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Vidaluz Meneses: El callado feminismo en la poesía de Vidaluz Meneses


Por: Teresa Anta San Pedro

The College of New Jersey


El callado feminismo en la poesía de Vidaluz Meneses
El denominado “sexo fuerte” centroamericano, según Vidaluz Meneses aún no ha asimilado la igualdad entre el hombre y la mujer, aunque en la mayoría de los casos, a nivel legislativo, la haya aceptado como una realidad irreversible.1 Los hombres del Istmo, y por extensión los latinoamericanos en general, no están preparados para escuchar abiertamente un discurso femenino en igualdad de condiciones. Los viejos valores y tradiciones se interponen entre el individuo y sus metas. A la mayoría de los centroamericanos les gusta considerarse modernos, liberales y justos. Sin embargo tienen grandes dificultades en aceptar el que sea la mujer la que tome la iniciativa en una relación sexual, que sea ésta la que escoja a su compañero y pase de conquistada a conquistadora, de amada a amante, de objeto a sujeto. Y lo que el hombre no puede permitir, por considerarlo un atentado contra su dominio en el campo académico, es que la mujer se apodere de la pluma y hable abiertamente de estos temas en su creación literaria. Estas mismas ideas ya las había expresado hace muchos años Anne Finch, Condesa de Winchelsea, cuando dijo:

Alas a woman that attempts the pen
Such an intruder on the rights of men,
Such a presumptuous Creature is steem'd
The fault can by no vertue be redeem'd.2


Como hemos visto, Finch consideraba que el hombre nunca perdona, lo que él considera, presunción y osadía, por parte de la mujer, al meterse en un campo estrictamente reservado para el hombre, el de la literatura, y mucho menos el que lo haga, según su criterio, descaradamente. Finch dice que no hay virtud que pueda redimir a la mujer de esta falta.

Casi un siglo más tarde, después de haber conseguido las mujeres del mundo occidental, igualdad de derechos, por lo menos en papel, estamos esencialmente en el punto de partida, en lo que se refiere a la convivencia diaria. Las leyes cambiaron, las instituciones se modernizaron, pero los personajes que ponen en práctica esas leyes y esa modernización son los mismos, y éstos no han cambiado en esencia, en su forma de pensar. Por esta razón, según Meneses, cuando una escritora se dirige a un público, masculino o femenino con la energía, pasión y agresividad, que siempre ha caracterizado al discurso masculino, se expone a que la consideren inmoral y atrevida. Su obra consecuentemente es rechazada y menospreciada, por considerarla “una locura pasajera de la pluma de mujeres diz que feministas,” como han comentado, en mi presencia, múltiples “caballeros” al escuchar la lectura de la poesía de Ana María Rodas y Gioconda Belli. Consecuentemente, en vez de establecerse una comunicación entre la poeta y su público, se establece una lucha en la que ambos lados se enfrentan en vez de comprenderse.

Consciente de esta problemática, Vidaluz Meneses cree que la mujer escritora debe buscar formas de expresión no conflictivas. No debe renunciar a su vocación creativa, pero debe aprender a llevar a cabo una lucha productiva. Debe apoderarse del pene y la pluma masculina con inteligencia, para poder ejercitar su poder exitosamente.3 No hay temas tabúes, prohibidos o inmorales. Todo es posible en el canto. La clave está en cómo se canta.

No ahogaré este fermento que me
recorre
y que no pocas mañanas me
incomoda.
Como pequeños caracoles
anidé en cada cavidad un sueño;
vendrá la ola inmensa
portadora de vida o de muerte
sobrevivirá de la sirena el canto. 4

Como vemos en el poema, lo más importante para la poeta es el canto. Este es lo único que sobrevive, vence el tiempo, se eterniza. Movida por esta idea ella tratará de crear ese canto diario que invade su vida y la llena de incómodos desasosiegos. Sin embargo, para que ese canto perdure tiene que llegar a una audiencia en la que eternizarse. Sin audiencia no habrá canto, no habrá eternidad. “La ola inmensa”, sin compasión arrastrará a ambos, sirena y canto a la muerte eterna.

