el discurso del cuerpo femenino las opciones son pocas: o se enmascara con metáforas e imágenes o se escucha su voz sin temor a la censura. Terán deja sentada su posición desde su primer libro Las Luces en la Sien, en su tercer poema:

Te di mi cuerpo
solamente mi cuerpo.
El haz de luz del goce
los ojos de la perdición,
la boca campana nerviosa
de lo besos,
mi cuerpo solamente (Las luces en la sien 6).

Con plena libertad, la hablante lírica se niega a ser programada y así reclama igualdad de condiciones.

No me presiones
no me pidas más de lo que puedo.
No me enmarques
no me pongas horas
ni limites…
Hay un punto neutro
donde podemos encontrar
y yo te voy a amar
te voy a amar
te voy a amar (Las luces… 3)

No solo este tema prevalece en su poemario Las Luces en la Sien (1993) cuyo título connota la libertad de pensar, la adquisición de una conciencia femenina consciente de su valor sin temor alguno. Valeria Badano afirma:

El discurso femenino en un lenguaje cerrado es capaz de reconocer los símbolos, pero también sufre el castigo de Prometeo, porque la palabra atada a las reglas de una convención no deja que “ella”, pueda ser escuchada, enunciada claramente (291).

Con decisión y osadía Las luces en la sien es una bella metáfora que sugiere el cambio trascendental al penetrar la luz en la conciencia femenina abandonando el pudor considerado como cualidad intrínseca en la conducta de la mujer. Hoy, la creación poética femenina ha prescindido de los eufemismos y las mujeres se han lanzado a escribir sobre su anatomía y su sensualidad como lo propusieron las feministas del siglo XX las escritoras francesas Lucy Irigaray y Mónica Withing, entre otras, quienes han hecho suyo el universo verbal privativo del discurso masculino. Su influencia ha sido poderosa en las escritoras latinoamericanas, las cuales han abordado los temas eróticos sin ambages despojándose de la máscara y mostrado su verdadero rostro. Esta actitud se confirma con lo aseverado por Octavio Paz que la poesía es el instrumento lirico para cambiar el mundo.

Es mi propósito mostrar que Terán aborda el tópico del fantasma erótico, típico de la poesía de Occidente y los temas del amor cortés como la ausencia, la volatilidad del amor, la fantasía erótica y el derecho que tiene la mujer de abandonar al amante temática que pueblan las páginas de sus dos primeros libros Las luces en la sien y Plaza de los Comunes. Nuestra poeta asimila los pre-textos de Sor Juana a tres siglos distancia puesto que el amor es el motor que mueve al mundo. En el caso de la monja mexicana, sus poemas obedecen a un convención literaria, en el caso de Terán se transparenta una libertad e independencia total.

Octavio Paz ha dicho que “el erotismo es sed de otredad”, pero la poeta leonesa exige igualdad de condiciones como lo hemos leído en el poema “Bolero”. Habla del placer, del deseo y la sensualidad femenina, una verdadera revelación de una poeta muy joven que alcanza plena madurez en su búsqueda de autenticidad y con absoluta libertad ante la crítica masculina insiste “te di mi cuerpo, solamente mi cuerpo”, la palabra “solamente” implica que no haya compromiso y cada quien asuma su propia libertad, no obstante, corre el riesgo de amar, de enamorarse , un peligro que podría hacerla caer en el abismo, sin embargo asume el reto y nos dice:

…amaba el riesgo de amarte
tomar en serio
el placer por el vértigo. Hoy, espectadora en una sala vacía
veo desmoronarse tus pedazos
los amontono para verlos arder
junto a las rajas secas (Las luces…26)

Octavio Paz afirma: Somos seres incompletos y el deseo amoroso es una sed de completud. Sin el otro o la otra, no seré yo mismo/a” (La llama doble). De esta manera, a pesar de la resistencia de la voz lírica femenina, la lucha por su independencia de mujer coincide con lo aseverado por el Nóbel mexicano cuando Terán escribe el poema “Confesiones”:


Y que un día
la libertad cultivada
se desmorone toda
por entre las persianas del cuarto.
Cuando ese día llegue comenzaré a morirme
en las mañanas len-
ta-
men-
te. (Las luces… 4)

La sed de “otredad” parece extinguirse para dar paso al dolor del abandono y la terrible soledad.
Por otra parte, en el poema “De utopías y acciones altruistas” se conjugan el amor y el placer sexual. Sus fuerzas se desgastan y no importa el abandono del amante, la poeta acepta su debilidad de mujer enamorada:

Espero que vengas a besarme el rostro
a discutir de utopías y de acciones
altruistas
como ésta de pasar la noche contigo
mojarme toda,
perder la respiración
y equivocarme por enésima vez ( Las luces…7).

Según estos versos la hablante lírica se declara vencida por el amor, en ella encontramos una lucha tenaz de no quedar atrapada en las redes de Eros, de no doblegarse, pero el esfuerzo es inútil, la atracción es tan poderosa que se tambalea su libertad y la invade el desasosiego. En su interior, indaga sobre su debilidad en la obscuridad del cuerpo de la noche y se deja llevar por el éxtasis. Paz afirma:

El agente que mueve el acto erótico que al poético es la imaginación. La poesía erotiza el lenguaje y al mundo que ella misma en su modo de operación, ya es erotismo. El erotismo es variación incesante, es invención…ingrediente constante es el deseo, padre de la fantasía. El erotismo es dado dador de vida y de muerte. Doble faz del erotismo, fascinación ante la vida y ante la muerte (La llama doble 10).

¿Qué símbolos, imágenes o metáforas elige la poeta leonesa para expresar todo su erotismo? Encontramos elementos que han tenido gran trayectoria en la historia de la literatura de occidente. Los recursos poéticos que emplea son poderosos desde la poesía del siglo XV, se trata de la imagen del fantasma erótico, que se conjuga con la retórica del llanto y el poder de la fantasía que aparece en la lírica árabe, en la poesía provenzal, en la del amor cortés, en el Siglo de Oro, el romanticismo y hasta cultivado por Sor Juana Inés de la Cruz, un ejemplo notable de libertad poética. En el caso de Terán, la figura de un ser etéreo es una transgresión del orden lógico, no obstante, le teme y antes de dormir coloca la ropa para impedir la entrada de los fantasmas y echar a volar la imaginación, deleitándose en la fantasía erótica.

Asimismo, observamos la ambigüedad entre amor y muerte, pues perder la libertad es una manea de morir, la poeta se refugia en el dormitorio para ahuyentar al fantasma que amenaza su libertad:

…Que no vuelva a tocarme con su dedo de luz
que no anhele dejarme marcada…
Díganle si que cuando el día muera
venga a mi cuarto a visitar mi cama
y que cabalgue sobre mí
sin verme el rosto/ sin decir su nombre
y que mañana como un ladrón se esconda ( Plaza de los comunes 21)

Se transparenta en estos versos una clara contradicción, la voz lírica desea y no desea la presencia del amante invisible. Octavio Paz asevera:

Desde la Edad Media la tradición erótica de Occidente, ha sido la búsqueda, en el cuerpo, del fantasma, y el fantasma, en el cuerpo. Nada menos carnal que la copulación carnal. Los cuerpos enlazados se vuelven un nudo de sensaciones que se dispersan y se desvanecen. Lo único que queda lo único real, son las imágenes del fantasma… las fantasías eróticas que provocan la aparición del fantasma van casi siempre acompañadas de experiencias físicas que- en Occidente, no en las civilizaciones orientales-se han visto como una mezcla de horror y de fascinación: la polución nocturna, la masturbación y la cópula mental acompañadas de orgasmos solitarios (Las trampa de la fe 381-382).El fantasma que inventa nuestro deseo es uno de los ejes de la poesía de Baudelaire (Ibidem 381-382).

