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Claribel Alegría: Entrevista


Por: Floriano Martins -revista "agullha"

Co-editor de la revista "agulha" de Sao Paulo, Brasil


Entrevista
Conversando com Claribel Alegría

FM: Embora Rilke tenha sido uma espécie de start em tua apreensão do mundo através da poesia, evidente que as relações essenciais que conduzem a este encontro com a esfera poética são anteriores. A maneira como te orgulhas do comportamento de teu pai, por exemplo. Ao longo deste diálogo saberemos de que maneira te toca a poesia, porém indago, antes de tudo, o que esperas tenha dado para ela, ou seja, qual teria sido a tua contribuição para a poesia? É possível pensar a respeito?

CA: Fue por Rilke, que supe que mi vocación era la poesía. Leyendo, a los 14 años, Cartas a un joven poeta, me di cuenta de que yo quería ser poeta, que la poesía era mi camino. No conocía ninguna otra obra de Rilke en ese entonces. Años más tarde leí mucho suyo. Los Sonetos a Orfeo y las Elegías de Duino me parecen magistrales.
Antes de conocer la obra de Rilke, conocía, cuando era aún adolescente, a muchos de los poetas del Siglo de Oro español. Mis padres tenían una bella biblioteca. Me fascinaron y me siguen fascinando; Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León. También leía a los hispanoamericanos: Sor Juana Inés de la Cruz, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Juana de Ibarbouru, Amado Nervo, Barba Jacob, por ejemplo. Los Veinte poemas de amor y una Canción desesperada de Neruda cayeron en mis manos cuando yo ya tenía 17 o 18 años. Me fascinaron tanto que cerré el libro y juré no volver a leer a Neruda sino hasta mucho más tarde, porque comprendí que si lo seguía leyendo en ese momento, sería una seguidora más de Neruda y nunca encontraría mi voz propia. Cuando era niña, mi libro favorito era Platero y Yo.

Me preguntas cuál ha sido mi contribución a la poesía. No sabría decirte, pero sí sé que sin la poesía no podría vivir. La poesía me ha acompañado siempre, me ha ayudado en mis momentos más dolorosos, me ha señalado el camino. No sé, Floriano, qué habría hecho yo sin la poesía cuando murió mi marido. Creí que nunca más iba a escribir, pero ella vino a mi rescate.

FM: Há sempre um ponto em comum quando a crítica se manifesta acerca de tua poesia, que diz respeito ao que me arrisco a chamar de tua dupla cidadania: nicaragüense e salvadorenha. Foi para mim estranho não te encontrar na antologia Poesia Nicaragüense, de Ernesto Cardenal. Por sorte, te encontro em outra antologia, Poesía contemporánea de Centro América, de Roberto Armijo e Rigoberto Paredes. Porém ali compareces com um único poema, curto, e que não expressa a grandeza de tua obra poética. De alguma maneira te sentes incomodada por esta dupla cidadania, ou seja, esta condição pode funcionar como uma justificativa para te deixar de fora das duas instâncias?

CA: No es que me sienta incómoda con la doble ciudadanía, pero ya me harta que me pregunten de dónde me siento más, si de El Salvador o de Nicaragua. Tengo patria y tengo matria. Mi patria es El Salvador, allí pasé mi infancia, mi niñez, mi adolescencia, mi primera juventud. Allí fue donde gocé de los primeros sabores, olores, sonidos, colores. Esa es la patria. Mi matria es Nicaragua porque allí nací y allí vivo y también la amo. Me duelen las dos y las llevo conmigo a ambas.

No tiene nada de extraño que Cardenal no me haya incluido en su antología. En ese entonces yo ni siquiera conocía Nicaragua. Nací en Estelí, Nicaragua, pero cuando apenas contaba nueve meses de edad mis padres se fueron a El Salvador, porque a mi padre (nicaragüense) los yanquis le hacían la vida imposible. Mi madre era salvadoreña.