Vidaluz, desde su primer poemario, Llama guardada, 1975, da muestras de saber cantar, para que su canto llegue a su destinatario efectivamente. Empieza a usar los poemas cortos, de estrofas concentradas, muy apropiadas

para hacer efectiva la ironía elegante y aguda, envuelta en un velo de aparente inocencia. Una ironía que no llega nunca a la mordacidad, el sarcasmo o la burla; una ironía discreta... [de] un recatado silencio, sin manifestaciones ni proclamas inoportunas.5

Esto lo podemos ver en un poema que compuso en 1973 con el título de "Inventario de un hombre moderno":

Cuenta en el Banco,

seguro de vejez,
standard de vida
acorde a las circunstancias,
sedante oportuno en pastillas
o en terapéutica calistenia
y las ganas de repente
de mandar todo al diablo. (20)

La crítica al egoismo del hombre moderno, a su obsesiva preocupación por su seguridad y bienestar es evidente, sin embargo no es escandalosa o mordaz. Meneses escoge muy bien las imágenes que quiere presentar, el vocabulario que mejor las presentará y el tono adecuado para hacerlo. El poema se mueve suavemente recorriendo la superficial existencia de ese ser que vive para el "Yo", pero lo hace sin sarcasmos, palabras altisonantes o punzantes ironías. La poeta se vale, única y exclusivamente de la presentación de los hechos, sin entrar en ningún momento en la emisión de un juicio valorativo. Eso se lo deja al lector.

Este "recatado silencio," sin embargo, no se debe única y esclusivamente a que Meneses esté solamente pensando en la recepción en el momento de crear un poema. Hay otras razones que llevan a la poeta a usar su "permanente tono lírico". Según Alvaro Urtecho, Vidaluz Meneses no considera, por ejemplo, que un buen poema amoroso sea aquél que da rienda suelta a la "efusividad... el desbordamiento de los sentidos... [y] el grito de los ovarios."6 La poesía es para la poeta mucho más que el instintivo grito natural de la expresión humana. Es un arte que tiene que ser capaz de expresar sublimemente los más íntimos latidos del ser, sin caer en el melodrama o la trivialidad, como podemos ver en los siguientes versos: "Hoy las hojas me invitan / el césped me atrae a retozar en él. / Mi hechura terrestre está latente" (28). Estos versos están cargados de sensualidad, pero es una sensualidad natural, pura. Mediante la creación de imágenes de una gran belleza lírica, Meneses es capaz de convertir lo instintivo en algo sublime y elevar las pasiones humanas al más elevado nivel artístico. Tampoco es la mujer la que inicia el fuego, la que está en celo. La naturaleza la “invita” y “atrae”. La tierra la llama, y ella, por ser hecha de tierra, no puede resistirse.

Estamos muy lejos de la mujer de Gioconda Belli que grita a los cuatro vientos su deseo de aparearse. Estamos muy lejos de la mujer que domina y controla la relación sexual. La mujer de Belli no responde a una llamada, es ella la que inicia, llama y proclama su sexualidad:

Mis hormonas
están alborotadas
me siento parte
de la naturaleza.7

Belli se afirma a través del sexo, como ser humano y como poeta. Como dice Kathleen N. March: “She-Woman-affirms her sexual identity, her erotic and creative potencial, and is herself the voice which validates it.”8 En el poema “Dime”, Belli invita a su amante. Ella es la que solicita la unión, y lo hace movida por el placer sexual que ésta le proporcionará. La poeta expresa libremente la atracción que siente hacia el “macho” y celebra el éxtasis que invade su cuerpo en la cópula. También se proclama como una experta en las artes eróticas:

Repasa muchas veces una extensión
Encuentra el lago de los nenúfares
Acaricia con tu ancla el centro del lirio
Sumérgete ahógate distiéndete.9

La poesía de Vidaluz Meneses no es exhibicionista, es silenciosa, profunda, íntima .