Este fantasma erótico la persigue, yo lírico que, por fin, se declara impotente para evitar su ansiada presencia y lo llama para desatar su pasión:

Tu voz de nuevo como un fantasma
en la distancia
Revolviendo el océano...
Ya ni se
Que es lo que siento,
Donde se fue el amor
Cada una de las doscientas sesenta semanas
Que estuve al lado tuyo, apaciguando el dolor
Haciendo más agudo el grito (Las luces… 24).
……………………………………………………………………
Acuesto tu ropa
En la cama
La pongo debajo
De la puerta
Para que no se cuelen los fantasmas. (Las luces en la sien 13)
………………………………………………………..
¿Cuándo vendrás , amor,
a beber de mis pozas profundas…?
ven como ladrón
a robar estos besos
y saquear mi cuerpo
sudado de misterios.
Ven, amor
habita esta cueva
oscura de deseos (“Ven ,amor “ Plaza… 32).

Este erotismo tan intenso, real o imaginario, suplica al fantasma erótico que se dé ese encuentro del que ha querido huir. Las imágenes que hace muchos años atrás hubiéramos juzgado como imposibles de ser escritas por una mujer, en el caso que nos ocupa, Terán rompe para siempre la regla de los interdictos; “Beber de las pozas profundas” y “cabalgar sobre mí” denotan que se ha hundido en el mar del erotismo más exacerbado, se acabó la rebeldía, la resistencia, pues solo ansía:

…Allí donde no existe luz y tiempo
Solo la eterna rebeldía dominada
entre sus brazos fuertes de animal pensante
que mueve el compás de mi torso
elástico y perfecto hasta estallar.(“La noche roja”, Plaza… 22).

Al respecto, el filósofo George Bataille afirma: En el momento de la fiebre sexual gastamos nuestras fuerzas sin mesura y, a veces, en la locura de la pasión, dilapidamos recursos considerables. La voluptuosidad está tan cerca de la lapidación ruinosa que llamamos “muerte chica” al momento de su paroxismo (El erotismo 218).

El coito expresado muestra una absoluta libertad de expresar lo que a las mujeres se les había prohibido decir y es que una de las funciones de la obra literaria es el amor y las pasiones opuestas: celos, infidelidad, traición, venganza, etc. Quevedo dijo: “La vida cobra significado por el amor” (la poesía amorosa de Quevedo). Si nos basamos en esta célebre frase, reconoceríamos que el amor es una fuerza desconocida, tan desconocida como la muerte. Eros y Thanatos en lucha perenne.

Por otra parte, Los inter-textos poéticos encontrados en la poesía de Terán demuestran un inmenso caudal de lecturas: Safo, Quevedo, Garcilaso, Darío, Gioconda Belli y muchos poetas más. Adicionalmente, su desenfado en la expresión, lo atribuimos a la liberación sexual que se exhibió en lo años sesenta que rompió con muchos tabúes “hagamos el amor y no la guerra” fue su lema. En el caso de Milagros Terán, la ruptura de los interdictos se transparenta en la gran mayoría de sus dos primeros libros, recordemos “te di mi cuerpo, solamente mi cuerpo”, coincidiendo con todos los grandes poetas del amor, pues “el verbo amar es universal”. Para la poeta leonesa la sensualidad femenina es legítima, como nos dice Lily Litvak:

Eros no solo produce placer, sino también soledad, desolación, melancolía. De ahí que todo el cosmos se mueve por el instinto, pues todo lo creado, naturaleza, animales y, sobre todo el ser humano gozan de ese encuentro feliz fuera de la vigilancia o de la conciencia o de la razón. (Erotismo fin de siglo 3)

Agrega Bataille: El interdicto aparece sin la revelación del placer, ni jamás el placer sin el sentimiento del interdicto. El erotismo es infracción de la regla de los interdictos, es una actividad humana…jamás humanamente, el interdicto aparece sin la revelación del placer, ni jamás el placer si el sentimiento del interdicto. La siguiente comparación de La metáfora “ven a beber de mis pozas profundas”, podría parangonarse con el momento en que Leda recibe a Zeus transformado en cisne entre sus piernas y practica lo que Alberto Acereda llama cunnilingus al analizar el famoso poema de Darío dedicado a Leda. Veamos el siguiente cuarteto:

¡Melancolía de haber amado,
junto a las fuente de la arboleda,
el luminoso cuello estirado
entre los blancos muslos de Leda!
(“Los cisnes”, Cantos de vida y esperanza y otros poemas 494).