Nunca mas volví a Nicaragua (salvo una vez cuando tenía cinco años, para una visita corta a mi abuela), sino hasta fines de 1979, despuecito del triunfo de la Revolución.
Daisy Zamora, una gran poeta nica, hizo una antología de mujeres-poetas nicas, donde me incluye a mí como un caso especial. Soy, en realidad, conocida como escritora salvadoreña. Mi nieto menor, que tiene ahora 12 años, dice que soy Salva-Nica.

FM: No que diz respeito unicamente à segunda antologia mencionada por mim, percebo que ali não há praticamente nenhuma informação a teu respeito, de maneira que o leitor não tem como saber qual a tua importância no cenário centro-americano ali descortinado. Quais seriam, por exemplo, tuas relações com o Grupo 6 e a “Generación Comprometida”.

CA: Mis relaciones con el grupo "Generación Comprometida" fueron muy esporádicas. Los que formaban ese grupo eran como 10 años menores que yo y sólo nos comunicábamos por cartas, de vez en cuando. Sobre todo con Roque Dalton y Roberto Armijo.

Yo me fui de El Salvador a Los Estados Unidos, cuando tenía 18 años, para aprender el inglés e ir a la universidad. Nunca más regresé a vivir a El Salvador. Iba todos los años a visitar a mis padres, pero por períodos cortos. En realidad, de mi generación, sólo conocía a Dora Guerra, hija de Alberto Guerra Trigueros. Somos de la misma edad. Dora de mucho talento, publicó un libro de poemas, luego se casó, se fue a vivir a Francia y no volvió a publicar.

Conocí más a los de la generación anterior a la mía: Salarrué, Alberto Guerra T, Claudia Lars, Serafin Quiteño. Ellos frecuentaban la casa de mis padres y me enseñaron mucho.

FM: Em uma entrevista que deste a Rafael Varela tocas em um ponto que me parece caracterizar parte de tua poética, o humor, “un poco negro”, como dizes ali. Alguma vez disse Breton que “el humor negro está limitado por demasiadas cosas, la imbecilidad, la ironía escéptica, la gracia sin medida… (la relación sería larga), pero es por excelencia el enemigo mortal del sentimentalismo, con su eterno aspecto desesperado -el sentimentalismo sobe fondo azul, siempre- y de una cierta fantasía de corto alcance”. Estás de acordo?

CA: Hasta cierto punto pienso que André Breton tiene razón al decir que el humor negro está limitado por demasiadas cosas. Es verdad eso, si el humor negro se usa indeliberadamente y en exceso. Por otra parte, como tú dices, el humor negro es el enemigo del sentimentalismo y nos salva muchas veces de caer en la cursilería.
No le temo a la cursilería, hay que acercarse a ella, pero no caer en ella. Charles Chaplin es un ejemplo de eso. Camina por la cuerda floja.

El humor negro nos enseña a reírnos de nosotros mismos. Hay que aprender a reírse de uno, para poder reírse luego, de otras cosas que sin la risa nos harían mucho daño.
Pienso que nunca debemos tomarnos muy en serio, eso es sano.

FM: Bem, o Surrealismo teve alguma importância em tua vida?

CA: Cuando descubrí el surrealismo, quedé impactada. Te confieso que me llega más la pintura que la poesía. En la pintura surrealista cada cuadro es un poema, un escalofrío, una puerta, una ventana que se abre internándonos en esferas hasta entonces desconocidas. Pienso en Max Ernst, Magritte, Tanguy, Chirico, Chagall, Dali. Cómo me han ayudado.

Cuando era joven intenté la escritura automática. Los resultados no fueron felices. Descubrí que era obsesiva. Repetía y repetía una palabra y nunca salió nada interesante.