De ahí [según Urtecho] su búsqueda de la precisión, su percepción inteligente de la palabra y, por supuesto, su rechazo al verbalismo… narcisista que caracteriza a muchas de las mujeres que escriben poesía en… [Nicaragua] y en el resto del mundo.10

Es una poesía gnoseológica por su búsqueda del conocimiento, la comprensión, la iluminación. A través del poema la poeta se embarca en un viaje explorativo hacia el interior de su ser.

Vidaluz es una poeta con conciencia de estilo, "preocupada por la efectividad de la expresión poética, por el anhelo (siempre insaciado) de construir el poema certero y acabado."11 No es una poeta intuitiva. Toma la realidad y trata de reconstruirla con palabras acertadas. Al igual que un pintor, va componiendo, organizando y perfilando su obra hasta considerarla digna de ser presentada. Considera que "la sensualidad femenina no está reñida con la poesía,"12 y el canto al amor, fiel al sentimiento que representa, tiene que ser íntimo, profundo, real. En su poesía, podemos imaginar entre lineas una mirada que penetra más profundo que un pene, un apretón de manos cargado de una energía que paraliza a los amantes, un beso fortuito que unirá a dos seres eternamente.

Desde que bajo la luminaria de la esquina de los Robles
te deje ir como bala trazadora
mi escueta declaración de amor
y vos superando segundos de desconcierto me besaste,
porque lo deseabas desde hacía tiempo como yo,
aún sin saber con la plena conciencia
que había llegado tu hora y mi momento,... (107)

El amor para Vidaluz Meneses jamás es espectacular. Es un sentimiento tan natural como la vida misma. Las parejas van recorriendo distintas habitaciones cogidos de la mano, a veces con amor y a veces con desamor, al igual que “La vida y la muerte omnipresente entre dos (115).” Es un sentimiento que se alimenta de lo cotidiano y por ello le permite al ser humano olvidarse de sus preocupaciones metafísicas.

Colgada de tu brazo y confiada en tu larga figura de ciprés era un pájaro nocturno que en tus ramas se ponía a cantar prescindiendo de la inútil mentira de la perpetuidad. Subiendo y bajando escalinatas de hierro salitrosas,... observando escenas familiares frente al televisor,... o en balancines y butacas de corredor, donde éramos simplemente un hombre y una mujer que pasan, como todo lo que sin ser espectacular aspira a ser verdadero. (114)

La búsqueda de la esencia, de lo inefable, de la experiencia que llegará a la perpetuidad no preocupa a la poeta. Nada es único, todo se repite. Todas las escenas son familiares. Todos subimos, bajamos y caminamos por corredores y escaleras que ya otros seres han recorrido. Lo único a que podemos aspirar es a que el caminar sea nuestro, nos pertenezca. No está de acuerdo con Antonio Machado. Su caminante no hace camino al andar, éste ya está trazado, pero nosotros podemos apoderarnos de él al tomar conciencia de nuestros pasos, haciéndolos propios, verdaderos, nuestro presente.

Aunque la poesía de Meneses sea íntima y esencial, no por ello deja de expresar su rebeldía de mujer, su inconformidad de ser humano. La poeta señala y denuncia los males de su sociedad y su época, pero también lo hace de manera discreta, aunque firme y decisiva.

“Cuando ya no me quieras”,
repite transfigurada la musa
los versos dedicados en los días
en que se empinaba a la vida
sobre los vacilantes tacones de adolescente.

