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Gina Sacasa-Ross: Cuentos para recordar nuestra tierra


Por: Edgar Macías

Escritor nicaragüense residente en Miami, Florida


Desde que los nicaragüenses llegamos al exilio nos hemos dedicado a trabajar y buscar cómo sobrevivir; las actividades culturales han quedado reducidas a una pequeña élite que prácticamente se han dedicado a reunirse alrededor de eventos más que todos darianos y una que otra actividad folklórica comercializada en la realización de ciertas fiestas patronales, y algunas exposiciones pictóricas aisladas. En materia de poesía el esfuerzo más organizado ha sido el de American Fraternity que ha financiado la publicación de diez libros de modesta distribución; independientemente ciertas personas hemos publicado libros sobre la temática política, sea contando nuestras memorias personales como miembros de la antigua Guardia Nacional de Nicaragua, o del régimen de Somoza o intentos de análisis sobre las causales del derrumbamiento del somocismo así como del fracaso de la pretendida revolución sandinista.

La narrativa nicaragüense en el exilio- especialmente la femenina- no ha sido tan espléndida y numerosa. En los años 80 hay algunos esfuerzos realizados por Ligia Guillén dirigiendo la efímera revista “Cuadernos del Exodo” y buenas publicaciones de mujeres en el área de la poesía, como la de Rubí Arana, Isis Pereira, Yolanda González, Lourdes Guerrero y otras poetas. Pero en el campo del cuento y la narración no se han dado muchos libros, con excepción de ciertas publicaciones aísladas en periódicos y revistas. Entre ellas recordamos las de Mariadilia Martínez. De ahí que este pequeño libro de cuentos de Gina Sacasa-Ross tenga especial importancia no sólo por su valor literario sino por su manifiesto compromiso con Nicaragua y su gente.

Conocíamos a Gina como una magnífica periodista de noticias sociales en el Diario Las Américas, siempre abierta a colaborar para diversas causas caritativas y filantrópicas de profundo contenido humano o patriótico, pero nunca imaginamos que al retirarse dedicara parte de su tiempo a escribir y sorprendernos con esta colección de cuentos cortos que pone la primera piedra para iniciar una carrera literaria y convertirse en una magnífica intérprete del sentimiento del nicaragüense expresado en relatos donde mezcla la vivencia personal con el abordamiento de la realidad humana, especificamente de Nicaragua, sin caer en el simple panfletismo o en el partidismo político.

Porque los cuentos de Gina Sacasa son cuentos sobre Nicaragua, sobre los nicaragüenses, sobre la realidad que los ha agobiado - que los agobia en el presente,- pero escritos con un estilo donde la realidad se funde con la fantasía, con un alto grado de imaginación, a veces con temas alucinantes que dan a ese estilo una especie de realismo fantástico que la convierten en discípula de ese gran escritor que fue Juan Rulfo.

El libro está integrado por ocho cuentos y un poema. Los ocho cuentos son: El pequeño comerciante, La Luz, La visita, Extraña coincidencia, Gabriela, Oh, esos Zapatos, Las últimas horas de Silvestre Cerna, En los sueños las valijas no pesan, y Los enmascarados. Cerrados al final con el poema “Siempre pienso en Vos,Nicaragua”.

“El pequeño comerciante” muestra la realidad que lleva a la locura en un pequeño país plagado por la corrupción y la burocracia, desde hace muchísimo tiempo. Una realidad asfixiante que va matando la pequeña esperanza del habitante común y corriente que lucha con las uñas para sobrevivir y tratar de tener éxito, para al final perder los estribos y la cordura y desatarse en un verdadero arrebato de locura esquizofrénica. Realidad que convierte la vida en ese país, en una verdadera pesadilla que termina conque la gente que quiere ser honesta y hacer algo, decida emigrar. Esta ha sido la causa para viajar a un país extraño pensando que esa es la solución. Porque ese pequeño comerciante, puede ser cualquiera, incluso un miembro de la élite que, viviendo parecidas condiciones, no tiene otra opción que salir.

“La luz” nos ofrece las vicisitudes y preocupaciones de toda madre que sigue pendiente de los hijos, aún cuando éstos sean ya adultos; como son todas las madres. Haciendo un acuerdo con el hijo la madre quiere establecer un sistema que le ayude a una espera más tranquila del hijo mientras éste está fuera de casa, olvidando que los hijos no viven tan preocupados como ella y son descuidados para cumplir acuerdos. Y provocan que la madre caiga en esas situaciones desesperadas alucinantes esperando lo peor, para terminar viendo que todo era producto de su imaginación y que el hijo ya duerme a pierna suelta sin percatarse del problema que causó a su progenitora.

“La visita” es la creación de una realidad positiva allí donde había ya una de desesperanza. Es la proeza de una vecina actuando sin quererlo como trabajadora social concientizadora en una anciana que ya vio pasar sus mejores días y no espera nada del futuro; pero la visita de la hija de una antigua condiscípula que se convierte a si misma en un agente de cambio, hace que el pasado pese menos y que la amistad florezca para dejar un mejor ser humano.

También este cuento es fantástico en el mejor sentido de la palabra; no cuento de ultratumba sino de cómo la peor realidad puede ser transformada y ser vista con otros ojos.“En extraña coincidencia” volvemos a la vida alucinante del hombre y su circunstancia; el cuento es sobre un país y sus habitantes, a los que persiguen la mala suerte personificada en la crueldad impersonal de la naturaleza, en la eterna lucha entre el ser humano y los elementos telúricos. Un tremendo terremoto en el país natal y huyendo de él, buscando una vida mejor, un gigantesco huracán en el país donde se ha buscado refugio y que sin embargo no son suficientes para terminar con la facultad de sobre vivencia del ser humano. Porque la extraña coincidencia, no es tal de extraña; la mujer que pare a una hija en el terremoto y esa hija que 20 años después pare a su nieta bajo la fuerza de un huracán, no son sino la fuerza fantástica - no la fatalidad- que acompaña al ser humano desde que Dios le dijera que poblara y dominara el mundo.