Jubilosa, la poeta leonesa, ha descrito el acto sexual de forma muy sutil rompiendo con el interdicto de que nos habla Bataille:

El interdicto aparece sin la revelación del placer, ni jamás el placer sin el sentimiento del interdicto. El erotismo es infracción de la regla de los interdictos, es una actividad humana…jamás humanamente, el interdicto aparece sin la revelación del placer, ni jamás el placer si el sentimiento del interdicto (El erotismo 180).

Milagros emplea un verso que considera legítimo como lo es la cópula donde los límites de los cuerpos se borran. El amor es como un embrujo que convierte a la pareja en un solo ser, están unidos como por un imán. El Nóbel mexicano agrega:

La modernidad desacralizó el cuerpo. Lo afectivo se origina en el cuerpo, pero no se limita a una simple atracción física, el sentimiento brota del corazón enamorado. No solo es una idea, un pensamiento. Paz asevera que el romanticismo no nos enseñó a pensar, sino a sentir (La llama doble 175).

Por otra parte, en otros poemas el tema de la ausencia, de la soledad, del olvido y el silencio, nos permite afirmar que la presencia de Neruda es palpable en el poema “Despedida” de Terán, poema que no remite a el “poema 15”, “Me gustas cuando callas”, el bello poema del Nobel chileno. La poeta sufre de la ¨Ansiedad de la influencia¨ como afirma Harold Bloom:

Para analizar un poema es imperante indagar en sus precursores. Todo gran poeta sufre la ansiedad de la influencia que es una metáfora que implica una serie de relaciones complejas: espirituales, temporales y sicológicas. No significa la transmisión de ideas e imágenes de los poetas anteriores a los posteriores, es decir, es algo que sucede, sea directa o indirectamente (7 la traducción es mía).

La poeta nicaragüense escribe y no escapa a esta poderosa influencia:

Cuando no dices nada
recojo tu silencio
para llenar mi corazón…
solo tu silencio tan adentro mío
que parece una unión
un abrazo
y no una doliente, ardiente
injusta
espera (Las Luces…18)

Asimismo, en su poema “Despedida” evocamos el inter-texto del poema de Neruda “Farewell” que habla de la separación para siempre:

Te dejo un trozo de mí
algo que te recuerde
que una vez dormí
enredada en vos
la hebra de mi cabello al viento,
la sensación de mi boca en tus pies
mis quejidos.
El dolor de todos mis mordiscos…
el silencio de mi mirada
la admiración oculta,
el amor inmenso
mi sombra (Las luces… 22).

La poeta realiza un recuento de los despojos que quedan del amor, los papeles han cambiado, ahora es la mujer la que abandona al hombre, al contrario del poema de Neruda. Para la poeta es una subversión legítima, revela un ejercicio de libertad escritural y de conciencia. El que ama pierde su independencia, es como un nudo gordiano, solo lo separa el tajo mortal de la muerte. Milagros Terán escribe:

¿Dónde se fue el amor
cada una de las doscientas semanas
que estuve al lado tuyo
apaciguando el dolor
haciendo más agudo el grito?
¿Cuándo se agotó la paciencia, mi ternura?…
Ya ni sé qué es lo que siento … ( Las luces…25)
…………………………………………………………….
Cuando creamos que la cuota del amor
ha sido suficiente
que hemos
arreglado el nivel de los sueños,
puesto en orden la espera
y descifrado todas las palabras
que se quedaron sin decir
entonces
comenzamos a morir un poco (Plaza de los comunes 43).