…Pero la casaron con las yardas de tul
que había decidido su madre.
Cazada, como cervatillo en red de nylon,
con el que tuvo fachada de príncipe consorte
y nada cercano a vate de bicicleta.
La encasillaron, madona, en las formalidades
de su rol,
hizo mil cosas sin querer
dejó de escandalizar a las vecinas
y se puso a decorar con primor
lo que hoy con dolorosa ironía identifica:
Una familia como foto de la revista Life,
De impecable producto de fábrica, nítidamente falsa. (87-88)

La crítica a la cerrada sociedad patriarcal es evidente en este poema. La mujer durante las diferentes etapas de su vida jamás ha dejado de ser objeto. En su juventud era un objeto decorativo que con su bella presencia deleitaba la mirada masculina. Luego pasó a ser un objeto manipulado por sus padres para poder cumplir en ella todos sus sueños. Contrajo matrimonio con el seleccionado príncipe, atrapada en la blancura de las gasas y el tul, como en los cuentos de hadas. Vivió una vida perfectamente diseñada para una persona de su rango, digna de aparecer en las revistas de fama, una vida “nitidamente falsa”.

Vidaluz Meneses señala lo que está mal pero no pierde el tiempo en quejas, lamentaciones o reproches. Cuando su amor no es correspondido sigue con su vida, al igual que siempre lo ha hecho el hombre, y de las cenizas de ese amor saca el abono para su futuro.

No diré que fui
tu juguete de turno,
la pieza de ajedrez,
la justificación a tiempo.

La presta actitud de recogerte
en la caída de bruces.
La prudente advertencia
a la orilla del abismo,
la paterna advertencia desechada:
"lo volcánico, como se enciende
se apaga"

No volveré a ver atrás

en el fatal designio de Lot.

Recogeré las cenizas, prueba palpable
de la autenticidad de mi fuego:
será abono, esperanza, espiga dorada
en y para mejores campos. (71)

Este poema es revelador desde un punto de vista feminista, pues situa a la autora, en lo que sería considerado por la crítica, casi en su totalidad, como la etapa post-feminista, algo inconcebible en Hispanoamérica en el año en que fue escrito, 1980.

La primera etapa del feminismo es la de la denuncia, que dependiendo del país se situa entre 1963, fecha en la que se publicó en los Estados Unidos el libro de Betty Friedan The Feminine Mystique, y 1980. Este es el período en el que en Hispanoamérica las escritoras mujeres nos presentan en su obras personajes femeninos víctimas de la máxima tortura sadista.13

En un relato de Luisa Mercedes Levinson [nos encontramos con] un colono que ha comprado a una mujer en el prostíbulo y se la ha llevado a la selva, la amarra en su hamaca y la deja morir lentamente de sed. En una novela de Elena Poniatowska un soldado de la revolución mexicana arremete a golpes y patadas contra su esposa por el puro gusto de sentirse macho. En una obra de Luisa Valenzuela un mago de feria aprisiona a su compañera dentro de un cajón, obligándola a permanecer allí hasta la inanición. En una narración de María Antonieta Madrid un guerrillero golpea a su novia hasta desfigurarla cuando se entera que ha tenido relaciones con otro. Etcétera, etcétera. ... Situaciones, diálogos, acontecimientos... las pulsaciones se agrupan, se amalgaman, urdiendo un metalenguaje de símbolos en que la mujer denuncia lo que la mujer denuncia.14

Es la época en la que, según Jean Franco "no hay UNA escritura femenina pero sí que la intertextualidad es forzosamente un terreno de lucha donde la mujer se enfrenta con las exclusiones y las marginalidades del pasado."15

La segunda etapa es aquélla en la que la mujer lucha para eliminar todas las injusticias, barreras y prejuicios de los que ha sido víctima a través de la historia. Se enfrenta al hombre, le corta el pene, se hace con la pluma, y crea su propio espacio literario, aunque sea mediante el uso de un lenguaje masculino. La última etapa es para algunas feministas moderadas, como Rosario Ferré, la época en la que estamos viviendo, pues según éstas, la mujer ya ha conseguido situarse al nivel del hombre en todos los ámbitos.

