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Ninoska Chacón: Presentación de Rostros


Por: Edwuin Yllescas Salinas

Poeta, narrador, crítico


Presentación de Rostros
Ninozka Chacón es la ganadora del sexto «Premio Nacional de Poesía Mariana Sansón», pero si sólo fuera eso, no escribiría estas líneas sobre su poesía. Los reflectores del «Mariana Sansón» resplandecen en Ninozka, pero la poesía de Ninozka también abrillanta, hasta el Helio, la importancia y significación de aquel premio. Ambas se irradian.

Mujer del Norte, trae a la poesía nicaragüense bocanadas de aire fresco. Un misterioso mundo cargado de verdor y misterio. Su nombre «Rostros», no es gratuito. Lianas, helechos, heliconias, neblina, rumor de quebradas, frutos de la vida y la naturaleza tejen y destejen esos rostros. Ésta poesía camina por senderos de montaña. Allí recoge su materia prima. Ésta es su mater et magistra insoslayable. Sus poemas están hechos de retoños y cogollos. Son germinales, cada uno estalla en fragmentos de naturaleza y vida. La expresión «naturaleza muerta», o «bodegón» propia de la pintura, es subvertida por un lenguaje y un entorno enteramente vivos, sin mácula de disfraz literario. Sin luz postiza. Su acuarela verbal deja al lector frente al mundo abismal de la materia renacida. Las suyas no son «flores usadas en la fiesta del olvido».

El acto celebratorio que las fija en la página blanca es el Carpe Diem y su implicancia existencial. Poemas elementales, composición sencilla, clara y hasta ingenua (naïf si se quiere) sus versos despliegan una estela humana anterior, pero también posterior al mundo de la hoja y su podredumbre. No en vano, el libro se llama «Rostros», pluralidad de personas, pluralidad de ser y formas de ser en la poesía; rostros que siendo muchos, son un solo, ninguno, ni nada ni nadie: sólo la eterna hoja viajera del hombre. Éstos «Rostros», éste rostro, sigue el camino de su materia prima; como las hojas y los frutos, nacen, envejecen y mueren. Su follaje se disuelve en un rastro de nervaduras, sus personas se desintegran, pero también se integran en el rictus propio del animal humano, compañero fugaz de la hoja y sus estadios. Mundo vegetal y género humano, hoja y mujer hilan los «Rostros» de Ninozka Chacón. Y, curiosamente, acallada por el rayo heráclitano que todo lo gobierna, los trenza de tal forma que, lejos de caer (consciente o subconsciente) en la impostura, o la máscara, se refractan y resplandecen en un rostro mayor, del cual, apenas, percibimos el detalle: plenitud de lo vegetal y lo humano. Ésta plétora es la que entrega «Rostros».

Leído en la presentación del libro Rostros en Evento de ANIDE para entrega del Premio único VI Concurso Nacional de Poesía Mariana Sansón 2008 en el Mueso y Archivo Rubén Dario, León, NIcaragua. 6 junio 2008