FM: Vejo na bibliografia de um livro de Nydia Palacios Vivas, referência a um ensaio de Margaret Randall, originalmente publicado em Caracas, em 1980, que foi integrado à edição da Siglo XXI de um livro chamado Mujeres en la revolución. Evidente que em uma sociedade machista é fundamental defender tais questões. Em várias ocasiões observas que teu feminismo não tem excessos, e que, sobretudo, importam os aspectos que dimensionam este sentido do humano em nós - e me parece que daí venha tua real afinidade com César Vallejo. Contudo, não crês que há excessos retaliativos da parte daquelas porções sociais vitimadas que possam, ao invés de agir positivamente no sentido de um resgate de dignidade, por exemplo, se confundir com um mesmo plano de excludência? Como identificar e ajudar a ambientar essas contradições?

CA: Me alegra que te hayas dado cuenta de mi feminismo. No me gustan los extremos. Soy feminista sin excluir al hombre. Estoy contra el machismo y eso se da también, a veces, entre las mujeres. El hombre necesita de la mujer y viceversa. Nos complementamos. Yo lo que exijo y por lo que peleo es porque tengamos las mismas oportunidades, que no nos excluyan, que nos respeten, que nos traten de igual a igual. Desde que yo era joven hemos avanzado, pero todavía falta mucho, mucho. Las revoluciones, tanto en Nicaragua como en El Salvador, ayudaron bastante. Sin embargo, observo que hay un deslizamiento hacia atrás. Cuánto ganaríamos sin el horrible machismo. Hay que escuchar a la mujer tanto como al hombre. No excluirnos, sino, al contrario, incluirnos.

Para darte un ejemplo de cómo estamos todavía de atrasados te diré que hace un par de años, hablando yo en confianza con un editor, le pregunté que si le llegaban dos libros igualmente buenos, uno de un hombre y otro de una mujer, y que él sólo pudiese elegir uno, ¿qué haría? Me respondió sin titubear que publicaría el del hombre, porque se vendería más. ¿Te das cuenta? Ni siquiera me dijo que los volvería a leer con gran cuidado, que se los daría a otros para saber su opinión.

Recuerdo que en mi adolescencia, apenas se publicaban libros de mujeres hispanohablantes. Se contaban con los dedos de una mano: Grabriela Mistral, Juana de Ibarbouru, Alfonsina Storni.

Delmira Agustini y quizás dos o tres más. Todas, entre la burguesía, eran consideradas como raras. Yo escuchaba decir con gran seriedad, aún a las mujeres, que el cerebro femenino era inferior al masculino. Todavía recordar esa frase me indigna y me da rabia.

FM: Evidente que não se pode aqui fugir do tema da Revolução cubana e seus desdobramentos na história recente da América Latina. Nos encontros recorrentes em Paris, nos anos 70, dos quais participavam Julio Cortazar, Carlos Fuentes, Mario Benedetti, Vargas Llosa, dentre outros, o que exatamente se conversava que pudesse hoje funcionar como um balanço de expectativas que deram ou não resultado?

CA: Sí, en la década de los 60, cuando yo viví en París, nos reuníamos a menudo con Cortazar, Fuentes, Benedetti, Vargas Llosa. Estábamos deslumbrados con la Revolución cubana. Nos maravillaba que los cubanos hubiesen tenido el valor de enfrentarse al coloso del norte, que lucharan contra el analfabetismo hasta erradicarlo, que tuvieran formidables programas de salud para todos, que no hubiese miseria. Todo eso nos deslumbraba y a mí me sigue deslumbrando. Es un ejemplo a seguir. Fue entonces, cuando la Revolución cubana triunfó, que yo empecé a pensar en mi país, en mis países. Antes era totalmente apolítica. Pensaba que era imposible luchar contra el gobierno de los E.U. que protegía a nuestros dictadores. La Revolución cubana me enseñó que eso no era así y desde entonces me interesé más, me vi involucrada cada vez más en los problemas de nuestros países. Mis recuerdos comenzaron a aflorar y de allí nació Cenizas de Izalco.