Para las feministas radicales la última etapa aún no ha llegado. El mundo sigue siendo controlado por los hombres, y lo único que han conseguido las mujeres hasta este momento es promesas o leyes muertas. Vidaluz Meneses está de acuerdo con éstas últimas, pero su actitud ante esa realidad corresponde a aquélla de la tercera etapa. Ella ya ha sobrepasado la época del enfrentamiento y ha decidido que no va a malgastar sus energías en luchar contra el hombre, como dice el poema “las cenizas... de mi fuego... [serán] abono,... para mejores campos” (71). La mujer de este poema ya no se siente víctima, culpable o inferior al hombre. Sabe muy bien lo que quiere y está decidida a conseguirlo. Ha pasado de objeto a sujeto. Ya no es el campo en el que abona o siembra el hombre cuando le parece. Ella sembrará y abonará su propio campo con sus propias semillas y abono.

Uno de los recursos utilizados por Vidaluz Meneses para poder compartir su visión del mundo con sus lectores, sin escandalizarlos o intimidarlos, es el silencio. La voz de Meneses no ha sido callada, aun cuando ha denunciado las opresiones, criticado los males y señalado las injusticias, porque ha sabido cantar. Ha sabido callarse a tiempo y dejar que el silencio tuviera la última palabra. Las grandes verdades no se fijan, se limitan, se concluyen. Son aquéllas en las que el tiempo y los viajeros de ese tiempo pueden ir escribiendo su presente.

Este vuelo de revolución es infinito
y unos presienten que caerán en picada,
pero otros confiamos que en el
trayecto
nos crecerán las alas. (61)

En este poema lo no dicho, lo sugerido, es mucho más importante que lo articulado. La Revolución nicaragüense se convierte en una revolución universal y atemporal. Su porvenir también queda abierto al triunfo o al fracaso. Para algunos sus días están contados. Su vertical caída causará su total destrucción e impidirá su resurgimiento. Sin embargo para otros esa revolución nunca morirá. Las alas de los revolucionarios irán creciendo siempre que sea necesario. Meneses tampoco emite un juicio sobre la Revolución. Sabemos que ella se incluye en los que confían que le “crecerán las alas”, pero eso es todo. La poeta se limita a exponer los deseos de los que la celebran y los que la sufren. El silencio se encarga del resto.

El silencio se convierte en el método discursivo más eficaz de la poética de Vidaluz Meneses. La poeta le da la palabra al silencio, le permite expresarse, le confiere el espacio que éste necesita para completar la comunicación. Como le dice la vieja abuela a su nieta, en el cuento “The Blank Page” de la escritora danesa Isak Dinesen, cuando ésta le pregunta qué es lo que se necesita para ser un buen “story-teller” o narrador: “Be eternally… loyal to the story.”16 Cuando la muchacha no comprende el significado de las palabras de la abuela, ésta añade: “there at the end silence will speak. Where the story has been betrayed, silence is but emptiness. But we, the faithful, when we have spoken our last word, will hear the voice of silence.”17 De igual manera, el silencio tiene la última palabra en la poesía menesiana, como podemos ver en “Quien tenga oídos”.

Durante el día:
No más allá del cerco
que quedó en pie,
el panorama es el mismo.
Fijamos la atención
en curiosos episodios cotidianos
como el acecho del garrobo
y su hurto furtivo del higo maduro.

