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Geraldine Mecker Möller

Geraldine Mecker Möller

Biografía

Poeta, narradora y teatrista, Médica y cirujana oncóloga. Nació en Matagalpa, Nicaragua en 1972.

Actualmente es profesora asociada de cirugía oncológica en la Universidad de Miami donde lidera dos exitosos programas de intervención especializada para pacientes de cáncer. http://niu.com.ni/mujeres-que-brillan-en-el-mundo-medico/

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Ha continuación una muestra de sus poemas:

Contame

Al poeta

Amigo,
contame,
¿sigue el Cristóbal inhalando su pipa eterna?
-Llenando la madrugada de sortilegios.

¿Y sigue su paso el caballo?
-Remolinos de arena fresca besándonos los pies.

...¿Y tus manos, poeta, siguen todavía fuertes,
ordeñando los sonidos del aire?
¿Se te evaporan aún las pestañas en la cintura
del Momotombo?

Contame,
¿sabes si algún eco recuerda aún mi nombre
rebotando en las paredes de taquezal?

(Antología Plumas al viento)

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A vos

Desde vos aprendí a inundarme
con los sonidos del viento del sur,
en una tarde pintada con los
colores de tu rostro.

Vos y esta tierra,
en la que a veces me sentí ajena.
Esta tierra en vos,
compás de soles y bemoles,
de marimbas y guitarras,
y pinolillo fresco en las mañanas.

Guiando mis dedos dibujaste
el croquis de esta patria en mi pecho.

En tus ojos vi los sábalos reales
en su baile de madrugadas en el San Juan,
y el color de las noches en las pozas,
-que nunca son negras por completo-.
Son notas fusas y semifusas,
abrazándome en este encuentro con
la soledad.

(Antología Plumas al viento)

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Intermezzo

A Heather

Cuerpo abierto en dos mitades.
Las pupilas opacas… grandes.
Ya no hay dolor.

Aunque el corazón palpite aún frenético,
se le arranca, se le enfría
para ir a otro ser sediento de vida.

En su cuarto esa mañana
quedaron inconclusas las notas de
la última clase de piano
y su atuendo esparcido por el suelo,
junto al tapiz de historias sin terminar.

Inmóvil bajo su cubierta de
sangre y tierra...
En partes se va
...se va.

Jamás sabrá
cómo a mí
sí me duele.

(Antología Plumas al viento)

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En el meridiano inexacto

A Vivian

Párpados enjugados en miel,
perdiéndose en la línea del atardecer
sobre el Xolotlán.
Las manos pequeñas se aferran al
escalpo de las sangrantes palabras…
...papel rojo, verde, blanco...
El reloj de su piel avanza, y ya no quedan
amores vivos.
Sólo espera.

El rostro duro y la sonrisa escasa...
Alma vestida de acero y franqueza,
agarra su estepa de colores para salir afuera;
al mundo.

Ella,
sola.
Pisa fuerte y gira extendiendo ancho sus brazos.
Ella,
lista a danzar su estela sobre el Atlántico.

La tarde cierra su telón,
ya se puede llorar...
Gira, gira
en el meridiano inexacto de su existencia.

(Antología Plumas al viento)

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Instante

Grises difusos,
consumación de la noche perdida,
tragada por el horizonte.
Amenaza la hecatombe del océano;
emergiendo del furor del abismo,
se alzan titanes de sal desgarrando
el cielo de plata troquelada.
Carbón, ceniza, ya no hay nubes en fuego.
Sólo el llanto frío de un ave negra,
volando en el dominio de este instante.
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Eres

Eres tormenta que llegó
en el ocaso del octavo mes.
Fue un relámpago rasgando
el horizonte.
Y el cielo se desbordó aquella noche.
Cristales enardecidos
cayeron inclementes sobre
la árida tierra,
fecundándole las entrañas.

Y nació una flor azul.

Atemorizada
del resplandor de los cristales,
intentó erigirse con fuerza,
aferrándose a escasa aridez
que aún quedaba.

Al alba la tomé entre mis manos,
sentí tu brisa en la mañana
refrescando mi rostro
y me acerqué
al sereno remanso de tu voz,
buscando un nombre para mi flor.

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Mujer sin raíces

A rootless woman you shall be.

Los pies descalzos acariciando los guijarros,
allá, donde el viento se hace fuerza, triturando el grano
alimento de las generaciones extintas.

Mujer buscando un pedazo de tierra donde
enterrar su corazón el día que muera.

Más de una guerra,
y un árbol de flores rojas en su historia.

Un día de enero,
con pinceles de adiós dibujó la tarde
cayendo en el Septentrión,
y con la frente al viento,
se fue en travesía de latitudes
buscando el ayer y un mañana.

Rasgando con sus dedos la cortina del aire,
se baña el alma de equinoccios ardientes,
su cabello, hilos de fronteras,
tejido con colores de gente,
sus sabores y amores.
Piel pálida y ojos cobres,
sangre azul, blanca y roja,
-de rebeldes castas-.
Con muchas voces en su pecho,
escucha, mira, baila...
y aún la tierra no abraza
la marcha de sus piernas.

Sigue,
...sigue peregrina
extranjera en tierra ajena
-y en la propia de ella.

Óleo anónimo,
canción inconclusa,
mujer buscando un pedazo de tierra donde
enterrar su corazón el día que muera.

(Antología Plumas al viento)