FM: De volta à tua larga entrevista com Rafael Varela, em dado momento te referes a “una magia que me interesa enormemente y que no deja de darme miedo”. Evidente que não se trata do entendimento demasiado intelectual que se costuma ter da magia, e sim de forças que por vezes fogem ao controle e que, neste sentido, se encontram verdadeiramente com a poesia em sua raiz. De que maneira esta magia teve influência em tua obra?

CA: La magia me ha interesado siempre. En nuestros países tenemos la suerte de vivir rodeados de magia, la encontramos a cada instante. Cuando le dije a Varela que a veces me daba miedo, no me expliqué. Me da miedo cuando por ejemplo siento que un poema no ha sido escrito por mí, sino por alguien desconocido que me lo dictó, que yo soy apenas un instrumento. A veces sueño la primera línea del poema y lo sigo escribiendo. Eso es magia, ¿verdad? Lo llaman el subconsciente. Si es así, para mí es mágico estar en contacto con mi subconsciente que es mucho más rico que yo. Hay un librito mío que se llama Luisa en el país de la realidad, donde la magia campea. Luisa es una gitana que se me presenta en sueños desde hace muchos años y dialoga conmigo y me descubre mundos. Ese librito, y Pueblo de Dios y de Mandinga, que es acerca de Deyá, el pueblo mallorquín donde vivió Robert Graves, están totalmente infiltrados de magia.
¿Qué haría yo sin la magia? Es la raíz de mis poemas. Seguramente sin ella jamás habría escrito y me hubiese secado como una planta sedienta.

FM: Ah sim, és tradutora de Robert Graves. Conta-me como foi conhecê-lo e a experiência de traduzir sua poesia, tão complexa e com tantas referências mitológicas.

CA: Venía yo una tarde caminando hacia mi casa con la cestita de compras, cuando me encontré a Robert. Nos saludamos y él me dijo que por qué no lo invitaba a una copita de vino, que tenía algo importante que decirme.

Entramos a casa, bajó Bud de su estudio y nos sentamos los tres en la sala con una copita de vino. “Quería contarles”, dijo Robert, “que me acaban de escribir de una editorial española pidiéndome poemas míos para una antología”. Bud y yo nos alegramos mucho; Robert en España era más conocido por su mitología y sus novelas históricas que por su poesía y él ante todo se consideraba un poeta.

“Pero”, continuó Robert, “yo sólo acepto si es Claribel mi traductora”. Yo le di las gracias, pero protesté enérgicamente. Le dije que no me sentía capaz, que a mí me gustaba enormemente su poesía, pero que su estilo y el mío eran muy distintos, que él era de corte clásico y que no, que de ninguna manera. “Bueno”, dijo, “pues entonces no se publicarán”. Bud intervino y me dijo que él me ayudará y Robert dijo que él también si yo tenía alguna dificultad.

Seguí resistiéndome, pero al final acepté con la condición de que yo eligiera los poemas.
Leí cuidadosamente la obra de Robert y elegí 100 poemas. Estuve dos años trabajando en ello. Primero los traducía literalmente, luego los trabajaba para que la música no se perdiera, luego se los mostraba a Bud que me hacía correcciones y sugerencias y al final se los mostraba a Robert que también me hacía valiosas sugerencias. Así nació el librito que la Editoria Lúmen publicó.

Cuando salió publicado ya Robert estaba muy enfermo, pero sin embargo, cogió el libro entre sus manos, se le humedecieron los ojos y nos apretó las manos a Bud y a mí.
Trabajar en ese libro no sólo significó un reto, sino que también me enriqueció mucho con respecto a muchas cosas, pero sobre todo con respecto a la mitología.

Robert me comunicó una tarde que yo era una hamadríada (espíritu del bosque) y que debía escoger un árbol donde yo habitaría después de mi muerte, pero que nunca le dijera a nadie, ni siquiera a Bud cuál era mi árbol. Así lo hice y tengo tres árboles: uno en Deyá, otro en Santa Ana, El Salvador y otro más en Managua.