Por la noche:

Una fina y nebulosa cortina de lluvia nos aísla
y, sin embargo, gota a gota
el mudo mensaje de la ciudad se cuela.
Porque escrito está en las ruinas
lo temporal de nuestro paso
y en el polvo de los escombros
nuestro retorno. (21)

¿Qué mensaje es el que se cuela? La respuesta no la tiene la poeta. Cada lector encontrará su respuesta en su silencio. ¿Quién entonces narra el mejor cuento?, añade la muchacha, a lo que responde la abuela: “Silence does. And where does one read a deeper tale than upon the most perfectly printed page of the most precious book? Upon the blank page.”18

El silencio en la obra de Vidaluz Meneses, sin embargo, no se limita a ser una técnica literaria que la poeta usa magistralmente, es el gran tema presente a través de toda su poesía. La poética de Meneses se caracteriza por su gran introspección psicológica y su profundidad filosófica. En sus versos, como ya hemos visto, las omisiones, los silencios nos dicen más que las palabras. La poeta parece comunicarnos que el ser humano ha inventado las voces para poder callar el silencio. La humanidad vive aterrada por el mensaje que le comunica el silencio, y para no tener que escucharlo se protege con el ruido. Uno de los poemas que mejor ejemplifica esta idea es “Es la vida”.

Esta tarde que habla del tedio
de las máquinas en la oficina
y de secretarias,
yo maquinalmente tecleando (casi otra máquina)
Siento que la normalísima monotonía
de esta oficina me ahoga.

Afuera, ahí abajo, la gente y los carros
teclean su vertiginosa, inútil premura
y yo dentro, aquí arriba, ajena a todo ruido
como un ángel delegado ante las naciones diz que unidas
y así el mundo va pasando
Y su camino redondo nadie lo entorpece. (38)

La poeta teclea en las máquinas de la oficina para evitar eschuchar el desolador mensaje de la silenciosa tarde. Ella quiere romper la monotonía y espantar el tedio que amenaza con ahogarla. De igual manera la gente de la calle teclea en sus carros vertiginosamente, movida por una inercia en la que se van pasando los días, el mundo, la vida. El impulso es mecánico y a él obedecen máquinas y humanos, pues el maquinal ”tecleo” ha convertido a los últimos en otra máquina. Sin embargo la voz del silencio es tan fuerte que no ha podido ser callada, encerrando a la poeta en una existencia circular que la ahoga. La única manera de escaparse de este infierno rutinario es a través de la creación poética, del canto.

No escucharé la radio que me recuerda
el tiempo de los relojes,
haré mi día sin horas
porque hay que resolverlo todo
y he salido temprano en busca de un canto. (35)

La poesía de Vidaluz Meneses, como hemos visto, dista mucho de ser puramente estética. Ella, desde sus años de juventud se ha manifestado enérgicamente, aunque con cautela, contra las tradiciones e instituciones tiránicas, contra la mentira, y contra la falsa moral de una burguesía que oprimía a su gente en nombre de la justicia. Para ello se ha valido de su creación literaria, como podemos ver en su primer poemario Llama guardada, que se publicó en 1975.

En su segundo libro El aire que me llama, 1982, vemos a la poeta frente a la realidad de la Revolución. La conciencia humana, que desde muy temprana edad ha mostrado tener, se agudiza con este hecho histórico, y su poesía, al igual que la de poetas como Daisy Zamora y Rosario Murillo, como dice Alvaro Urtechoentra de lleno a inscribirse… en un ambito temático, redefiniendo el espacio de la subjetividad individual, confrontándola con la difícil experiencia colectiva …el sujeto frente a la Historia, las sutiles relaciones de la subjetividad irreductible frente a los reclamos de un proyecto humanista liberador.19

El compromiso de Meneses del “sujeto frente a la Historia” no se limita a la realidad presente. Para ella el presente está cargado de pasado, y el/la escritora no puede ignorar ese pasado. Por esta razón la poeta empieza a darle voz a los olvidados, los seres a los que se les ha negado un lugar en la historia, tales como las mujeres indígenas de las Américas.

He palpado los surcos de los siglos
en tus mejillas, mujer cachikel.
La desconfiada ceremonia
comercial del regateo,
tu impasible posición de tejedora,
Ghandianas rodillas contra el suelo
y las manos como rápidas ardillas
entrecruzando los hilos del mantel,
del delantal o la alfonbra
que hablarán de vos,
morena Penélope, en otras latitudes.