El amor puede desafiar el olvido. Romper el lazo de los amantes significa acabar con la vida. A veces deseamos la muerte como liberación del tormento erótico, pero según el insigne poeta del Siglo de Oro, aún así: “serán ceniza y tendrán sentido, polvo serán, más polvo enamorado”. El polvo enamorado de este bellísimo soneto 472 es una expresión vehemente de la trascendencia del amor y de la inmortalidad de la pasión. (La poesía amorosa de Quevedo 113). Sin embargo, Terán subvierte la inmortalidad de la pasión y lo hace con el empleo del poliptoton como recurso estilístico para dar énfasis en su liberación definitiva del vínculo erótico con el siguiente poema:


Me desasiste
Me desasiste y te desasí.
Desarbolaste mi embarcación
Desapasionaste mi pasión
Desaprendiste mi amor.
Desatinada yo, desatrapé la puerta,
Descalza y desarmada,
Descalabrada.
Desaptos para amar
Nos desasimos.¡ Qué desatino! (Plaza …26)

Resumiendo, con los dos primeros poemarios Milagros Terán entra por la puerta grande de las poetas nicaragüenses que escogieron el tema erótico, con el que desafiaban a una crítica masculina generalmente adversa. De esta manera, la poeta leonesa expresa la sensualidad femenina sin ningún eufemismo llamando las cosas por su nombre. Sus poemas, con recursos literarios inadmisibles en otra época, pueblan las páginas con imágenes que aluden a la experiencia amorosa y sexual de la mujer considerando que el placer femenino es legítimo. Cultiva un discurso del cuerpo impresionante que oscila entre Eros y Thanatos, rompiendo las reglas de los interdictos afirmando que desde el Cantar de los Cantares hasta nuestra época, el impulso vital que mueve al ser humano se hace experiencia con el erotismo que “es sexualidad transfigurada por la imaginación humana”.

La poesía de Milagros Terán es un canto al amor en todas sus manifestaciones: abandono, traición, venganza, soledad y vacío. Esta poeta de los años ochenta es diferente a sus predecesoras de los años sesenta y setenta quienes cultivaron una poesía alrededor de los acontecimientos que terminaron con una dictadura de cuarenta años, pues como dice Gioconda Belli, Milagros “marca el paso con una originalidad y una temática propia y exclusivamente suya” (“Prólogo” a Las luces en la Sien, 1993).

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Obras Consultadas:

Acereda, Alberto. Rubén Darío. Poesía erótica. Madrid: Editorial Hiperión, 2004.
Badano, Valeria. “Diana la cazadora de deseos”. A propósito de Los deseos oscuros y los otros de Luisa Valenzuela. Buenos Aires: Alba de América, V.24, Números 45-46 Julio 2005) 291.
Bataille, George. El erotismo. Traducción d Antony Vincent. Barcelona: Tusquet Editores, 1998.
Bloom, Harold. The Anxiety Of Influence. A Theory of Poetry. Oxford: University Press, 1973.
Cruz, Sor Juana Inés de la. Poesía. Teatro. Prosa. Edición y prólogo e Antonio Castro Leal. México: Editorial Porrúa, 1988.
Franco, Jean. Plotting Women. Gender and Representation in México. New York: Columbia University Press, 1989.
Lili, Litvak. Erotismo fin de siglo. Barcelona: Casa Editorial Bosh, 1979.
Manrique, Rafael. Sexo, erotismo y amor. Madrid: Ediciones Literarias, Prodhufi, S.A.
Olivares, Julián. La poesía amorosa de Quevedo. Estudio estético y existencial. México: Siglo XXI, 1996.
Palacios, Nydia, Pedro Carrero y Ricardo Llopesa. Trilogía de Rubén Darío. León: Editorial Universitaria, Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá, 2008.
Palacios, Nydia. “El erotismo en el Coloquio de los Centauros”. Nuevos asedios a Rubén Darío. Managua: Editorial 400 Elefantes, 2007.
Paz, Octavio. La llama doble. México: Seix Barral, 1993.
Paz, Octavio. Conjunciones y disyunciones. México: Fondo de Cultura Económica, 1963.
Paz, Octavio. Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe. México: Fondo de Cultura Económica, 1995.
Terán, Milagros. Las luces en la sien. Managua: Editorial Vanguardia, 1993.
Terán, Milagros. Plaza de los Comunes. Managua: Centro Nicaragüense de Escritores, 2001.

Masaya, Nicaragua. 4 junio 2012