FM: Gostas de traduzir?

CA: Me encanta traducir poesía. Lo hago como un ejercicio cotidiano, como un llamado a la musa. Sé que es dificilísimo y nunca he estado convencida de que mis traducciones sean buenas. Algo les falta, algo, el aroma quizás. He traducido mucho a Emily Dickinson.

Mi hijo, Erik Flakoll, lee chino y me propuso traducir conmigo el Tao. Yo lo traduzco literalmente desde el inglés y luego él, basándose en el chino, corrige mis traducciones. Es un lindo ejercicio y los dos gozamos haciéndolo, sabemos ambos que cada línea del Tao que traducimos, nos enriquece. Qué libro maravilloso.

FM: Leio o que escreveu Nydia Palacios Vivas sobre Cenizas de Izalco (1966), a aproximação que traça entre a protagonista de teu romance e Emma Bovary. Não sei se estás de acordo e já me dirás. Contudo, pensei em como relacionar este teu livro com o universo do realismo mágico latino-americano. Também queria saber se conheces Isla Mágica, do panamenho Rogelio Sinán. É curioso observar que o Panamá é um tipo de zona fantasma, ao mesmo tempo banido do mapa cultural da América Central e da América do Sul. Já havias reparado nisto?

CA: Nunca había pensado en el paralelo de Isabel, mi protagonista en Cenizas de Izalco, y Mmme. Bovary. A lo mejor Nydia tiene razón. Son dos mujeres provincianas inteligentes, desdichadas en su matrimonio, que se ponen a soñar.
Leí hace algunos años Isla Mágica de Sinán. Recuerdo que me gustó mucho pero no podría hablarte sobre ese libro. Está lejano.

Tienes mucha razón cuando dices que Panamá es un poco una zona fantasma, ni de América Central ni de América del Sur. Ahora se le está incluyendo cada vez más en América Central. Qué bueno. No es justo ignorar a Panamá.

FM: E como te relacionas com as outras artes, Claribel? A música, por exemplo.

CA: Todos los días o las noches, escucho música. Sobre todo me gusta la música clásica: Bach, Mozart, Beethoven, Haidyn, Schumann, Bela Bartok, por ejemplo.
Gozo con toda la música que me llega hasta el fondo, que me emociona, que me hace salir de mis casillas. El jazz me fascina: Armstrong, Ellington, Bessie Smith, Monk, entre otros.

Me gusta muchísimo también la música brasileña: Villa Lobos, Jobim, Buarque, Veloso. Me encanta el tango: Gardel, Piazzolla; los buenos boleros y last, but not least: la ópera. María Callas creo que es mi favorita. La voz humana puede ser maravillosa, como en su caso. Ningún instrumento la iguala.

FM: E o cinema?

CA: Me pasa como con la música. Gozo de todos los films que según yo, son buenos. Si el film no es muy bueno, pero los actores sí, también los gozo. Veo en DVD a Greta Garbo, Marlene Dietrich, Charles Chaplin, musicales de los años cuarenta, en fin. Mientras contesto a tus preguntas pienso, Floriano, que soy una devoradora.

FM: Esquecemos algo?

CA: Creo que no, que me has sacado el jugo. Sólo querría añadir que a lo largo de mi ya larga vida, lo más importante ha sido el amor, el dar y recibir amor. Sólo el que da amor lo recibe acrecentado.
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Claribel Alegría (Nicaragua, 1924). Poeta, novelista, ensayista. claribel@ibw.com.ni.

Floriano Martins é um dos editores da Agulha. Página ilustrada com obras do artista Ivald Granato (Brasil).

Revista de Cultura # 50 "agulha"
Fortaleza, São Paulo - Marzo/Abril de 2006 1 marzo 2006