Siliente compañera que tejiste los cabellos del amado
bajo la luna que aullando
quisieron atrapar lo viejos lobos.
Vientre preñado que abortó rubios hijos de
Conquistadores.
Diligente sombra-símbolo
tradición hecha mujer. (56)

Meneses le canta a la mujer que es hija natural de su tierra. Le canta a las destrezas de que está dotada la gran héroe20 Amerindia, desconocida por unos y ultrajada por otros. Le canta a sus destrezas naturales, comparables a las poseídas por las grandes mujeres de las culturas clásicas de Occidente. Le canta a las olvidadas Penélopes de América, las que no solamente han sabido tejer paños, pero también han tenido que tejer “los cabellos del amado”, para dotarlo de la fuerza de un Sansón y protegerlo de “los viejos lobos”. Le canta a la mujer que le ha tocado ser Lilith y matar a sus propios hijos.

Lilith was Adam’s first wife, according to apocryhal [sic] Jewish lore. …when he tried to force her to submission, she became enraged and… flew away to the Red Sea to reside with demonds. …locked into a vengeance… (the killing of her own children).21

Mujer por derecho propio, igual al hombre, y también dotada de la misma capacidad destructora que éste. Mujer, que al igual que la primera esposa de Adán, tuvo que rebelarse contra la inposición patriarcal, contra los deseos de los autodenominados dueños de la vida, de la palabra, de la historia, del futuro. Para romper las cadenas esta mujer no tuvo otra alternativa que aquélla de destruir el fruto, que mediante la violación, había engendrado en su vientre el conquistador. Esta es la mujer americana condenada a abortar la vida engendrada en su ser con la misma fuerza brutal que había sido concebida.

Durante la Revolución Meneses sufre al ver como se desangra su madre patria, como se muere “por los cuatro costados / muerte de madre en cruz, / madero florido en Mayo (51).” Sin embargo no deja que la agustia y el dolor la desmoralicen. Sigue con su lucha silenciosa, pero iluminadora, desempeñando diferentes cargos culturales, creándose a sí misma, igual que va creándose el nuevo país, como dice en un poema: “revolucionándote toda por dentro, / pariendo esa otra mujer / que ama y teme su nueva libertad (65).”

Pasada la Revolución la poeta sigue cantando y asume su responsabilidad frente a la historia, como podemos ver en su poema “Muro de lamentaciones”.

Esta vez no ahogaré la memoria,
asumiré los muertos y la separación de los amantes
que es otra forma de morir.
No deambularé esquizofrénica por el mundo
sino con el estandarte del holocausto vivido,
no ahogaré sus voces que aclaman por el reino que
no hemos podido construir,
no ignoraré la sangre en el barro,
el alarido del fondo de las entrañas,
el rugido de la multitud acumulado en el pecho,
la furia de los impotentes, (138)

Meneses, “en un afán de ordenar el caos, de sacar luz de las tinieblas, no para atesorarla y emplearla sólo para alumbrarse a sí misma, sino para repartirla a chorros,… entre todos los que se le acercan,”22 vuelve a escribir poesía reflexiva, poesía que trata de asimilar y comprender el fracaso de la lucha. Sus textos, según Alvaro Urtecho, “se distinguen por una mayor interiorización del mundo externo.”23 La poeta, consciente de la tragedia de su gente, se siente culpable por haber formado parte del grupo que hizo promesas que nunca llegaron a materializarse. Admite su responsabilidad y en su memoria siempre estará el “holocausto vivido”. Con sus palabras: “no ignoraré la sangre…, el alarido del fondo de las entrañas, el rugido de la multitud…, la furia de los impotentes” parece estar comprometiéndose una vez más con la lucha de su gente. En otras palabras, la poeta no los abandonará. Seguirá dándole voz a los que no la tienen, seguirá firme acusando a los opresores de su pueblo con sus sutiles palabras y sus punzantes espacios de silencio.
Notas

1 En una conversación que he sostenido con Vidaluz Meneses en el Congreso de CILCA en Antigua, Guatemala, en el año 2000, la autora me aseguró que el hombre centroamericano no está preparado para aceptar un discurso femenino abierto.
2 Anne Finch, The Poems of Ann Countess of Winchelsea (Chicago: University of Chicago Press, 1903) pp. 4-5.