En “¡Oh, esos Zapatos!”, la autora nos deleita con la frivolidad de una mujer, que hace de la adquisición de un simple par de zapatos, un drama novelesco donde pareciera que se va a perder el mundo. Se nos presenta la actitud cambiante de la mujer que de la desesperación puede pasar de la manera más simple e insospechada, sorprendente, a cambiar de criterios y prioridades sin el más mínimo rubor. Es un cuento sobre la psicología femenina narrado tan deliciosamente, que ante el final inesperado hace irrumpir al lector en risa mientras menea la cabeza y casi exclamar ¡Oh, esas mujeres! Pero el cuento también es alucinante, lo hace a uno ver cosas que parecen dramáticas donde solo hay un proceso de decisión tan complejo propio del ser femenino.

Pero si en el cuento anterior el inesperado final es frívolo, en “Los enmascarados”, es todo lo contrario. Mientras la escritora nos da esperanza en todo el desarrollo de su trama que al final es posible un cierre feliz, da de repente un vuelco y convierte un romance en una tragedia. Nos muestra la dureza y crueldad de los terroristas y secuestradores, que no se paran ante nada cuando no se les hace caso a sus demandas, y muchas veces ni así. Construido posiblemente sobre el recuerdo de un hecho real que la autora conociera, quizás en su propio país, pareciera que los protagonistas fueran la pareja que sobreponiéndose a la rutina de muchos años de matrimonio reencuentra una feliz relación que sin embargo no conmueve lo suficiente a los secuestradores. Y si bien el tema aparente es la relación de pareja la verdad es que el asunto de fondo nos parece una aguda crítica al terrorismo.

“Las Ultimas horas de Silvestre Cerna” es tragicómico por la forma en que Silvestre muere, en un accidente que es una especie de nueva versión del cuento de la lechera, nada más que aquí quien se rompe y muere es el propio personaje y no el cántaro. Otra forma de decir que todos andamos la muerte en las pestañas y que muchas veces se muere quien menos se pensaba. El joven Silvestre, con todo el futuro por delante, se solaza pensando en todos sus proyectos, especialmente en el de casarse, cuando la muerte lo alcanza. Así, sus últimas horas fueron de felices fantasías cortadas por la guadaña de la muerte tan rápido que Silvestre no se da ni cuenta.

Pero el cuento más cercano al realismo fantástico es Gabriela, en donde al más puro estilo Rulfiano la autora hace un relato en donde no se sabe si la que habla es una mujer viva viendo hacia su futura muerte o una mujer muerta viendo hacia el pasado cuando estaba viva, en una especie de “twilight zone”. La mujer se encuentra tomando un baño en su lujosa residencia en un lujoso barrio de Managua, cuando oye a lo lejos el pregón de una mujer vendiendo flores; inmediatamente se siente atraída por la vendedora callejera, la sigue pero jamás la logra alcanzar hasta que ambas se confunden en la misma persona que regresa a su tumba de donde había salido a realizar su pregón.

“La temática de Gina”

La corrupción, la opulencia, la pobreza, las diferencias de clases, la muerte, la separación, el olvido, el amor y la violencia, con Nicaragua en el fondo como país, constituyen la red temática que la autora aborda constantemente. La corrupción, que siempre ha caracterizado a los gobiernos del país, aunque ahora se note más; la pobreza y la lucha del pobre por salir adelante, las diferencias en el estilo de vida, el lujo y la frivolidad del ser humano, al que hace alusión la autora en su vida en Nicaragua contrastada con su realidad posterior; la muerte accidental o provocada por la violencia de los secuestradores, o de manera accidental o natural; el olvido de viejas amistades y el renacer de vidas apagadas por la actitud amorosa de una nueva generación, pero siempre en el fondo, la lucha entre el ser humano por sobrevivir y la naturaleza que lo agrede, o la lucha por cambiar un país y fracasar y sin embargo seguir amando ese país y seguir deseando que Dios - ya que para los humanos parece una tarea imposible- haga un milagro para que su gente, pueda al fin vivir en paz, tal y como lo dice el poema que cierra esta colección de cuentos.

“Nos parece un acierto el que American Fraternity haya decidido publicar este ramillete de cuentos de Gina Sacasa-Ross, que le auguran un futuro brillante si sigue cultivando esta disciplina; en estos relatos ella proyecta la gran problemática del nicaragüense, las características de su carácter social, a veces visualizados tan claramente como en Gabriela, donde en efecto, la autora, como todos los nicaragüenses, ha sufrido pérdida de sus propiedades, de su nivel de vida; ha tenido que abandonar su patria, primero por un terremoto y luego por violencia política, en una especie de muerte psíquica; así, Gabriela es una especie de recuerdos nostálgicos de aquellos tiempos cuando la autora se sentía viva, recordados desde una realidad como la del exiliado, donde ella y todos los que están fuera de la patria, se sienten, -nos hemos sentido en algún momento- como muertos. Una muestra de cómo el talento literario puede hacer mucho por un país en donde la mediocridad se ha adueñado de todo”.

Comentarios sobre el libro La visita y otros cuentos. Artículo publicado en el periódico La Nueva Cronica,de Miami,Florida.Año 2007. 1 enero 2007