3 Hay muchos textos que hablan de la relación entre el pene y la pluma, y el poder engendrado por ambos. Algunos de ellos son Love's Body (New York: Vintage Books, 1968) de Norman O. Brown, Art and Sexual Politics (London: Collier Books, 1973) de Bridget Riley, y Sexual Personae (New Haven: Yale University Press, 1991)
de Camille Paglia.
4 Vidaluz Meneses, Llama en el aire (Managua: Editorial Nueva Nicaragua, 1990) p. 50. Todas las citas correspondientes a este poemario vienen de esta edición.
5 Esta cita viene del Prólogo que escribió Alvaro Urtecho para Llama en el aire, p. 11.
6 Urtecho, p. 11.
7 Gioconda Belli, De la costilla de Eva (From Eve’s Rib). Traducido por Steven F. White (Willimantic, Connecticut, Estados Unidos: Curbstone Press, 1989) p. 19.
8 Kathleen N. March, “Gioconda Belli: The Erotic Politics of the Great Mother,” Monographic Review/Revista Monográfica, V. 6, 1990, p. 248.
9 Belli, p. 76
10 Urtecho, p. 11.
11 Urtecho, p. 11.
12 Urtecho, p. 11.
13 Sastre J. P., L'Etre et le Néant (Paris: Gallimard 1942) p. 473.
14 Helena Araújo, "Crítica literaria feminista" Eco -Revista de la Cultura de Occidente, Tomo XLIV/16, Abril, 1984, Nº 270, pp. 604-605.
15 Jean Franco, "Apuntes sobre la crítica feminista y la literatura hispanoamericana", Hispamérica, Año XV, Nº 45, 1986, p. 41.
16 Isak Dinesen, “The Blank Page” p. 1419.
17 Dinesen, 1419.
18 Dinesen, 1419.
19 Urtecho, p. 13
20 Uso la palabra héroe conscientemente para referirme a aquellas mujeres dueñas de su destino, al igual que la he usado hace más de diez años al referirme a los personajes de Elena Garro, Teresa Anta San Pedro, “El acto de nombrar en el cuento de Elena Garro ‘El día que fuimos perros’,” Explicación de textos literarios, Vol. XIX-1, 1990-91, p.18. La heroína es la mujer-objeto, y aquí yo estoy refiriéndome a la mujer como sujeto.
21 Lilith, de acuerdo a la mitología hebrea, fue la primera mujer de Adán, anterior a Eva. Al igual que su compañero, fue creada del barro de la tierra, razón por la cual no se consideraba inferior a él. Cuando Adán y Dios le exigieron sumisión se rebeló, siendo por ello condenada a matar a sus propios hijos y a vivir con los demonios en el Mar Rojo. “Certainly the story of Lilith, one more monster woman-in deed, according to Hebrew mythology, both the first woman and the first monster… Created not from Adam’s rib but, from the dust, …she objected to lying beneath him, …speaking the Ineffable Name, flew away… Threatened by God’s emissaries… Lilith preferred punishment to patriarchal marriage, and she took her revenge against both God and Adam by injuring babies especially male babies.” Sandra Gilbert and Susan Gubar, The Madwoman in the Attic: The Women Writer and 19th Century Imagination (New Haven: Yale University Press, 1980) p. 35.
22 Esta cita proviene de la contraportada de Llama en el aire.
23 Urtecho, p. 14

27 junio 2006